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Mostrando entradas con la etiqueta Niños. Mostrar todas las entradas
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sábado, marzo 21, 2026

¡Hala!

Siempre que puedo, que es siempre, me acerco a las visitas guiadas de las siete de la tarde del museo de arte contemporáneo de Valladolid.

Yo me planto allí a que me cuenten lo que me quieran contar sobre la exposición temporal que haya en esos días.

Esta semana tocó descubrir, con mucha emoción, la obra del sensibilísimo Xisco Mensua.

El guía, no dejéis de acudir a esos recorridos gratuitos, nos hablaba de los encuentros con escolares de Primaria.

Sean de colegios públicos o privados, del centro de Valladolid o de Cabezón, los niños más pequeños siempre sueltan la misma expresión al entrar en una de estas salas.

Los cinco visitantes preguntamos cuál.

Todos se quedan paralizados y dicen: ¡Hala!

Cuenta cómo entonces se acercan con extrema curiosidad a analizar colores, figuras, a girar las cabezas, a imaginar historias.

En cambio, cuando vienen los mayores, en muchos casos sus expresiones son muy distintas: 'vaya mamarrachada de cuadro' o 'eso lo hago yo con los pies'.

Yo soy bastante de Primaria.


domingo, agosto 10, 2025

Niños

Berlín no es una ciudad para niños.

De hecho, de no arrastrar toda la carga emocional que los adultos identificamos en cada rincón, sería una ciudad más. 

Sí, tiene rincones preciosos, pero muchos menos que otras ciudades europeas de su tamaño. Aunque la reconstrucción ha sido brutal y el nuevo urbanismo te muestra una arquitectura innovadora, la guerra la destrozó. 

Para un crío el museo judío que visitamos ayer sería un peñazo, o el Checkpoimt Charlie una casetilla enana en medio de dos calles.

Lo tremendo de Berlín es lo que no se ve.

sábado, agosto 03, 2024

Michelle

Se da por supuesto que el ciclo de vida viene por los amigos en la adolescencia, la pareja y los niños en el terreno medio de la madurez y de vuelta a los amigos cuando los hijos abandonan el nido.

Qué sencillo parece todo y cuántas veces no tiene nada que ver con la realidad.

El ser humano es mucho más complejo que los clichés, aunque algo de verdad pueda haber en ellos.

Lo que sí es cierto es que a una determinada fase de nuestra existencia es importante contar con un buen tejido social en el que apoyarnos y a quien querer. Incluso por una cuestión de salud mental, cuanto mayor es esa red más probabilidades tenemos de sentirnos bien.

Sí es cierto que esas redes no aparecen por ciencia infusa, sino que hay que currárselas desde muy pequeñitos.

A los amigos hay que cuidarlos tanto más cuanto menos nos necesiten, hay que quererlos incluso cuando la vida nos vaya muy bien, tenemos que pensar en ellos con toda nuestra empatía.

No vale con un mensajito de higos a brevas para decirles 'me acuerdo de ti', hay que quedar, hay que tocarse, hay que abrazar, hay que tomar cita para la próxima vez cada vez que nos digamos adiós.

domingo, marzo 31, 2024

Mezcla

Se nos acercó el chaval a nuestra mesa y no podía ser más simpático.

Con unos rasgos difíciles de definir, con un toque asiático y pelo rubio, lo llamaban en un idioma difícil de apreciar desde el otro lado del biombo que separaba a los comensales.

Así pasó parte del almuerzo, con visitas del pequeñín para vigilar los platos que comíamos, con una sonrisa en la boca.

Cuando pagaron la cuenta, vimos a sus padres, una joven japonesa, intuimos, y un tipo pelirrojo, tal vez nórdico.

La historia del ser humano es una lucha por no mezclarse, cuando el resultado no puede ser más hermoso.

jueves, octubre 20, 2022

Autoridad

Era un niño muy pequeño de estatura, con un parche en uno de los cristales de mis gafas, que vivía feliz, porque tuve la suerte de nacer con una fuerza interior que actuaba como repelente de los malos de la clase.

Tenía todas las papeletas para ser el hazmerreír, bizco, con patitas de gorrión, introvertido. Por entonces no sé si supe analizar la situación, solo soy consciente de que me acoplé una armadura invisible que me hacía evitar cualquier chanza sobre mí. A pesar del ojo tapado, debía de tener una mirada aterradora con tan pocos años.

Es más, mi debilidad la convertí en fortaleza y los grandes me protegían. Echo la vista atrás de esos años de entonces y me siento un chaval terriblemente cuidado por sus compañeros de clase.

Es una consigna de vida que he mantenido hasta el día de hoy, que nadie me falte al respeto. En muy contadas ocasiones se ha roto la magia.

Cuando leo noticias en el periódico de niños que sufren bullying, me gustaría acercarme a su cole y decirles que no se arredren, que no muestren sus miedos ni debilidad, que no den un paso atrás, aunque, en el fondo, sé que no todos nacieron con mi armadura invisible ni esa mirada de un solo ojo que quitaba la fuerza a los de siempre.

domingo, agosto 21, 2022

Vale

Pablo podría haber salido un niño caprichoso, pero es un amor.

Nacido en una familia a la que queremos, más que solvente, podría haber aprovechado ese poder inconsciente de comprobar que todo es accesible para pedir más. Un regalo, una excursión, un helado, una salida al cine, una fiesta de pijamas, otra tablet, un poco más de tiempo antes de acostarse, otro balón de fútbol.

Sin embargo, bien educado que está, cuando se le dice que no es posible, él responde de inmediato.

-Vale.

Yo pienso en ese chaval de 7 años muchas veces, cuando propongo algo a Fran, o en el trabajo, o planteo una cena, o un viaje, o me apetece quedar con un amigo para tomar un café. Cuando me responden que no, no busco tres pies al gato. Respondo con un 'vale' y me acuerdo del chaval.

Hay muchas ocasiones en las que un niño también puede enseñar.

sábado, febrero 12, 2022

Arrugas

Cenábamos en San Sebastián y me senté un rato en la mesa de los críos.

Era fin de año, nos habíamos juntado muchos amigos en casa de Txema y Paula, y yo quise conocer a los chavalillos que me acababan de presentar.

Se quedaron en silencio al verme allí, en su pequeña mesa llena de comidas de colores. Me presenté y les pregunté cómo se llamaban, tras quedarme prendado con la mayor, de nueve años.

Le pregunté acerca del colegio, de sus amigos, del euskera, de cómo se llevan entre ellos. Ella me explicaba todo con una inocente candidez que me enamoró. No hay edades que te impidan admirar a una persona.

Al día siguiente me interesé por ella.

Es una niña inteligentísima me confirmó Paula, pero arrastra complejos enormes. No le gusta su físico ni tener unos padres tan mayores.

A los niños con una sensibilidad extrema todo les remueve por dentro y esa niña se sentía feílla, además de rara por tener unos padres que parecían abuelos, sin darse cuenta de la luz que desprendía y que yo supe ver.

Paula entonces me contaba que le decía a su madre.

Mamá, ¡pero si es que tienes incluso arrugas dentro de las arrugas!