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domingo, abril 06, 2025

Diez euros

Yo le di diez euros a una mujer en Lisboa y me quedé con sus ojos.

Subí las escaleras y miré allí donde la dejé, con su mirada de agradecimiento aún clavada en mí.

Para mí no eran nada, para ella un mundo.

No sabría recordar aquello que hice hace tres días, pero no olvido esos ojos, que se me aparecen a menudo para decirme dónde está la verdad de las cosas.

jueves, noviembre 04, 2021

Locura

A veces pienso que la locura quiere decir 'basta ya'.

Al menos un tipo de locura, el de gente hipersensible al que la vida ha arrastrado por caminos imprevistos.

Gente que se ha encontrado, por dar más de dos tropiezos seguidos, perdida en su laberinto. 

Hay mucho paseante de nuestras ciudades con la mirada rota, con apenas una manta en su mochila para dormir en cualquier cajero, que podrías ser tú de haberte golpeado el destino con arreones de injusticia.

La pérdida de alguien amado puede llevar a la depresión, y ésta a la pérdida de un trabajo, y ésta a la imposibilidad de pagar tu casa, y ésta a perder la salud y las fuerzas para tirar para delante.

Es entonces cuando el cuerpo te dice 'basta ya', yo quiero mi cama de siempre, los besos de buenas noches al dormir, la tele encendida, las risas de mis hermanos, quiero que suene un despertador para decirme que soy útil, quiero que alguien me escuche. No tener que pedirle a un extraño si tiene un bocadillo para mí.

Que me muero de hambre.

domingo, agosto 01, 2021

Desdentada

Me había retrasado para hacer unas fotos del castillo de San Jorge desde la zona universitaria cuando, subiendo unas escaleras empinadas, la anciana que iba a mi lado, toda de negro, lanzó un gemido como gata herida.

La agarré por el brazo, esquelético, y ella se quitó la mascarilla, negra también.

Con la boca desdentada, empezó a gritarme en voz alta una retahíla en portugués a tal velocidad que no me enteré de nada. No podía respirar.

―Tranquila, señora.

Dudé cuál era la escena que estaba viviendo, pero saqué la cartera y le di un billete de diez euros. Ella me lo agradeció como si le hubiese dado un anillo de oro. Seguí escalera arriba, ella escalera abajo. Me asomé al llegar a lo alto del mirador y allá abajo estaba ella, aún lanzándome besos.

Los diez euros mejor empleados en todo mi viaje a Lisboa.