lunes, marzo 09, 2026
Perfección
martes, agosto 26, 2025
Pérgamo
Ya llegamos a Berlín sabiendo que no podríamos visitar una de sus joyas: el museo de Pérgamo.
En período de rehabilitación, que comenzó en 2023, no está previsto que se reinaugure por completo hasta 2037. Así que mi amiga Mariángeles y yo estuvimos bromeando acerca de cómo estaríamos de salud para volver a Berlín por esa fecha, en el caso de que estuviésemos vivos.
Sorprende que un estado como el alemán, tan eficiente en apariencia, necesite 14 años para renovar un museo tan necesario para comprender el pasado de la humanidad. Priva a una generación de jóvenes la oportunidad de integrarlo en su bagaje cultural.
Tal vez sea un problema muy europeo, buscar la perfección en lugar del pragmatismo.
Yo hacía la reflexión en voz alta mientras paseábamos por los alrededores.
—Si este museo estuviese en China, te lo tendrían remodelado para el viernes.
martes, marzo 22, 2022
Perfección
No soy nada partidario de la perfección.
Es una cualidad castrante, llevada al extremo. Nada satisface, nuestros proyectos se vuelven inalcanzables y todo se ralentiza.
Tenemos que saber encontrar ese umbral sano en el actuar, decidir o posicionarnos sin que cada cosa esté necesariamente en estado de revista.
La gente perfeccionista sufre horrores y lo hace porque pretende meter en una cuadrícula la realidad humana, que no es sino fullera, imprevisible, caótica, desordenada.
Tengo el convencimiento íntimo de que la vida me ha tratado bien por haber sabido enfrentarme a mis retos con el pragmatismo de saber, de antemano, que no puedo permitirme quedarme quieto por temor a no ser impecable.
martes, octubre 26, 2021
Pegas
Si es cuestión de poner pegas, no se salva ni el Tato.
Ni nosotros mismos, muchas veces, nos aguantamos, ¿qué sentido tiene ser exigente con las perfecciones de los demás?
Cierto es que los años nos van arrimando a personas con las que tenemos más afinidades, tanto como que con ese paso del tiempo son más y más los que se meten en sus cuevas, refugio de sus soledades. La vida apalea y no todos están dispuestos a librar batallas innecesarias, así que van renunciando a todo lo que no sea vivir en su agujero, en muchas ocasiones tras convertir en apestados a todos aquellos que alguna vez, aunque sea en su percepción tremenda de las cosas, les fallaron.
No hay nadie cercano, nadie, que no me haya fallado una, dos y tres veces. No soy partidario de poner cruces, porque pocas cosas son tan graves, porque yo soy el primero que en multitud de ocasiones no estuve a la altura.
Porque sé distinguir el error del desprecio.
Soy un fiel defensor del perdón de despistes, malas caras y gruñidos varios de la gente a la que quiero.
Se les dice 'esto no me gusta de ti' porque 'me gusta ser tu amigo'.