x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Generosidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Generosidad. Mostrar todas las entradas

domingo, abril 06, 2025

Diez euros

Yo le di diez euros a una mujer en Lisboa y me quedé con sus ojos.

Subí las escaleras y miré allí donde la dejé, con su mirada de agradecimiento aún clavada en mí.

Para mí no eran nada, para ella un mundo.

No sabría recordar aquello que hice hace tres días, pero no olvido esos ojos, que se me aparecen a menudo para decirme dónde está la verdad de las cosas.

domingo, diciembre 08, 2024

Generosidad

Hay días en los que vamos a la carrera y apenas tenemos tiempo para comer juntos.

Hay otros en los que confirmo que llegaré tarde y no lo podré ver.

Es en esas ocasiones cuando sé que allí estará la mesa con mis antojos preferidos. Que si hay solo un filete empanado, lo habrá guardado para mí, que si quedaba un culillo de vino, me lo habrá reservado, que si no había más que un trozo de empanada, que él hace tan bien, ese trozo estará allí.

Si había varios sandwiches, sé los que dejará para mí.


sábado, febrero 10, 2024

Cariño

Cuando hay amor, se llega al equilibrio.

El amor de verdad, maduro, es una lucha por no ganar, es un tablero donde no quieres que pierda tu contrincante, porque el corazón es sabio y sabe que, si buscas tu beneficio, se derrumba el pastel.

No es un equilibrio sencillo, siempre hay quien está mejor posicionado, más animado, menos apático. Es esa persona, la que tiene la fuerza en ese momento, la que debe entender que el mayor esfuerzo debe estar trabajado desde su lado.

Querer de verdad es no buscar victorias en la que no ganen los dos.

sábado, septiembre 30, 2023

hambre

No puedes comerte el mundo al lado de alguien que no tiene hambre.

Es fundamental que las ambiciones, grandes, escasas o inexistentes, estén en niveles parecidos en una pareja. Así, ni uno frena al otro, ni el otro vive acelerado en torbellinos en los que no hubiera querido meterse.

Muy raramente el amor obra milagros y he llegado a ver relaciones felices por las que no aposté un duro en su momento. Historias en las que uno frenó y el otro aceleró.

No hay mayor verdad que en el amor hay que ceder, siempre, cuando se quiere de verdad.

Tan cierto como que no vale llevar a quien amas con la lengua siempre fuera.


miércoles, septiembre 27, 2023

Asceta

Será que soy un poco asceta, pero a mí me alivian mis amigos incluso sin tirar de ellos, porque sé que van a estar ahí.

Sí, claro que hay que demostrar que estamos vivos. Quedar, llamar, enviar mensajes, proponer excursiones. Seguro.

Lo que sí es verdad es que uno llega a unos niveles de compatibilidad emocional que incluso no necesita compartir los malos momentos para no dar problemas.

Si hay algo que me angustia, trato de resolverlo yo y no expandir la ansiedad, porque considero generoso el no dar más problemas de la cuenta, sobre la base cierta de que en el momento en el que grité al aire una petición de ayuda tendré a mi lado a quien sabrá cuidar de mí.

Soy más de compartir alegrías.

Es, considero, una forma evolucionada del querer.

jueves, agosto 03, 2023

Sardina

Fran siempre me deja la última sardina. O la última almeja. O la última porción de queso.

Es innegociable.

En ese justo momento en el que el plato está a punto de vaciarse, a él se le acaba el hambre, de golpe, y pone cara de empacho. Goloso como soy yo, salgo ganando, pero hay veces que lo veo disfrutar tanto que me niego en redondo.

Antes me tiro desde la Giralda que comerme ese salmonete amenazo.

Hay veces que ni aun así.

Que reconfortante es compartir la vida con alguien que siempre te pone a ti por delante.

viernes, mayo 12, 2023

Tacaño

El tacaño, muchas veces, cree que los demás no nos damos cuenta de que lo es.

El tacaño se niega a verse tacaño.

Uno puede tener menos dinero, más apuros, una situación económica angustiosa en casa, que eso no tiene que ver con la cicatería. 

Una persona avara es un persona egoísta, pura y simplemente, y eso se da en todas las condiciones sociales. Quienes nunca ofrecen su casa, ni llevan vino a las cenas, ni preguntan cuánta gasolina hay que echar, quienes te buscan cuando apareces en la máquina de café para que los invites. Siempre está el que pone por encima de todo lo suyo, pero aprovechando un poco lo del resto. Hay quien ahorra a costa de los demás.

A mí la experiencia me ha demostrado, salvo alguna puntual excepción, que no me llevo bien con quienes son muy mirados con el dinero.

Es que me cuesta mucho ganar el dinero.

Pues por eso mismo, por lo mucho que cuesta, lo quiero compartir contigo.

La generosidad es un valor sublime que se manifiesta de mil formas posibles. Quien esconde la mano a la hora de pagar, va a esconderla cuando le toque dar la cara por ti.

jueves, noviembre 10, 2022

Egoísta

Ser generoso es una forma de ser egoísta, porque quien más sale ganando cuando te ofreces a los demás eres tú mismo.

