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lunes, febrero 27, 2023

5

Hay un cinco por ciento de impresentables en este mundo.

Es mi teoría.

Cuando tuve un equipo de trabajo de 60 personas, eran tres los que siempre daban por saco; en pandillas de quince o veinte amigos, estaba el mamarracho que malmetía entre todos; si me invitan a un club de lectura, aparecen uno o dos que van allí a reventar la fiesta.

Son muy pocos, pero hacen un ruido muy desagradable, que se te mete en la cabeza y no te deja disfrutar de la gente válida que tienes alrededor.

Yo a todo trato de sacarle punta y pienso, a veces, que son útiles para crecer uno como persona, porque esta gente insufrible puede sacar lo peor de ti, sí, pero también te está retando a que rebusques tus mejores armas para conseguir sortear la amargura que desprenden con la estrategia más elegante de todas, cuando de luchar se trata. Hacer que no existan. Borrarlos del mapa sin que ellos se den cuenta de que conseguiste apagar su ruido sin despreciarlos. Mirar hacia ellos y no verlos. Escucharlos maldecir y sacar media sonrisa. 

Se vuelven pequeñitos y pierden sus estúpidos poderes.

lunes, febrero 11, 2019

Porcentajes

Mantengo la teoría de que entre el 2% y el 5% de la población es gilipollas, independientemente de país, sexo, edad o credo. Una teoría basada en la experiencia. Quizás parezcan poco, pero es que abultan mucho. Una de estas personas se hace notar tanto como unas 5 cabales.

Durante una pausa de charla con compañeros de mi empresa venidos de Francia, que estaban auditándonos, uno de ellos me hizo mención a uno de los que ocupan ese porcentaje en mi fábrica. Se habían topado con él y no tuve más remedio que confirmarles que, efectivamente, lo era. Sin usar adjetivos ni palabras soeces; ya nos entendíamos.

Vino entonces la sorpresa, tal vez la lección. 

Me dijeron que, como auditores, este tipo de individuos son muy apreciados por ellos, porque les hacen sacar lo mejor de sí mismos. Al contestar mal, les obligan a reformular las preguntas, lo que implica un reto intelectual. Como buscan incomodar, el auditor debe encontrar armas para dominar los malos impulsos. Con su espíritu desganado o desafiante provocan, en quien tiene obligación de mantener el tipo, un extra de motivación para conseguir sus objetivos.

-Son personas que te hacen crecer, Salvador.

Me quedé tocado con esa teoría, porque además la comparto, la compro y la revendo a quien haga falta. Los amargados, pejigueras, egocéntricos, resabiados y coñazos son un regalo de la naturaleza. Ellos disfrutan con su rol y a nosotros nos hacen mejores personas.