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martes, agosto 18, 2026

Estrés

Como las pruebas de estrés que hacen a los bancos, hay noches en las que tu organismo te las hace mientras descansas.

Tus neuronas malmeten a toda la gente que quieres contra ti para crearte pesadillas imposibles: todos tus miedos se hacen realidad.

Esas noches llegan, agotadoras, para dejarte arrumbado un rato al despertar y así poder desanudar todas las amenazas y comprobar, con calma, que nada de eso es verdad.

Pasaste de nuevo el test.

viernes, febrero 21, 2025

Cabra

Me di cuenta de que la puerta de casa estaba abierta y, cuando la quise cerrar, entró una cabra.

Muerto de miedo, hice por asustarla, pero se metió otra justo cuando ya tenía controlada a la primera. Luego saltó una tercera por encima de mí. Empezaron a entrar pájaros y ratones que se me escurrían por entre las piernas.

—¡Borete! —me despertó Fran. Y me abrazó.

No quiero imaginar la que tenía yo montada en la cama ahuyentando a toda esa fauna.

Hay períodos de tanto estrés laboral, como el que actualmente vivo, que hasta me invaden cabras en mis sueños, un territorio en el que suelo ser feliz.

Esta mañana Fran me llamaba, preocupado por lo que vio anoche y, sobre todo, por mi ansiedad en el trabajo. Entonces le expliqué la pesadilla.

—La gente sueña más bien con ovejas —bromeó.

Serían ovejas estresadas disfrazadas de cabras, pensé.

sábado, diciembre 14, 2024

Zurrón

Los instantes previos a despertarme tiendo a estar más desprotegido y aparecen, envalentonadas, amenazas que me desconsuelan, gran parte de ellas relacionadas con mi mundo laboral. Una reunión con un compañero que me desagrada, una presentación que no tengo del todo controlada, una entrevista con algún gran jefe que sé que me creará ansiedad.

Hace unos meses encontré el antídoto. ¡El zurrón!

La técnica es la siguiente, en cuanto aparecen esos monstruos por mi cabeza no les permito que se hagan fuertes en mis pensamientos.

¡Al zurrón!

Y desaparecen. Por completo. Ésa es la regla del juego y me he concedido tres oportunidades cada amanecer. Que aparece un malnacido por mi cabeza.

¡Al zurrón!

Desde que he creado este método, nunca he llegado a meter ahí a más de tres impresentables, con lo que me despierto como una rosa.

Soy un especialista en respetar las normas de los juegos que me invento.

martes, diciembre 03, 2024

Fango

Ha sido tan impactante el último mes con las trágicas noticias de Valencia que las pesadillas se han hecho presentes de forma continua.

Si a eso le unimos los diez días que pasé en Roma, donde quedé subyugado, los dos acontecimientos, el personal y el humano, se unen en un delirio nocturno que me hace no parar de dar vueltas en la cama.

Me desperté el domingo tras pasar toda la noche entre ruinas romanas llenas de barro, así que, perdido, me planté en el centro comercial de mis sueños. 

Una señora, al verme tan sucio, se me acercó y me tendió una tarjeta.

—Es mi negocio, ¡ven!, te voy a vestir nuevo de la cabeza a los pies.

Yo leí el nombre del negocio, 'El trenecito de las algas'.

¿El trenecito de las algas?

Ya desayunando, se lo conté a Fran.

—¿Existe algún negocio que se llame así?

Él me pasó la tostada y la mantequilla.

—Estás como una regadera, Borete.

miércoles, agosto 21, 2024

Pesadillas

Quien no tenga pesadillas sobre su futuro, que levante la mano.

Quien te lo intente hacer creer es poco de fiar.

Todos sudamos frío de vez en cuando al pensar en qué ocurrirá mañana, con nosotros, con la gente a la que amamos, con nuestro mundo.

¡Es bueno anticipar situaciones duras!

Así llegamos mejor armados para cuando llegue el día de tener que bregar, de nuevo, con el peso del dolor.

Mirar siempre a la luz crea ceguera.

jueves, mayo 16, 2024

Celos

Aunque nadie está a salvo de haber sentido un ataque de celos, menos yo, han sido pocas veces las que me ha ocurrido. 

Desde hace veinte años, no siento la menor duda del amor que Fran siente por mí.

En cambio, en mis sueños, soy tremendamente celoso. Veo monstruos por todos lados. De la misma forma que, en ese mundo onírico, nunca aprobé la carrera de Ingenieros y no hago más que tener exámenes una noche sí y otra también.

Hay veces, como en la película Origen, en que descubro, soñando, que soy celoso por estar soñando; que sigo estudiando porque estoy dormido. 

Pero qué bien me viene que los fantasmas aparezcan al otro lado de la almohada.

martes, enero 10, 2023

Carrera

Es recurrente en mis sueños negros el no haber acabado la carrera. Tener más años que un bosque y seguir dale que te pego con las ecuaciones diferenciales y la mecánica de fluidos. Ver que mis compañeros de universidad han construido su camino y yo sigo ahí, en esas aulas inmensas tomando apuntes. 

Solo.

No suele ser la temática principal del sueño, sino el encuadre. La trama principal puede ser que haya caído un meteorito en medio del campus o que en los árboles del patio hayan empezado a germinar cucarachas, pero ahí estoy yo como un bendito con los libros en la mochila.

Es curioso, porque casi siempre encuentro la salida al laberinto. Algún personaje de esa mi doble vida nocturna me hace ver que yo ya tengo el título, que ya soy ingeniero, que la vida me trata bien y que estoy ahí tan solo porque quiero aprender más.

Entonces me relajo y dejo de dar tumbos en la cama.

lunes, diciembre 12, 2022

Embadurnado

A la tristeza hay que mirarla de frente cuando viene a visitarnos; debemos sudar su presencia y entender las razones de su aparición, porque si echamos la vista hacia otro lado, ella nos embadurna con un aceite paralizante del que resulta difícil desprenderse.

No intentar buscar las razones de ese ataque de pesadumbre supone condenarse a que siga apareciendo, hasta acostumbrarnos a vivir con una eterna melancolía.

Me ocurre como tras las pesadillas. Me esfuerzo por recordar el mal sueño, para así entender bien mi angustia subconsciente. Una vez que doy con la escena que lo provocó, me dedico una sonrisa y empiezo el día con el ánimo despierto.

Si me entra una pena enorme al recordar a quien se fue, que me entra, le rindo el homenaje sincero de mis lágrimas y mi dolor, con calma, sin escondérmelo, apagando luces, dejando todo de lado, poniendo el corazón.

Cuando miras para otro lado por no querer sentir a esa tristeza que viene a verte, acabas por no saber para dónde mirar, porque la pena se instala por todos lados, se agarra aquí y allá y te secuestra.