Yo trabajo en un grupo multidisciplinar, en el que nos entendemos con profesionales de muy diversos sectores de la empresa. Supe, desde el primer día, que andaría perdido si no me ganaba la complicidad de mis compañeros.

Eso me hace reconocer con franqueza y públicamente cada cable que me echan. Si hago una presentación, emito un informe o respondo a un email, trato siempre de aclarar quiénes son las personas que me han ayudado a realizar ese trabajo. Las pongo en valor cara a otros colegas o a nuestros jefes.

Es algo que hace mucho bien a todos, a la persona aludida, sí, pero sobre todo a mí, porque me da la oportunidad, sencilla, de demostrar que soy de fiar.

Ponerse medallas que no son tuyas es la mejor manera de meterse en el agujero de la mediocridad.

Cuando uno reconoce los valores de otro y los pregona, no hace sino crecer.

miércoles, octubre 19, 2022

Generoso

Soy tan generoso, que muchas veces lo soy incluso con cosas que no son mías. Me entra la emoción e invito a gente a cenar a la casa de un amigo o propongo que se apunten a excursiones que no he organizado yo.

Una noche de fin de año, con la euforia del champán, me asomé a la terraza de mi amigo Alfonso. Un par de chavales me felicitaron desde la calle y yo les animé a subir.

Les presenté a todos mis amigos, les ofrecí una copa y continué a lo mío, hasta que Alfonso vino a buscarme.

¿Tú de qué conoces a estos dos?

De nada. ¿Por qué?

Habían robado el bote más caro de colonia del baño. Por suerte los cacé antes de que se fuesen y les hice sacar todo de los bolsillos, con una autoridad que a mí mismo me sorprendió.

Vergüenza me dais cogí el tarro y les grité. ¡Fuera de aquí!

No sé si es sano pensar, de primeras, que todo el mundo es bueno.


sábado, agosto 27, 2022

Generosidad

Nuestra casa es un centro de reunión con los amigos. Es su casa. No hay semana que no organicemos una cena, un almuerzo o un tapeo. Nos colocamos alrededor de la cocina para ponernos al día, para pasar después a la mesa a echar ratos que se alargan entre copas.

Si lo analizo, salvo mi amigo Joaquín, mis amigos no nos corresponden con la misma actitud. No hacen por invitarnos a sus casas, ni se complican en preparar cenas, a pesar de que siempre dicen sí a nuestra llamada.

¿Qué más da?, nos decimos Fran y yo. Nosotros queremos seguir teniéndolos en casa, ofrecerles nuestro cariño, hacerles sentir que están en familia.

En la vida aprendí hace tiempo que no se deben llevar las cuentas con los amigos. Si tú quieres entregarte, lo haces porque eres generoso. Desde el momento en el que empiezas a exigir que el otro lo sea también, tu generosiad empieza a ser de cartón piedra.

No vale decir a los demás cómo deberían actuar, sería patético. Pero sí debes expresar cómo sientes las cosas.

Yo quiero ser espléndido. Punto. Y quiero seguir escribiendo con libertad.

martes, mayo 10, 2022

Asaltos

A mí me asaltan instantes de amor, a los que he aprendido a darles su sitio.

No hablo de heroicidades, ni de generosidad, ni tan siquiera de ser buena persona. Hablo, simplemente, de poner en su lugar al amor.

Podemos actuar como un frontón y rebotar hacia donde vino aquel pensamiento acerca de quien nos hizo reír con su comentario, o podemos recogerlo y lanzarlo hacia esa persona.

Me estoy acordando de aquel día.

Sí, me estoy acordando de ti. De lo simpático que estuviste, de la risa que echamos, de las veces que has estado ahí.

Es probable, no lo niego, que pasar de frontón a catapulta acabe por convertirme en empalagoso, pero no lo creo. Tampoco vivo en los mundos de Yupi, ni me asaltan sin cesar esos impulsos. 

Pero llegan, de pronto veo una foto y te veo allí, pegó un frenazo con el coche y recuerdo de ese otro en aquel viaje, o suena esa canción que cantábamos cuando recorríamos Gran Canaria en coche y te digo.

Cuánto me acuerdo de ti.

Qué pena sería no compartirlo.

martes, julio 27, 2021

Familia

Vivo mal las relaciones familiares rotas, sobre todo cuando toca a personas a las que quiero.

Siempre, salvo que la trastada sea tremebunda, pongo todo de mí para que busquen el camino del reencuentro. Tal vez sea más latino que nórdico, más emotivo que racional, lo sé. Como sé que en todas las familias se pueden encontrar argumentos para acumular odios concretos y romper, en un terreno abonado para que eso ocurra, porque los padres no se eligen, los hermanos tampoco, ni tus hijos tienen por qué ser de la manera que tú imaginaste. No hay, por tanto, motivos sólidos de afinidad que provoquen el que nos llevemos bien en la casa común.

