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jueves, enero 09, 2025

Democracia

En mi empresa comparto muchas horas con compañeros que son, mayoritariamente, de derechas. Es una realidad, del mismo modo que mi familia, más allá de mi núcleo más cercano, también piensa en modo conservador.

Mis amigos, en cambio, son, en general, de izquierdas, mucho más afines a mí. Los he elegido yo. No porque les haya pedido un carnet para afianzar la amistad, sino porque las cosas funcionan así.

La gente se busca de forma natural.

A una persona sí la define su tendencia política, no nos engañemos. Pero también la define su sentido de la lealtad, su grado de empatía, sus ganas, o no, de comerse el mundo, su capacidad de amar, su espíritu combativo, su humor, su percepción de la realidad.

Asistimos a tiempos convulsos en los que no puedes hablar de política sin dar gritos, cuando la política es un tema central de nuestra sociedad, que está en la base de la democracia que muchos, cada vez más, quieren liquidar.

No nos permitamos odiarnos.

domingo, julio 07, 2024

La mala educación

No hace mucho acabé por asumir una realidad con la que viviré hasta mi muerte: la mala educación de nuestra sociedad.

Me gustaría desprenderme de mi elevada sensibilidad ante el inacabable listado diario de personas irrespetuosas que nos hacen la vida mucho más fea de lo que en realidad podría ser.

Pese a las sonrisas, los buenos gestos, la alegría de muchos de quienes me rodean, no tengo capacidad para obviar al que grita, al que chulea, al que mira mal, al enteradillo, al egoísta.

Lucho por invisibilizarlos, para siempre fracasar.

Cuesta trabajo convivir entre personas que no saben que conviven con otras personas.

domingo, enero 28, 2024

Formas

Es imposible convencerme de la bondad de una persona a la que le fallan las formas.

Me pueden criticar que pongo la cruz demasiado pronto a individuos que tratan con soberbia a otros, que ridiculizan, que no escuchan y hablan a gritos.

—Pero, si es un pedazo de pan, Salva...

Yo a ese de pedazo de pan lo pondría en remojo para que se reblandeciera. Tal vez consigamos una torrija.

sábado, octubre 22, 2022

Premio

Me habían llamado para decirme que era finalista de un premio internacional de novela.

Yo iba conduciendo camino de casa de mi padre y el grito que pegué en el coche debió resonar en toda la Avenida de la Palmera.

Llevaba tanto tiempo escribiendo, tanto tiempo intentándolo, que recibir una llamada anónima, de gente especializada en literatura, para decirme que mi propuesta les había parecido merecedora de semejante honor, fue para mí un empujón enorme para creer que algún día sería escritor. 

Al llegar a su casa y contarle la noticia, mi padre me dio un abrazo de los que no se olvidan.

Días después se dio el fallo definitivo, y no fui yo el ganador.

El jurado lo formaban cinco escritores de reconocido prestigio, así que aproveché que uno de ellos firmaba en una librería de Sevilla para acercarme, con toda la ingenuidad, y decirle que yo era el autor de la novela finalista. 

Él me confirmó que les había entusiasmado.

—Pero... —provoqué.

—Pero... es una historia demasiado triste para ser comercial.

lunes, septiembre 26, 2022

Vergüenza

Los vergonzosos tenemos un punto de egocentrismo.

Hay un desajuste que hace que creamos que todo el mundo nos mira. Y el mundo suficiente tiene ya con observarse a sí mismo. 

Yo era de los que de pequeño me escondía tras las faldas de mi madre, de aquellos que enrojecían simplemente con que me dirigieran la palabra, de los que cerraba puertas y ventanas cuando iba a vestirme no fuera a ser que me viera el vecino de enfrente.

Hubo un día en el que un amigo francés ejerció una terapia brutal conmigo. Me convenció, no sin dificultad, para dar un tremendo grito en medio de una avenida abarrotada de gente.

Apenas nadie se giró hacia mí.

Desde ese día tomé conciencia de la mucha importancia que nos damos y de lo pequeñitos que en realidad somos, lo que no es un problema, sino más bien una liberación.

Cuando me asalta el niño tímido que llevo dentro al hacer algo fuera de lo habitual, me acuerdo del grito que un día me atreví a dar y sigo a lo mío.

La gente sin vergüenza es mucho más atractiva.

viernes, septiembre 09, 2022

Gritódromo

Tenemos derecho a decirnos, a nosotros mismos y de vez en cuando, no puedo más.

Si no estuviera mal visto, si lo practicásemos más a menudo, seguro que nos encontraríamos mejor de salud mental. No decírselo a nadie, sino a uno mismo. Porque esto va de uno consigo mismo. Estoy hasta el gorro.

Y respirar.

Dejar de tragar los sapos de lo que se espera de nosotros y gritar la angustia acumulada. Los miedos, las responsabilidades, los defectos. La vida que hemos interiorizado que tenemos que vivir.

Deberían existir gritódromos donde evacuar nuestras ansiedades con aullidos.

Luego una duchita, y para casa.

domingo, agosto 21, 2022

Tensión

La tertulia es un formato muy rico para aprender.

Una serie de personas, conocedoras de una materia, enfrentan sus diferentes puntos de vista para que el espectador haga suyo tal o cual posicionamiento, de forma que se reafirme en sus convicciones o se plantee la duda acerca de ellas; o simplemente aprenda de algo que le era ajeno hasta ese momento.

Las tertulias ocupan una parte significativa de la oferta informativa, y una tertulia requiere de tertulianos. La pena es que estos, de tanto repetirse, se han vuelto portavoces indisimulados de opciones políticas determinadas.

En estos foros todo se orienta a la política, hay que ser de un bando o de otro, y ya sitúan descaradamente a los tertulianos a derecha e izquierda, con lo que desconfías de la potencia de su argumentario, porque siempre van a defender al mismo, sin margen de crítica al partido político con el que simpatiza, o que quizás le pague por repetir mantras salidos de sus programas electorales.

Todo a base de gritos y desconsideraciones.

Yo no podría defender todo lo que dice un partido porque pienso con libertad; y como razono, me doy cuenta de que siempre hay, en cada opción política, posicionamientos que me gustan y otros que no. Quiero, por tanto, que me traten como adulto, que abran el abanico de argumentos para hacernos pensar y no nos quieran como espectadores hooligans que aplaudan los gritos de los del bando bueno.