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lunes, octubre 12, 2026

Palomas

Cuando observo con atención a las palomas, entristezco.

No tengo más que abrir la ventana del salón para asomarme, de forma anónima, a su mundo: se han apropiado del tejado del convento sin vida que domino desde lo alto.

Me fijo en una, la de los dos puntos negros, y la sigo mientras me tomo el café, como un Rodríguez de la Fuente urbano. Compruebo entonces cómo llega la más barrigona y la expulsa de su rincón, para volar hasta la espadaña de la iglesia de Santa Clara. Allí donde el sol no la deja en paz. Baja entonces al borde del muro donde se asoma un naranjo, hasta que otras, grises, se le colocan al lado a bailarle danzas que ella no quiere soportar. Vuela hacia donde yo. Por momentos me mira.

Yo la invitaría a café.

viernes, marzo 27, 2026

Soria

Para ver Soria hay que ir a Soria.

No pilla camino de ningún lado.

Esta semana he ido por trabajo y confirmé que me embelesa, con el encanto propio de lo sencillo.

A mí, sevillano, me enamoran los enclaves machadianos. Me identifico con esa tristeza andaluza que el genio proyectó en ellas. Ciudades de piedra lejanas a las paredes de cal blanca de su infancia. Tanto que me cuesta distinguir, cuando ya no son más que recuerdo, si aquel portón era de Baeza, si ese instituto era de Segovia, si los paseos bajos árboles sin hojas eran de Soria. 

Cada cierto tiempo vuelvo para reencontrarme con la verdad de cada una de ellas.

Este miércoles bajé hasta el Duero por donde imaginé que bajaba él, paseé sus orillas con su caminar pausado, agarrado a su abrigo en noches invernales, aguantando el viento que yo aguanté.

Asomado a su río, al caer la noche, sin que nadie nos viera, le dejé mis ojos por un buen rato.

miércoles, mayo 21, 2025

Soledad

Hay mucha soledad.

Solo hace falta vivir con los ojos abiertos para comprobarlo.

Tendemos a relacionar esa maldita palabra con la vejez, cuando hay personas de apariencia exitosa que no tienen un teléfono al que llamar para tomar una cerveza por el puro placer de charlar.

Si la gente fuera consciente, desde la más tierna infancia, de lo reconfortante que es entretejer un amplio círculo social estable alrededor, la sociedad sería más libre.

Más libre para equivocarse, para pedir ayuda, para no fingir.

No hay mayor antídoto contra la tristeza que saber que alguien, en algún rincón, piensa en ti sin que se lo recuerdes.

martes, diciembre 24, 2024

Pánico

Hay quien tiene pánico a la Navidad.

Suele coincidir con aquellos que han sufrido pérdidas en fechas cercanas a las de estos días, días que ejercen de impulsores del vacío que supone no contar con esos seres queridos.

Estas fechas potencian recuerdos de casas llenas, de risas tontas, de escenas tiernas que puede que no vuelvan, o no en el mismo grado, con las personas de entonces ni la alegría de nuestros tiempos jóvenes.

Ese pánico se vuelve odio al villancico, al turrón y a los programas enlatados que se repiten una y otra vez para recordarles que hubo un tiempo en el que sí creyeron en la Navidad.

miércoles, julio 10, 2024

Sofocón

Un desacierto por mi parte, sin mala intención, provocó estos días un sofocón tremendo a mi hermana Mónica.

Pese a mis disculpas, aceptadas por ella, sus lágrimas al otro lado del teléfono me dejaron sin dormir.

—No quiero hablar más del tema—zanjó, con buenas palabras.

Esperé su mensaje al día siguiente, que intuía que llegaría. En mi respuesta, lamenté, de nuevo, el disgusto y su tristeza.

—Yo te quiero mucho —me dijo.

—Y yo a ti. No lo dudes nunca.

