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Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
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martes, agosto 18, 2026

Tiepolo

—¿Es demasiado cursi para mis textos diarios?

—Es cursi —reconoció Fran—, pero escríbelo.

Había pasado mala noche, tras una cena tardía y abundante, así que perdí por completo el sueño a esas horas en que no hay un alma en la calle.

En vez de coger un libro o irme al salón, decidí viajar a mi recién despedida Venecia para asomarme a Ca' Rezzonico, el museo del Settecento. Volví a sus salones, a las ventanas al Gran Canal.

Pero, sobre todo, volví a los frescos de Tiepolo en los techos, trampantojos en colores pastel. Fui perdiendo la conciencia mientras caminaba, en sueños, por esos cielos pintados para atravesar la pared.

jueves, agosto 13, 2026

Sobresaltos

Cuando recibes tantas emociones, el cuerpo reacciona a esa estimulación recolocando piezas.

Tras 17 días intensos en Italia, de ciudad en ciudad, todos mis sueños son febriles, con personajes inventados que recorren castillos y canales, dándome sustos y tocándome la barriga. Llevo dos días despertándome alterado:

—Fran, no te imaginas lo que he soñado hoy.

—No hace falta que me lo jures. Mira tu WhatsApp.

Ahí está la foto de cómo me defiendo contra mis fantasmas italianos.

sábado, agosto 08, 2026

Italia

—¡Otra vez Italia, Salva! —me dicen mis amigos con razón.

—Sí. Otra vez.

En este año he aprovechado mis tres grandes pausas de trabajo para recorrer la costa amalfitana y la Puglia, en un viaje otoñal espléndido con nuestra querida Elisa; la isla de Sicilia en coche escuchando música romántica en el enero más invernal y esta última aventura veraniega con principio y fin en Venecia y la compañía, corta, de Iván.

Hay muchísimas cosas que no me gustan de Italia, y que cualquiera que me conozca sabe identificar.

Llegado a cierta edad, ya uno no quiere meter más países en el mapamundi personal, sino acudir a aquellos lugares que sacan lo mejor de uno.

Italiano

Suena fatal cuando un extranjero en España, para decir que algo le ha gustado, te suelta un 'mucho bueno' o un 'mucho bonito'. Por eso cuando salimos de nuestro país conviene practicar un poco los básicos para no quedar, ya no como un paleto, sino como un desinteresado.

A todo el mundo le gusta que hagas un esfuerzo por acercarte.

No es lo mismo decir 'molto buono' en Italia que el inexistente 'molto bono', ni confundir 'buono' con 'bene', ni decir 'gracias' cuando es tan fácil decir 'grazie', aunque lo pronuncies mal.

Hagamos la labor que no hacen los políticos.

viernes, agosto 07, 2026

Verdina

Soy muy cagueta con el agua.

Que estuviese a punto de ahogarme hace 30 años tiene mucho que ver.

Ya desde el barco en el que hicimos el tour por el Lago de Garda nos alentaron a visitar esa playa de rocas pulidas con el tiempo. Así que allí llegamos al día siguiente, con el bañador y ganas de experimentar.

Pero vimos la capa de verdina sobre las rocas, las gentes preparadas con zapatos para el agua y las dificultades para llegar a la orilla. Solo se veía a chavales, que son de goma.

Fran lo tuvo claro:

-Ni loco me meto ahí, para que se nos destroce el viaje buscando un hospital.

Yo, ufano, me quité la camiseta y los zapatos, y con más miedo que siete viejas me metí poco a poco. Resbalón a resbalón. Hasta que me dejé ir en una roca para acabar en el agua.

Lo difícil fue volver. Me apoyase donde me apoyase, la roca me devolvía adentro.

A base de tranquilizarme y estudiar los pliegues de las piedras, lo conseguí.

Para cualquier otro serían unas risas, para mí una necesidad: saber que lo pude hacer.

jueves, agosto 06, 2026

Dolce

Íbamos de excursión en el barco con el que rodeábamos la península de Sirmione, en el lago de Garda, entre copas de Prosecco y música ochentera. El piloto, un Casanova, nos señalaba la casa donde pasaba temporadas María Callas. 

—La 'dolce vita' —exclamó.

Entonces se giró a una turista alemana para que le tradujese el término.

—La vida dulce —respondió ella, en inglés.

Él puso cara rara y le explicó que hay traducciones que no se pueden hacer al pie de la letra.

—La 'dolce vita' es el arte de saber no hacer nada.

domingo, agosto 02, 2026

Africanos

El miedo es que es gente amable.

