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Mostrando entradas con la etiqueta AVE. Mostrar todas las entradas
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martes, junio 16, 2026

Fernando

Cenaba el martes con un compañero de trabajo con el que, hasta hace año y medio, charlaba a diario, llevábamos codo a codo ciertos proyectos, compartíamos asiento en el AVE cada semana, nos dábamos paseos en Valladolid al terminar de currar.

Nos llevábamos todo lo bien que se pueden llevar dos personas civilizadas que se caen bien.

Sin embargo, fue cambiar yo de función y deshacer el lazo. Sin mayor drama. Nos unía un interés común, que era el trabajo, y lo supimos hacer bien.

Ser civilizado es también saber que hay amistades que no se rompen, simplemente terminan su cometido.

Si nos vemos, nos abrazamos.

domingo, abril 19, 2026

Caramelo

Me ofreció un caramelo de camino a Atocha.

Es sin azúcar y está riquísimo.

Se lo acepté por no hacerle el feo. 

Me preguntó si le gustaba la emisora de radio que estaba escuchando o si prefería otra, o apagarla.

Está bien así.

Reventado tras una jornada maratoniana de reuniones, solo quería tomar el AVE para llegar a Sevilla a la hora de cenar.

¿Se encuentra usted cómodo? insistió el taxista.

Mucho.

Se interesó por mi trabajo, por mi destino. Por la Feria de abril cuando le dije que iba a Sevilla.

Me deseó un buen viaje en cuanto llegamos a la estación.

No cambie le dije, da gusto encontrar a personas como usted.

jueves, enero 15, 2026

Romántica

Sicilia es verde y montañosa.

Y grande. Como un país si tuvieras que elegir el tamaño de un país. Grande pero no tanto.

Hacerse una ruta en coche es viajar a tiempos en los que el tiempo no pasa y hacerlo escuchando música romántica italiana es suspenderse en un espacio que puede durar para siempre.

—Fran, graba esa canción.

Ahora viajo desde Madrid, tras una jornada de trabajo. Repasando la jornada, con la música alta, dejo que suene Sal da Vinci.

'L'amore e tu'.

Y me recorro Sicilia de nuevo entre Madrid y Sevilla.


martes, diciembre 16, 2025

AVE

La gente no sabe pasar dos horas en silencio.

Imagino la angustia de viajar a solas en un avión, no porque se pueda estrellar, sino por no poder llamar a alguien para hablar de nada.

Esta semana viajaba en AVE y la señora del asiento posterior al mío no dejó de hablar, con al menos diez personas, durante las más de dos horas de trayecto.

Llamadas prescindibles que empezaban con un ¿qué te cuentas?, sin preocuparse en absoluto por que los que estábamos a un metro de ella no podíamos siquiera pensar en nuestro mundo.

Se lo dije al salir:

Señora, usted no vive sola en el mundo.

Me miró como quien observa a un extraterrestre. 

jueves, noviembre 06, 2025

Igualdad

Iba en el AVE y dos señoras hablaban de sus familias.

Lo sé porque, aunque ya me gustaría no haberlas escuchado, sus voces me impedían trabajar.

Hablaban de cómo se les iban quedando sus casoplones vacíos con la partida de sus hijos. Eran casoplones porque daban detalles del número de habitaciones que tendrían que cerrar.

El mío pequeño no ha sacado nota para entrar en Ingenieros, así que lo hemos metido —¡atención, lo hemos metido!— en la privada, en el CEU, tú sabes...

Sí. Yo sé. Todos sabemos. Quien no progresa es porque no quiere.

viernes, mayo 24, 2024

11C

 —Perdona, ese es mi asiento.

La mujer, concentrada en su tablet, me miró desconcentrada.

—Tengo el 11C.

Me gusta viajar en ventana y entendí que a ella también. Tengo cierta claustrofobia cuando me dan pasillo.

—Pero ¿este es el vagón 1?

—Sí —le confirmé.

Empezó a buscar por su bolso para ver cuál era su asiento y yo, seguro de llevar razón, hice lo mismo en mi móvil.

—Seguro que me he equivocado yo —le dije, a sabiendas de que ese asiento era el mío. Forzarse a ser humilde es una manera inteligente de entender las relaciones humanas.

Cuando abrí mi billete del AVE me di cuenta de que había mirado mi plaza en el viaje de vuelta, dos días más tarde.

—Efectivamente —le pedí disculpas—, me he equivocado yo.

miércoles, noviembre 15, 2023

Impotencia

Aguanté cuarenta y cinco minutos antes de saltar. Pero salté.

No se da usted cuenta de lo mucho que molesta.

El tipo me miró de reojo, al otro lado del vagón, y bajó la voz.