Cuando el amor es verdadero, hay que curar las heridas en cuanto aparecen.

domingo, noviembre 05, 2023

Borracho

A mí me resulta entrañable ese niño que llegaba a casa borracho, tambaleándose contra las paredes.

Ese jovencito enclenque que buscaba olvidar tragedias familiares y renacer, pero que no sabía, que tenía ganas de que le abrazaran, que le besaran, que se bebía los chupitos de dos en dos para meterle mano a las niñas que se agarraban a él, cuando lo que él quería eran otros besos.

Recuerdo con ternura esa casa huérfana ya de mujeres, con la nevera medio vacía de palitos de merluza y croquetas congeladas, donde ese universitario brillante, y perdido, llegaba a trompicones a las tantas de la madrugada, tras un intento más de disfrazarse del joven feliz que no era.

Entonces me recibía Luka, medio dormida, que se subía a mi regazo ofreciéndome su barriga. Yo encendía la tele, sin sonido, para acariciarla, acurrucarla, mientras los dos nos quedábamos dormidos.

martes, octubre 17, 2023

Huerta

Hay gente que nunca será la alegría de la huerta.

Les falta esa dosis de energía que da la naturalidad de la sonrisa que nace de dentro y, por mucho que se lo propongan, no está en sus genes el ver la vida de colores.

Eso se ve desde bien pequeño, al que nace con la mirada torcida, el gesto desabrido, los hombros hacia abajo en una actitud de verlas venir.

No sé es mejor o peor persona por ser gris, lo que sí es cierto es que yo hace tiempo que decidí salir de ese jardín donde le gusta entrar a quienes no les apetece pasear por un campo sin vallas.

A mí, de joven, me hipnotizaban. Me seducían para hacerme creer que yo era uno de los suyos, querían convertirme en un adicto al drama. 

Es quizás por ello, por haberme metido en ese jardín, que no quiero ver el mundo con esos ojos.

domingo, julio 09, 2023

Declaración

Mi primera declaración de amor fue fallida.

Afortunadamente para ella y para mí.

Todo lo que le dije, con apenas 16 años, era cierto. No podía dejar de pensar en ella.

El sexo aún no se había convertido en una limitación, aunque amenazaba con convertirse en un problema que yo no quería ver.

Fue una escena muy bonita. Inocente. Pasional. Tierna. Yo hacía dibujitos con el surco de agua de mi vaso de Coca Cola, mientras ella me miraba con dulzura, porque me quería.

Pero no dijo nada. Como la silla del jurado de La Voz, que nunca se gira. Ella se calló. Aún resuena en mi cabeza ese silencio atronador.

Me fui a casa y lloré, como un crío desconsolado, mi desamor.

lunes, junio 26, 2023

Isa

Eran cuatro amigos inseparables, una pequeña pandilla formada por dos matrimonios.

Pedro e Isa más conservadores, mis padres más liberales, en épocas en las que la religión o la política no desunían como ahora, nos veíamos las dos familias todos los domingos desde que yo tengo recuerdo.

Fueron teniendo los hijos de forma acompasada. Así, cada una de sus cuatro hijas tenía su equivalente en edad en alguno de nosotros cuatro. Ellas, las niñas, tenían una denominación que las abarcaba, 'las amigas'. Aun hoy en día, cuando entre mis hermanos decimos 'las amigas' sabemos que hablamos de las hijas de Pedro e Isa.

De orígenes catalanes, ya en las fotos en blanco y negro, de estudiantes, aparecen juntos. Las películas de super-8 de nuestra infancia están llenas de ellos. De bautizos, primeras comuniones y cervezas en el bar Avelino.

La muerte tan temprana de mi madre dejó cojo al cuarteto cuando aún eran muy jóvenes, pero mi padre mantuvo toda su vida los domingos al lado del matrimonio. Tras largas enfermedades, pero con una vida bien disfrutada, se fueron ellos dos, los amigos, con pocos años de diferencia.