Se me había estropeado el móvil y busqué un taller en Bolonia para arreglarlo. El taxista que me llevó a las afueras de la ciudad tuvo un trato impecable conmigo. Llamó al negocio para explicarles que transportaba a un turista español que se había quedado sin teléfono y tomó todos los atajos para llegar antes de que el taller cerrara.

Con toda esa simpatía, a pocos minutos de terminar el trayecto, empezó a despotricar de los negros, de los africanos, con un lenguaje tan áspero, hablando de ellos como animales salvajes, que no supe sino quedarme bloqueado y suspirar por bajarme de ese coche cuanto antes.

Están entre nosotros y pueden parecer encantadores.

jueves, julio 30, 2026

Larvas

─¡A mí me pican los tobillos! ─grité, en cuanto llevaba diez segundos en el agua.

─A mí también ─confirmó Iván.

Miramos a Fran y entendimos que no éramos los únicos.

Habíamos decidido pasar una mañana de playa en la isla veneciana del Lido e hicimos lo posible por llegar a la orilla sin tener que pagar el precio de una hamaca, casi obligatorio en una Italia donde el acceso libre a la costa es una quimera.

Le preguntamos a la inteligencia artificial qué nos podía haber pasado y nos respondió.

─Son larvas del Adriático, que atacan a la parte más sensible de la piel: los tobillos.

Nos quedamos a cuadros.

─Menos mal ─ironizó Iván─, pensé que nos habían echado unos polvitos por colarnos en la playa.

miércoles, julio 22, 2026

Vacaciones

No quiero pensar que el día más feliz del año es aquel en el que cojo las vacaciones de verano.

Pero lo pienso.

Por mucho que mi trabajo me ilusione, por muy buenas relaciones que tenga con mis compañeros, incluso agradecido de estar tan bien valorado, el día en el que cuelgo la mochila mis células se alborotan con una alegría infantil.

En un rato nos vamos Fran y yo a celebrar que, los dos al mismo tiempo, nos vamos a quitar de en medio.

No recuerdo qué comí antes de ayer, pero tengo fijas en mi retina las cenas de las noches en las que cerré el ordenador.

¡Tiembla, Italia!

jueves, enero 15, 2026

Romántica

Sicilia es verde y montañosa.

Y grande. Como un país si tuvieras que elegir el tamaño de un país. Grande pero no tanto.

Hacerse una ruta en coche es viajar a tiempos en los que el tiempo no pasa y hacerlo escuchando música romántica italiana es suspenderse en un espacio que puede durar para siempre.

—Fran, graba esa canción.

Ahora viajo desde Madrid, tras una jornada de trabajo. Repasando la jornada, con la música alta, dejo que suene Sal da Vinci.

'L'amore e tu'.

Y me recorro Sicilia de nuevo entre Madrid y Sevilla.


martes, enero 13, 2026

Thank you

En Italia es una derrota que te despidan con un thank you si te tomas una copa o un plato de pasta, porque significa que no has hecho lo suficiente por integrarte.

Lo práctico es responder en inglés a los saludos y pedir en ese idioma lo que te interesa tomar.

Pero Italia no es Eslovenia o Finlandia, donde no queda otra. Es un país tan cercano, en lo social y en lo lingüístico, que con lo mínimo que te esfuerces consigues empatía de quien te atiende.

martes, enero 06, 2026

Reglas

Mis primeros cien kilómetros en Sicilia fueron un suplicio de coches haciéndome luces por ir lento. Me limitaba a respetar las indicaciones de velocidad máxima. 

Unas indicaciones que, días después, comprobé que no tenían sentido. En una autopista sin curvas pasaban indistintamente de 80 a 130, luego a 100, 60 y, de nuevo, 130. Quizás por no haber actualizado las señales tras un período de obras.

Las líneas continuas actuaban igual. Sin sentido. Así que la gente adelantaba sin esperar a que fuesen discontinuas.

Al final, te envenenas. Días después me limitaba a imitar las velocidades de la mayoría.

Así funcionan las leyes. Cuando son absurdas, la gente pasa de respetarlas. Es el principio del caos.

lunes, diciembre 29, 2025

Sicilia

Mañana volamos a Sicilia con el Etna en erupción y dos latas de uvas deshuesadas en la maleta.

Sin más expectativas que todas las del mundo.

Llevamos semanas variando itinerarios en función de lo que nos cuentan los amigos, pero con la picardía de no atiborrarnos de fotos para llegar, de verdad, por vez primera.

