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domingo, mayo 24, 2026

Alarma

Sigo sintiendo un placer infantil al despertarme por un mal sueño y descubrir que aún me quedan horas por dormir.

Ese tiempo de soledad regalado en el que todo se concentra en mí para dejarme caer sin prisa en el túnel del dormir, sin combatir.

Echarme a un lado, observar a Fran y decirme que aún está por llegar lo mejor.

jueves, octubre 30, 2025

Sillón

Para mí la felicidad son las mañanas de sábado sentado en mi sillón del piso del Algarve componiendo historias, con el pie de Fran buscando caricias de mis manos.

Ese placer del tiempo detenido, de no necesitar nada, de congraciarse con uno mismo.

El mayor grado de madurez de un ser humano radica en no conocer el aburrimiento, en saber sacarle partido a esos grandes ratos en los que el mundo no nos demanda nada.

Siento que mientras nuestro bienestar mental venga dado por rutinas que no se miden en dinero, estamos salvados.

sábado, octubre 18, 2025

Culito

Ya de pequeño mis hermanas se reían de mí porque me dejaba la yema del huevo para el final. Cuando todos habían terminado de comer, yo empezaba a mojar mi trocito de pan.

A día de hoy veo las mismas caras, más disimuladas, en mis amigos a la hora de llegar al postre. Sé retener mi copa de vino y reservar el último sorbo para disfrutar de la tarta de queso o el tiramisú, en esos momentos finales del convite en el que ya nadie se atreve a proponer otra botella.

Miran de reojo mi copa y se dicen 'qué coraje'.

Soy especialista en estirar el placer hasta el final.

lunes, mayo 26, 2025

Placer

En sus primeros discursos, el recién estrenado León XIV no tardó en señalar al placer como enemigo del alma.

Sí, nombraba otras cuestiones con las que puedo estar de acuerdo: el dinero, el poder... 

El placer, que habita tanto en una onza de chocolate como en una carcajada con los amigos, convertido en objeto prohibido de tentación. Como si disfrutar fuera un pecado. Esa es una de las características que menos me atrae del catolicismo, su condena del deleite.

De pequeños deberían ofrecernos un catálogo con todas las religiones: "pulsa la tecla C para catolicismo, I para el islam, B para el budismo. Pulsa Z si no te apetece ninguna".

¡Qué barbaridad! Dirán que un niño no está preparado para elegir. Si no tiene capacidad de decidir ¿por qué sembramos en él una fe que nunca pidió?

Yo pulsaría la Z, sin duda. Pero si esa tecla se escacharrase me iría a por la B, donde —dicen— basta con amar de verdad.

viernes, noviembre 22, 2024

Azotea

Tras una conversación tensísima de teletrabajo, cerré el ordenador y me asomé a la cristalera de mi balcón.

Las nubes pasaban rápidas y vi ropa tendida en la azotea.

Pensé entonces en lo infiel que le he sido desde entonces, recordé las mañanas enteras tumbados al sol, los paseos en círculo, las charlas calmadas con los vecinos, las sillas subidas desde casa y esas mismas nubes, rápidas, sobre mi cabeza.

Infiel a los tiempos de cuando, encerrados, nos dimos cuenta de que la vida se podía vivir con otros ritmos y cabía en nuestra cabeza la posibilidad, incluso el placer, de perderse en las nubes y seguirles el rumbo con la mirada.

Lejía

Fran y yo le llamamos lejía.

A ese momento, no siempre fácil de encontrar en un buen queso, en el que asoma un regusto a amoniaco que sube por la nariz justo antes de terminar de ingerirlo.

Tiene la fuerza de una reacción química en la que aparecen todas las descomposiciones que ha sufrido la leche antes de transformarse en queso y convierte la experiencia de comerlo en sublime.

Si luego das un sorbo, lento, al tinto, para mezclar sabores en la boca, el orgasmo culinario está servido.

La vida es compleja, sí, pero también tiene su lejía.



jueves, mayo 02, 2024

Infantil

Yo soy de menú infantil.

Me ocurre a menudo que llego a un restaurante, arreglado, feliz y hambriento, para darme el placer de una comida en compañía y, al leer el menú, se me antoja siempre algo que pertenece al listado de platos preparados para los críos.

Unas lagrimitas de pollo, unos espaguetis a la boloñesa, un huevo frito con patatas.

¿Será que quiero dármelas de lo que no soy? 

viernes, abril 12, 2024

Salud

Hay un factor placer en el cuidarse.

Saber que la ensalada que tomas es sanísima, renunciar esa noche a la cerveza, darte el largo paseo hasta Triana pese a la pereza, hacer las flexiones antes de dormir, estirar la espalda en la ducha, comprar un kilo de sardinas en el mercado, con todo su omega 3.

Tenemos que disociar la lucha salud-disfrute, porque las dos caben en el mismo cofre de las maravillas.

Querer a nuestro cuerpo es querer al mundo. Cuidarlo es lo menos que nos podemos pedir.

sábado, diciembre 18, 2021

Hostelería

Yo no podría trabajar en la hostelería nada más que por no aguantar a tanto amargado.

A sabiendas de que la mayoría de la gente sale a tomar una tapa por pasar un buen rato, hay unos pocos, siempre, que rozan la falta de respeto al camarero, recepcionista o empleado de turno.

A mí me da vergüenza ajena la falta de tacto de aquéllos que aún creen en los tiempos de la servidumbre, que no saben mirar a los ojos a quien te atiende ni se preocupan por mostrarse agradables en el trato.

Es cierto que amor con amor se paga. Se suele pagar. Que hay determinados profesionales de una brillantez tan extrema que incluso el aguafiestas se las tiene que ver para ponerles una pega o hacerles un mal gesto.

Pero también hay que respetar a quien no es un dechado de simpatía, al que tiene el día malo, a quien no llega a todos sitios, al que es normalito en todo.

Trabajan para hacernos más amables nuestros tiempos de liberación. Sólo por eso, deberíamos tratarlos con toda la delicadeza que se merecen.