Ayer, nada más aparcar el coche tras mi fin de semana en Mijas, me encontré con un mensaje de Belén, la pequeña:

'Hola Borete, mamá ha fallecido esta tarde. No ha sufrido nada, dormía la siesta'.

Un golpetazo de tristeza me sacudió.

Con Isa, cariñosa, se nos van los arroces del fin de semana, sus achuchones, los domingos en su casa viendo la Casa de la Pradera, la infancia imborrable de mediodías azules.

Ya se fueron los cuatro amigos...

domingo, abril 09, 2023

Anonimato

El anonimato es el arma de los cobardes, de ahí que nuestros tiempos, plagados de sitios donde esconderse, sean su época dorada. 

La época de los miserables que se escudan en espacios que no se inventaron para ellos, sino para la creación, el libre pensamiento, el diálogo, la propuesta.

Aprovechan cualquier resquicio para escupir, arrojar piedras y esconder la mano. Personas con la piel muy fina cuando les contestas, aunque estés respondiendo a un nombre inventado con una foto sacada de una película de hadas.

Están por todos lados, agazapados, amargados, ávidos de carne, para pisotear a todo aquel que se mueve con libertad, a pecho descubierto y desnuda sus verdades, que serán ciertas o no, pero son las suyas. Disparan contra lo vivo, lo que se mueve, se ensañan contra el que ríe, insultan desde las tripas.

No soportan la felicidad de los otros.

No soportan, ni siquiera, la tristeza de los otros.

Son personajes con una característica común: la envidia. Esa serpiente que les corroe por dentro por no tener el valor de ser ellos mismos, ese veneno que les impulsa a destruir a aquellos que representan lo que un día quisieron ser y no pudieron.

Quieren arrasar con todo lo que esté vivo y arroje luz, para así habitar sin remordimientos en sus catacumbas de mediocridad.

viernes, enero 27, 2023

Lanzarote

Lanzarote es Montse.

Si pienso en la isla, hermosa de roca negra, viento y azul, me agarran la garganta los días que pasé allí a solas. Incluso los dioses se aliaron e hicieron que se me acabasen los datos del móvil, para evitarme distracciones fuera de mí y ella.

Montse había muerto el día antes, a una semana de cumplir lo cincuenta, y yo decidí escapar tras visitarla en el tanatorio.

Con un coche de alquiler la recorrí de norte a sur, de un lado a otro, a la isla y a Montse. Lloré agarrado al volante, al sentarme frente al mar en la inmensa playa de Famara, cada vez que colgaba el teléfono tras hablar con gente que se interesaba por mí.

Me quedaba dormido en la arena, bebía vino canario hasta acabar las botellas. Nunca me sentí tan en comunión con la Naturaleza, pequeñito, frágil, perdido.

Cuando aparece Lanzarote no hay tristeza, porque a ese viaje fui yo solo, pero lo disfruté con ella. 

lunes, enero 23, 2023

Llorar

Ver a la persona amada llorar es de una belleza que aturde, de no ser porque no quieres que ocurra nunca.

Ese desmoronarse en lágrimas, con toda la fragilidad al descubierto, es la apoteosis de la comunicación. Observar cómo se quita las corazas y queda desnudo de toda defensa frente a ti. Tomarlo por las axilas, aguantar su derrumbe, ayudar a orientarlo de nuevo, a que tome pie y se enderece es de las experiencias más impactantes por las que puede pasar un ser humano.

Tengo la fortuna de que han sido pocas veces.

Mostrar tu fortaleza para decir aquí me tienes, llora lo necesario, olvídate del mundo, deja por un rato de pelearte con la vida, echa el dolor fuera, súdalo, no tengas vergüenza de ser terriblemente humano.

Quiero que seas, también, débil. Quiero que seas débil como yo.

miércoles, enero 18, 2023

Perrito

A cuánta gente no agarrarías y abrazarías como a un perrito chico.

