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lunes, febrero 02, 2026

Motivación

Cuando uno lleva más de treinta años en una empresa, resulta complicado que le motiven los resultados de ventas, de calidad o de producción. Uno quiere, por supuesto, que la compañía vaya bien, pero también necesita otro tipo de estímulos que se centren en lo humano, en el equipo, en la alegría de compartir café con la gente que aprecias.

La vida laboral no se puede extender indefinidamente, porque el cuerpo va diseñando anticuerpos que se rebelan contra toda forma de alienación y, salvo que tu trabajo te apasione, algo que muy pocos afortunados tienen el placer de decir, llega un punto que estás hasta el gorro de aguantar presiones para conseguir objetivos.

Ya no es ésa la ficha de la que tienen que tirar para motivarte, ésa ya está amortizada por mucho que la cambien de forma y de color.

La clave está en la sonrisa de los compañeros a los que quieres.

martes, agosto 19, 2025

Vietnam

El maravilloso día que pasamos en Leipzig lo rematamos con una cena en un restaurante vietnamita.

Si delicioso estaba lo que pidió Fran, más sabroso aun estaba mi plato, con una mezcla de sabores ácidos, dulces y picantes que nos volvieron locos.

El caso es que ese no era el sitio al que queríamos ir, pero el restaurante deseado estaba completo, lo que nos hizo reflexionar el porqué de tanto negocio vietnamita en una ciudad alemana de tamaño medio.

La clave estaba en la historia. La Alemania comunista necesitó trabajadores para su industria y tiró de relaciones diplomáticas, de ahí que vinieran decenas de miles de obreros desde el norte de Vietnam.

Una vez derribado el muro, gran parte de esa industria desapareció por falta de competitividad en el nuevo mundo capitalista. Sin embargo, los asiáticos se reinventaron. Crearon una organización gastronómica en Leipzig y se hicieron fuerte en toda esa zona a base de explotar las delicias de su cocina.

Me encantan estas historias reales que desmontan las milongas fatalistas de quienes ven en el diferente a un invasor.

domingo, abril 13, 2025

Resultados

Mis muchos años trabajando en una multinacional me dan criterio para opinar sobre la mejor forma de gestionar un equipo, aplicable a cualquier faceta de la vida en la que haya un grupo humano.

Hay dos métodos principales de gestión: basados en los resultados o en las personas.

El directivo que se mueve por resultados piensa que, al conseguirlos, todo rodará. La empresa recompensará los esfuerzos. Suelen ser equipos muy dinámicos y competitivos.

El que se mueve con el foco en las personas tiende a ser más lento en conseguir los objetivos, pero triunfa a largo plazo, porque coloca la motivación como eje principal del trabajo.

Yo he conocido los dos tipos de ejecutivos. El primero acaba, a la larga, achicharrando al personal, a quien ha enseñado a ser, por encima de todo, individualista. El segundo es el de la adhesión inquebrantable, el jefe al que siempre recordarás.

A veces, más veces de la cuenta, olvidamos que todo proyecto tiene al ser humano en el centro.

lunes, septiembre 30, 2024

Ablación

—En el terreno de la cardiología, tienen los medios de hace diez años, Salva me decía, este fin de semana, un buen amigo, ingeniero sanitario, respecto de la medicina privada. No quieren invertir ni las grandes compañías hospitalarias, ni las aseguradoras, mientras no sea imprescindible.

Especialista en tecnología para cirugía en problemas ligados a arritmias cardíacas, bregado en trabajar a diario con médicos de ambos lados, me confirmaba que el material más avanzado está en la Seguridad Social, donde operan a ciudadanos, sin distinción de clases, a los que no ven como clientes.

En los hospitales de pago, cada operación la realizan con lo mínimo indispensable. Les tiene que salir rentable.

Se trata de un negocio, copado de profesionales preparados y, en muchos casos, mal pagados en la sanidad pública. Pero un negocio, a fin de cuentas.

Sus clientes ideales son los pacientes sanos, jóvenes y con dinero. No se te ocurra haber tenido un cáncer, una cardiopatía o una enfermedad autoinmune, porque se ríen en tu cara si quieres sacarte un seguro.

No somos conscientes de que todo el dinero que se invierta en lo privado es una forma de no invertir en lo público, para que así, al final, digamos que no hay más remedio que tener una compañía médica de la que tirar.

Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.


martes, marzo 21, 2023

Indonesios

Llegamos a la fábrica tras pasar un fin de semana pletórico en la costa surfera del sur de Java.