Con los años uno va teniendo claro lo que le gusta, lugares donde se confabula la belleza del escenario con la pulsación de lo humano, y a nosotros nos gusta Italia.

lunes, diciembre 01, 2025

Captura

Leía que quedamos para resumir vivencias, no para compartirlas.

Programamos cafés y cenas para ponernos al día, que es precioso, sin atender a que hemos dejado de crear memoria juntos.

Por eso es tan bonito quedar con una amiga y perderse unos días por Italia. 

No es lo mismo contar cómo lo hemos pasado que disfrutar de haberlo compartido.

Vivimos en un mundo programado.

Desprogramémoslo.

jueves, noviembre 27, 2025

Amore

Era tan estúpida que me encantó.

—Si te esperas un rato, te doy una mesa —me dijo la camarera, con cara de sargento y el pelo tan estirado en una cola que dolía la propia frente de verlo.

Era un restaurante de Bari especializado en orechiettes y no queríamos perder la oportunidad de probarlos antes de terminar nuestro viaje a la Puglia.

Ya sentados, le pedimos un vino de la carta y nos riñó.

—Ni se os ocurra tomarlo con la pasta. —Entonces nos cogió la carta y nos dijo cuál debíamos elegir, incluso más barato que el que habíamos elegido—. Este vino es el amor.

Ya comiendo vi al de la mesa de al lado, cotilla, fotografiando nuestra botella. Se la coloqué para que apareciera bien la etiqueta y el hombre, encogiendo los hombros y en italiano, se justificó:

—Quería tener un recuerdo de 'l'amore'.

domingo, noviembre 16, 2025

Italia

Que Italia es un país entregado al catolicismo no es algo que necesite un viaje para confirmarlo, pero hay escenas que van más allá de lo esperado.

Entrábamos en una iglesia imponente a la que restauraban su fachada. Impresionado por la grandeza de su interior, no hice mucho caso al guardia de seguridad apostado en la puerta.

El caso es que había un cura rezando que no lograba encontrar en ninguno de los altares. Un hombre que repetía unos salmos que entendí que eran la lectura del rosario.

Entonces, al salir, para mi asombro, vi que era el de Prosegur el que, desde su puesto de vigilancia, iba cantando por un micrófono los ora pronobis que resonaban en todo el templo.

Pécora

En Italia no gusta lo verde para empezar. Si quieres una ensalada, salvo excepciones, debes pedirla como guarnición con el plato principal.

Así que acabas por comenzar las comidas con panes con burrata o tablas de chacinas.

Un mediodía nos decidimos por comenzar por un surtido de quesos. Cuando nos lo trajeron les pedimos que nos los explicaran, aunque fuese en italiano. 

Entonces nos señaló el orden en el que debíamos comerlos y de qué animal era cada cuál. 

Al llegar al último nos señaló: 

—Este es de pécora.

Y se sorprendió con nuestras caras de espanto.

Sustos

Veíamos un Cristo yacente, tras un cristal, en la catedral de Amalfi.

Analizamos las similitudes con el Cristo velado de Nápoles que habíamos admirado el día antes.

—Mira la posición de la mano izquierda, mira los dos cojines donde apoya la cabeza —me decía Elisa—. Es el mismo simbolismo.

—Y la corona de espinas, colocada a sus pies -añadió Fran.

Entonces giré la mirada para ver los pies y me topé con un angelito a un palmo de mi nariz.

Mi grito de horror y el salto hacia atrás rompieron toda la magia.

Esculpían para asustar.

Amalfi

En cuanto entramos en el restaurante de Amalfi nos saludaron en castellano. 

—Soy cubano —nos comentó con una energía arrolladora mientras nos preparaba una mesa grande.

Especialmente atento con Elisa, le agradecí como la trataba.

—¡Cómo iba a hacerlo de otra forma, si me he criado entre cinco mujeres!

Escucharle hablar de su madre era un canto a la vida.

Tortilla

Sé, porque me lo dice la experiencia, que hay momentazos del presente que se disfrutan incluso más en el futuro.

Atravesando en barco el Tirreno, entre Amalfi y Cetara, decidimos comprar los ingredientes para una tortilla. Teníamos una casa en Ravello que queríamos disfrutar.

Ese vinito de pueblo, mientras se freían con calma las patatas, escuchando las risas de Elisa, viendo a Fran preparar la mesa, va a ser un lugar al que volveré muchas veces cuando la vida se tuerza.