A mí se me vienen varios nombres a la cabeza, personas cercanas que te provocan ese sentimiento tan hermoso de la ternura, bien porque sean frágiles, bien por ser intrépidos, por creer en el mundo o por cabrearse con él, gente solitaria y gente buena.

Necesitamos más abrazos. Que yo te vea triste y pueda achucharte, que estés emocionado y me emocione contigo también.

Sin embargo damos pocos apretujones, nos contenemos en nuestras esferas aisladas sin rozarnos, pasamos por la vida como pequeños héroes autosuficientes, nos negamos la capacidad de fundirnos en esos abrazos en los que se hablan corazón con corazón.

Es triste, pero muchas veces necesitamos un par de cervezas para salir de nuestro yo de siempre y así acercarnos para decirnos cuánto nos queremos. 

Incluso cuando sabemos cuán medicinal es ese momento para los dos.

miércoles, diciembre 14, 2022

Mala

Cada cierto tiempo se cruza alguien muy malo en mi vida y salgo noqueado.

Por suerte pasan años entre un encuentro y otro, no llegan ni a la decena de personas, pero dejan el amargor equivalente a un centenar.

Nadie es perfecto, todos tenemos nuestros días insoportables, no hay quien no haga un feo de vez en cuando, nadie se libra.

La maldad es otra cosa, es como una verdad absoluta que distingues con lucidez, no admite dudas, es implacable, por mucho que se disfrace con sonrisas embaucadoras para entrar con más facilidad a destrozarte la vida.

Lo importante es descubrir cuanto antes ese olor fétido de lo endiablado, tomar rápido tu mochila y escapar.

Yo tuve que hacerlo hace unos días y aún no me llega la camisa al cuerpo.

Qué tristeza y qué horror.

lunes, diciembre 12, 2022

Embadurnado

A la tristeza hay que mirarla de frente cuando viene a visitarnos; debemos sudar su presencia y entender las razones de su aparición, porque si echamos la vista hacia otro lado, ella nos embadurna con un aceite paralizante del que resulta difícil desprenderse.

No intentar buscar las razones de ese ataque de pesadumbre supone condenarse a que siga apareciendo, hasta acostumbrarnos a vivir con una eterna melancolía.

Me ocurre como tras las pesadillas. Me esfuerzo por recordar el mal sueño, para así entender bien mi angustia subconsciente. Una vez que doy con la escena que lo provocó, me dedico una sonrisa y empiezo el día con el ánimo despierto.

Si me entra una pena enorme al recordar a quien se fue, que me entra, le rindo el homenaje sincero de mis lágrimas y mi dolor, con calma, sin escondérmelo, apagando luces, dejando todo de lado, poniendo el corazón.

Cuando miras para otro lado por no querer sentir a esa tristeza que viene a verte, acabas por no saber para dónde mirar, porque la pena se instala por todos lados, se agarra aquí y allá y te secuestra.

miércoles, octubre 12, 2022

Ombligo

Si hay una parte de mi cuerpo que me da repeluco que me toquen, ésa es el ombligo.

Fran lo sabe.

No pierde oportunidad, cada vez que me descuido, para meter el dedo ahí.

—¡Fran!


—Perdona, no me di cuenta —responde, guasón.

Es una manía visceral, desde pequeño, que alguna explicación tendrá en mi subconsciente, algún percance en la infancia o quién sabe si en el parto, pero hay algo ahí que me da grima. Esa parte de nuestro cuerpo que no es sino un nudo hecho, aprisa y corriendo, para desconectarnos físicamente de quien nos dio la vida.

Hay días raros en los que Fran viene tristón a casa, hay tardes contadas en las que nos peleamos, hay noches, muy pocas, en las que no me hace caso.

Entonces yo me acerco, me levanto la camiseta y le digo:

—Tócame el ombligo.

sábado, junio 04, 2022

Triste

¿Qué hace cuando uno está triste de verdad?