Ya le habíamos aguantado dos llamadas de trabajo, la organización de un viaje a Barcelona y la explicación de cómo se manejaba un programa informático. Con sus cascos, la voz a todo volumen y en su mundo.

El AVE es un reflejo de la sociedad mediocre y egoísta en la que vivimos. Cuatro pelagatos cantan a voz en grito su vida sin pensar en lo mucho que molestan y un grupo, mayoritario, de borregos educados, tenemos que tragar quina.

Algún día me llevaré un sopapo, pero no dejaré de protestar. 

jueves, julio 27, 2023

Musulmanes

Los prejuicios se parten por la mitad cuando uno se interesa por las cosas.

Venía de vuelta en el AVE tras unos días de trabajo en Madrid y coincidí con un compañero turco que tenía programado visitar la fábrica de Sevilla.

Entablé una conversación para interesarme por él. Era la primera vez que viajaba a Sevilla y me permití comentarle algunas cosas.

Allí vas a encontrar muchas muestras de su pasado musulmán le sugerí.

Estoy hasta el gorro de musulmanes me respondió.

Tragué saliva. No era una respuesta prevista. 

Entonces me soltó todo un discurso contra el gobierno islamista de su país y yo me puse las orejas de escuchar.

miércoles, diciembre 07, 2022

Wifi

Hace unos días, volando a Sevilla desde París, tuve la suerte de sentarme junto a una señora francesa y su hijo, un joven pianista de 30 años.

Estuvimos las dos horas charlando de nuestras vidas, de lo que podían visitar en Sevilla, de cómo los franceses ven a los españoles.

Tan delicioso fue que nos pasamos los teléfonos.

Para los que tenemos la suerte de viajar mucho, el progreso, sin embargo, no es siempre sinónimo de bienestar.

Viajar en tren se ha llegado a convertir en un suplicio por la mala educación de los viajeros que consideran que la tranquilidad de los otros no es una variable a tener en cuenta y se llevan trayectos enteros dando gritos a través de su teléfono móvil. 'A mí qué me importa el resto del vagón'.

Ahora anuncian que se va a integrar el wifi gratuito en los aviones y me pongo enfermo. Ni siquiera ese rato regalado de subir por encima de las nubes va a ser un refugio para escapar de charlas a grito pelado de gente que no ve más allá de sus narices.

Con lo bonito que es adormecerse con la cabeza apoyada en una ventana que te muestra la grandeza de la naturaleza, gracias al poder conquistado por el ser humano de asomarse a nuestro mundo desde arriba.

Con lo gratificante que es conocer a tu vecino de asiento, así, sin más.

Sabemos ya volar, que era lo más complicado, nos falta aprender a pensar en quien está a nuestro lado, que debería de ser lo más sencillo.

Acabaremos todos con auriculares, aislados, para no escuchar los gritos de los demás.

jueves, febrero 24, 2022

Vanidades

Al haber organizado el viaje sin apenas tiempo, la agencia de viajes sólo pudo conseguirme ayer un billete en el vagón 'Confort' del AVE.

Toda una experiencia.

Viajar en ese primer coche del tren de alta velocidad es introducirte en la hoguera de las vanidades, con riesgo alto de salir escaldado, cuanto menos horrorizado.

No puede haber más tontería por metro cuadrado. Ejecutivos maqueados que se hablan entre sí con ínfulas de salvadores del mundo y que ejercen un constante postureo en el que se llevan horas hablando sin decirse nada. Todos descuelgan varias veces el teléfono para hablar de acciones, de agendas apretadas, de congresos, seminarios, comités de dirección y compromisos de altos vuelos.

Lo importante no es quien está al otro lado de la línea, si es que alguien, lo importante es que se entere el del asiento de al lado.

Tras de mí había una pareja, compañeros de empresa, que se llevaron todo el trayecto hablando de trabajo, en voz bien alta, sin darse cuenta de lo ridículo que llegaban a sonar. Al menos a mí, porque quizás el resto del vagón tiene ese mismo lenguaje ampuloso de gritar frases sin contenido.

-A nivel 'people', ¿qué podemos hacer? -planteaba ella.

-Yo sí sé de que manera me gustaría hacer el 'approach' -aclaraba él.

-Pues tienes que darme esos 'inputs' -reclamaba ella.

La pena es que este país que tanto queremos está dirigido, en gran parte, por élites económicas que están a años-luz de la realidad de las cosas, introducidos en sus burbujas ideales en las que lo más importante es aparentar que la vida es 'amazing', narcotizados por su propio cuento de hadas.

Qué bonito sería que lo admirable fuera el saber y no el poseer.