Tras horas caóticas de carretera desde Yakarta, entramos a la hora prevista en la fábrica indonesia de Nissan. Un recinto pequeño, para lo que estábamos acostumbrados, rodeado de verde. Inmensas palmeras, árboles gigantes, una naturaleza desparramada que incluso atravesaba los muros de la factoría.

Hicimos una reunión donde nos presentaron al personal, simpatiquísimo, extrañados quizás por recibir la visita de dos ingenieros europeos de grandes narices, habituados como estaban a que los únicos extranjeros que aparecían por allí eran los grandes jefes japoneses.

Cuando nos dejaron ya libertad para recorrer las instalaciones, Pablo y yo sacamos la misma conclusión. Parecía que iban bailando. Como si el traje gris de Nissan no fuese otra cosa que un disfraz y viéramos, como con rayos X, el cuerpo de esos hombres con un collar de flores y una falda roja hasta los muslos por debajo del mono de operario.

El capitalismo se instala allí donde hace falta mano de obra barata y crea una realidad paralela para los indígenas del lugar. Les montan una fábrica en un lugar paradisíaco y los visten para la ocasión.

Afortunadamente, aún no han perdido la sonrisa ni ese bailecito interior que ese día supimos ver.

Hay esperanza.

martes, mayo 10, 2022

Teléfono

Un día me llamarán por algo importante y no estaré.

Llegó un momento, sin embargo, en que me cansé. Porque agota decir, con educación, que no necesito ninguna tarjeta de crédito, ni cambiar de compañía de móvil, ni un seguro de vida.

Es molesto que utilicen tácticas de dudosa ética para introducirse en tu intimidad y pedirte, con una insistencia rayana con el acoso, que les compres lo que te ofrecen.

Pero escuche lo que le ofrezco.

Escúcheme usted. No necesito nada.

No todo vale. Que se dé empleo de tan poca calidad. Que tomen tu teléfono sin tu permiso. A todas horas.

Sí. La ambición del sistema busca siempre los resquicios para hacer las cosas mal

jueves, abril 14, 2022

Mental

Cuando tienes la oportunidad de charlar con calma entre amigos, todos coincidimos en el análisis: el sistema está provocando serios problemas mentales a la sociedad.

Todos, sin excepción, estamos acelerados. Nuestras empresas, a las que somos fieles, piden siempre más. Resultados, implicación, más madera, más rápido. Antes mejor que después. 

No hay un gráfico bueno, porque siempre la curva puede ir más hacia arriba en menos tiempo.

La gente está saturada, en una carrera loca hacia no se sabe qué. ¿Mayor bienestar? ¿En qué consiste el bienestar?

Quizás la raíz del problema está en la definición que las últimas generaciones han dado a esa palabra, bienestar, imbricada equivocadamente a lo material. 

Todo se mide en euros. 

No es el ser humano el que está en el centro, sino el sistema.

Y la maquinaria humana acaba fundiéndose. Cuando esto ocurre, el taller de chapa y pintura se llama Centro de Salud Mental.

Están abarrotados.

lunes, noviembre 02, 2020

Negro

Soy muy de El Corte Inglés.

Me gusta comprar a mi bola y cuando entro en establecimientos pequeños soy carne de cañón, porque en cuanto un dependiente me asalta acabo llevándome a casa todo lo que no necesito.

Tras años de aguantar un ordenador lento como el caballo del malo, este pasado viernes me decidí a pasarme por El Corte Inglés para hacerme con uno nuevo.

Como un niño chico, aproveché todo el sábado para instalar aplicaciones y trasvasar todas mis fotos, ficheros y recuerdos desde la vieja computadora. 

No quería ver lo evidente, la pantalla estaba mal. Salían manchas por todos lados.

Hoy he pasado la mañana de vuelta en el centro comercial. Me han atendido bien, han admitido que el ordenador estaba averiado y me han dado otro nuevo.

Al salir, cargado hasta las trancas, he ido a canjear mi ticket del parking. La chica tras el mostrador, con un gesto displicente, me ha señalado que allí no. He pasado, enfadado por su mal gesto, al mostrador de al lado.

-Perdone, el parking es gratuito para las compras realizadas en el día.

-Verá. Esto lo compré el viernes y estaba averiado.

Apareció de nuevo la señora anterior para decirme, con expresión desagradable, que subiera de nuevo a la cuarta planta a pedir una autorización para el parking.

Ocurre que entonces sale toda mi parte negra, el punto de soberbia y la indignación. Todo lo que no quiero tener. Pero que tengo.

-Caballero, no se ponga así.

-No me hubiera puesto así de haberme usted dado los buenos días.

La dependienta, enfadada, lo resolvió. 

Yo le pedí disculpas.

Lo negro, definitivamente, atrae a lo negro y saca lo peor de nosotros mismos.