Nadie ha encontrado la pócima mágica, el libro secreto, el gran consejo, la palabra adecuada.

Siempre hay un motivo, larvado o no, que hay que querer saber encontrar para salir del laberinto de lo descorazonador. 

Encontrar, las razones de la tristeza, no es ni siquiera el principio de la victoria, pero sí es condición necesaria para reconstruirse en una persona vital.

Porque hay veces que la razón última de ese malestar es asumir que algo se ha roto para siempre y, cuando eso ocurre, en el momento en el que te das cuenta que determinadas imágenes nunca más se volverán a producir; entonces viene el desasosiego.

De la tristeza profunda no se sale sin mudar de piel, sin tirar al río una mochila de objetos que parecían imprescindibles. Del desconsuelo se sale con un arreón de valentía o no se sale.

Y la valentía escasea, por lo que la sociedad tiende a no buscar motivos bajo las alfombras, ni a comprar mochilas que tirar al río, ni a traer a la mente recuerdos que lo hicieron feliz.

Es más fácil comprar gafas oscuras, torcer el gesto y convencerse de que la vida es más grande que las ganas de volver a intentarlo de nuevo.

miércoles, mayo 18, 2022

Dolor

Sé que hay personas que estarán ahí cuando me vayan las cosas mal.

La pena es que no están ahora que me van bien y podemos disfrutarnos.

Sí, hay a quienes les seduce lo trágico, quienes se vuelcan con el enfermo, los que empatizan con la desgracia. 

Le cuentas lo feliz que estás y te miran con ojos transparentes. Les insinúas que no te va tan bien y enfocan, como un resorte, las pupilas.

Son gente buena que retozan como niños en el dolor.

miércoles, marzo 09, 2022

Triste

Hay gente que nace triste.

Esa cualidad no implica que sean más o menos felices, sensibles o interesantes, tan sólo arrastran esa aura de la que no se saben escapar. Tal vez ni se den cuenta de ese tono azul con el que adornan todo lo que tocan.

Yo no termino de congeniar con ellos, tal vez porque tienen algo de mí de donde sí supe escapar, una marea de fondo que trata de enredarme hacia el terreno resbaladizo del lamento, la mirada baja, el gesto austero.

Prefiero forzar a vivir en territorio extraño, infiltrado, allí donde hace sol, a pesar de que mi semblante a veces me delate y haya quien me pregunte.

—Salva, ¿estás bien?

viernes, febrero 11, 2022

Luka

A nuestra cócker la bautizamos Luka por la canción de Suzanne Vega.

Era mi época universitaria en casa de mi padres. Ésa que se suele idealizar pero a la que no puedes hacerle un zoom sin admitir los desgarros emocionales que conllevaba nacer al mundo de los maduros.

Yo era justo el reverso de lo que soy hoy. Desorientado, inseguro, tímido, acomplejado en un cóctel al que había que añadir orfandad y una homosexualidad de la que jamás, me decía, se enteraría nadie.

Nada era natural en mí por entonces. Hacía esfuerzos para quedar con amigos que sólo hablaban de chicas, me arriesgaba a entrar en sitios malditos por esa época, me emborrachaba como un pelele para ponerme a tono de lo que se suponía que uno tenía que hacer.

Llegaba a casa dando tumbos, tropezando con todo, solo como la una. Encendía la tele, le quitaba el sonido y veía en bucle programas en los que te vendían máquinas para cortar patatas.

Entonces aparecía Luka, muerta de sueño, y se lanzaba a mi regazo. Abierta de piernas dejaba que yo le tocara la barriguilla mientras se quedaba de nuevo dormida, haciendo por abrir los ojos de vez en cuando para comprobar que su joven borrachillo seguía ahí.

Eran todas las caricias que supe dar durante todos los años en los que fui tremendamente infeliz.