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miércoles, septiembre 23, 2026

Helio

Uno de mis mejores amigos es ceutí. 

Suele venir a cenar a casa porque es su casa. 

Esta semana, nada más sentarse, quise que se desahogara. Que nos contara lo que nos quisiera contar de su ciudad, de su familia allí, de los paisajes de su adolescencia, en los años previos a su venida para estudiar en la universidad de Sevilla, de donde ya no se movería.

—Pienso en mis padres, Salva, y lo que habrían sufrido de estar vivos.

Se emocionaba hasta las trancas hablando del agua cristalina de la playa del Trampolín.

—Esas vistas del Peñón... Era el paraíso.

Habló con ansiedad y le dejamos soltar toda la rabia. Sin juzgar.

—¿No entendéis que también somos España?

—Claro que sí, Helio —le dije—. Claro que sí.

Cómo no vamos a entenderlo.

sábado, julio 18, 2026

Perfume

─Hay noches en las que me echo el perfume de mi madre al irme a dormir ─nos decía esta semana un amigo─. Ella siempre usaba el mismo, hasta antes de morir.

Es una forma casi animal de agarrarse al abrazo de quien te parió.

Mi madre está tan lejana que ese lazo de olores ya se rompió, pero daría cualquier cosa porque alguien me dijese qué colonia usaba ella, para salir a la carrera a comprarla.

jueves, septiembre 11, 2025

Sutil

Pasábamos un fin de semana con un amigo con el que andábamos reconciliándonos. 

Una ruptura reciente con su pareja nos había afectado mucho, por cómo se había producido, por los daños colaterales que había provocado, por las formas, por tanto cariño acumulado hacia los dos.

El caso es que él nos contó, ya con la calma que los meses sin vernos habían traído, cómo fue la cosa.

—El día que ocurrió todo, Salva, yo estaba realmente tranquilo en casa, de verdad que no tenía ganas de bronca. Llevaba toda la mañana leyendo...

—¿Qué leías? —me interesé, para quitar drama al asunto.

—'El sutil arte de que todo te importe una mierda'.

miércoles, julio 12, 2023

Helio

Mi amigo Helio hace perfumes.

Tiene su laboratorio en casa y se pasa las horas combinando esencias hasta dar con la fragancia soñada. Cuando te lo explica, se le iluminan los ojos de forma infantil y comienza a hablarte de moléculas, tiempos de reposo, tendencias nasales, aceites esenciales.

Mi amigo Helio es psicólogo, pero le pirran los perfumes.

Hace un mes hizo uno en exclusiva para mí y me dijo que lo dejara tres semanas en la oscuridad. Hoy lo estreno y ya no quiero que se me acabe.

¿Hay algo más bonito que alimentar toda tu vida una pasión?

Ojalá todo el mundo supiera encontrar el laboratorio para elaborar sus sueños, habría menos amargados suspirando por que todo vaya a peor.

viernes, octubre 05, 2012

Ceuta

Hay un juego, divertido y arriesgado al mismo tiempo, que consiste en simular lo que no eres para defender una idea.

Es necesario reaccionar rápido para cortar la jugada y pedir disculpas, si fuese necesario, en caso de que la estrategia derrape, porque no va más allá de la provocación bienintencionada.

Veamos, alguien que no te conoce lo suficiente empieza a echar espuma por la boca hablando de los catalanes, entonces intervienes con humildad para decir:

-Perdona que te interrumpa, es que soy catalán.

La reacción inmediata de aquel que argumenta suele ser de sofoco, seguido de alguna disculpa. Si inmediatamente corriges:

-Era broma, perdona.

Te lanza rayos entonces con la mirada, pero de golpe las bases de su discurso se les vienen abajo.

Esa persona, evidentemente, no puede ser un amigo íntimo que sepa de tu vida, familia, pensamiento político y procedencia. De ahí lo arriesgado del juego.

Tiene muchas modalidades, pero suele resultar muy efectiva. Vale para combatir los ataques a otras nacionalidades (mi padre es francés),  a otras ideas políticas (soy militante comunista), a diferentes tendencias sexuales (en mi casa todos somos gays),  o a enfermedades malditas (tengo SIDA desde hace veinte años), a religiones vilipendiadas (yo me convertí al islam), a ataques fascistas (mi pareja es sudaca), argumentos falaces (soy transexual), clasistas (soy barrendero), generalistas (mi hermano es guardia civil) o xenófobos (mi familia es gitana).

La gente con mente estrecha suele estar poco viajada, su círculo de amistades es normal que sea reducido y homogéneo, acostumbran a asustarse con historias que no han tenido el coraje de experimentar y critican con acidez sus propias frustraciones.

Lo ideal es cuando esa jugada surge de forma auténtica, que es cuando da todo su fruto.

Recuerdo una noche en la Alameda con, entre otros, mi amigo Helio. Llegó un chaval acelerado, no sé amigo de quien era. Sin saber de nosotros más que el hecho de tener alguna amistad en común, comenzó a explicarnos su día de trabajo. El chaval era escaparatista y venía de currar en Ceuta.

-No he visto una ciudad más fea, llena de moros, sucia, ruidosa. No hay un sitio donde tomarse nada tranquilo, la gente es cateta, visten mal. Son antipáticos...

Mi amigo Helio, ceutí y tranquilo como él solo, le interrumpió.

-Yo soy de Ceuta.

El tipo frenó en seco y, al menos, reaccionó con inteligencia.

-¡¡¡Pero el centro de Ceuta es maravilloso!!!

viernes, marzo 23, 2012

Cien

Cenando con mi amigo Helio, a quien hacía tiempo que no veía, hicimos un repaso de nuestros últimos meses.

Habiendo atravesado él una mala racha, me concentré en transmitirle con sinceridad toda la fuerza de mis proyectos y mi felicidad a nivel personal, queriendo compartirla con él.

Sin embargo, aparecían en mi discurso una serie de puntos negros, de desengaños o frustraciones en mi relación con el mundo, con la gente cercana, con nombres y apellidos, o anónima, la sociedad en la que me muevo.

Helio, como amigo que me quiere, sin poder dejar de lado su faceta de psicoanalista, me diagnosticó:

'Salva, tu problema es que crees que todo el mundo está dispuesto a dar el cien por cien'.

Sí, quizás mis decepciones vengan por ahí, por creer que el personal está o debe estar por la labor de entregar el cien, en cada momento y circunstancia.

Primero viene el analizar si yo doy el cien o no, luego confirmar si es un defecto o una virtud.

Lo que sí siento es que quiero ir a por el cien en cada caso, a pesar de lo que represente de frustración asociada. Y sé, también, que me gusta la gente que se da, sin barreras.

En todo caso, sé que Helio tiene mucha razón: la gente no quiere o no sabe, en una gran mayoría, darse de pleno. No lo refiero en cuanto a su relación conmigo en un razonamiento egocéntrico y vanidoso, sino en su relación con ellos mismos, sus proyectos o querencias. La gente tiene tendencia a reservarse, a contenerse.

La sociedad, en general, no se moja. Las personas individuales, concretas, no dan el cien.

¿Qué es lo correcto?, ¿qué, lo incorrecto?

La sabiduría, tal vez, esté al lado de la contención.