Hay que ser generosos precisamente por eso, porque sólo compartimos la sangre y el pasado. Que ya es mucho. Admito, sí, un componente de comportamiento animal, de rebaño, de protección mutua.

En mi entorno hay amigos concretos, con nombres y apellidos, que sufren esas fracturas con dolor. Yo mismo he tenido episodios de no hablarme con mis hermanos, de querer escapar. ¡A todos nos pasa! 

La lucidez propia de quien ha vivido con pasión me hizo tener claro, hace mucho tiempo, que donde esté mi familia estaré yo.

No hay argumentos racionales. Es la sangre.

martes, enero 05, 2021

Agorero

El agorero no cree en la generosidad.

Todos, en algún momento, hemos pensado así. Incluso de nosotros mismos. Que cuando escuchas es porque quieres que te escuchen, que al sonreír lo que buscas son favores futuros. 

Lo terrible es pensarlo no ya siempre, sino a menudo.

Establecer como regla de interpretación de los actos humanos que detrás de cada uno de ellos hay un interés personal. Que incluso el amor que creemos puro no es sino miedo a la soledad futura. Que, aunque sea nuestro subconsciente quien nos dirija. queremos a crédito. 

Soy de los que alabo al ser humano en su imperfección, sé de las dificultades de vivir sin tacha. Aun así, niego la mayor, porque si yo creyese que toda generosidad viene marcada por el miedo me convertiría en alguien que no quiero ser.

Aunque sea mentira, o no del todo verdad, creo firmemente en nuestra capacidad de darnos porque sí. De regalar risas por hacer feliz al otro sin pensar en mí.

Quizás por eso huyo del pesimista, porque tienes razones fuertes para convencerme de maldades en las que yo nunca creeré.

sábado, noviembre 07, 2020

Elegancia

El ser humano posee el privilegio de lo sutil.

Tenemos mil oportunidades de practicarlo a diario, en pequeñas dosis, y no lo hacemos lo suficiente. Somos bruscos la mayoría de las veces. 

La sutileza va unida a la paciencia.

A mirar bien lejos. No se asciende en un trabajo a base de menospreciar la tarea del otro, sino apoyándola y demostrando cada día que tú estás ahí y resuelves. No se trajina una amistad por aceptar una solicitud en Facebook, sino prestando atención real a quien te interesa. 

Es más fácil aconsejar que dar ejemplo.

Lo sutil es elegancia.

Saber posicionarte frente al mundo sin dañar, encontrar caminos para mostrar afecto que no sólo sean corazones en Whatsapp, buscar momentos tontos para decir aquí me tienes.

Este viaje es largo, por mucho que parezca que se nos escape, y los compañeros de excursión no se ganan en un día.

Lo sutil es generosidad.

Es no pretender ganar partidas ni entender la vida como una competición. Es no llevar las cuentas de agravios, sino actuar por cómo eres tú. No por cómo tú piensas que los demás se merecen que tú actúes.

La sutileza es enemiga de rupturas salvajes, de rencores permanentes, de palabras huecas, de lamentos a gritos. Cuando se vive con elegancia te alejas de lo negro sin hacer ruido, te rodeas de ángeles que te aceptan, te organizas los días sin justificaciones, te paseas por el mundo sin mirar para atrás.

Podemos ser así.

viernes, junio 29, 2018

Generosidad

Hace diez o veinte años la noticia que la mayoría de ciudadanos de nuestra querida España hubiese querido ver en las portadas era el fin de ETA, una banda malhechora, asesina sin escrúpulos, retorcida, siniestra, que se escondía en pasamontañas para pegar tiros en la nuca por la espalda con el pretendido aval de un pueblo maltratado.

Esos criminales fueron entrando en prisión, uno tras otro. Se les fue juzgando con toda la fuerza del estado de Derecho con el que nos dotamos hace décadas y comenzó el declive, acelerado por el repudio propio de una sociedad vasca hastiada de que en su nombre se cometieran salvajadas indefendibles.

Nadie que lo haya vivido puede sacar de su corazón el quebranto que supuso la pérdida de Miguel Ángel Blanco. Ni de tantos otros.

A ETA la vencimos porque, entre otras muchos argumentos, la razón estaba de nuestro lado. La superioridad moral era total. El bien y el mal tenían claramente trazado su camino en ese conflicto.

ETA desapareció porque perdió en todos los frentes. Ya no existe.

Quedan muchos muertos, sí. Un dolor infinito y vidas irrecuperables, sí.

Precisamente porque ganamos los buenos, debemos tener la altura moral de actuar con generosidad hacia con ellos; para terminar de demostrar cuál es el camino del correcto comportamiento humano.

Acercar los presos a sus hogares no es rebajarse, ni achantarse, ni doblegarse. Es mostrar con generosidad que somos una sociedad sana y que estamos muy por encima de los comportamientos execrables que, durante años interminables, demostraron hacia quienes hoy les respondemos con grandeza.