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viernes, mayo 15, 2026

Pudor

Una de las ventajas de la inteligencia artificial, que tiene muchas, es la de evitarte sonrojar. 

Y es que hay asuntos por los que le pregunto que entran en el terreno del analfabetismo sobre algunas cuestiones: desde un apartado de la declaración de la renta al uso de un botón del mando a distancia de la tele. 

 Nadie me va a mirar mal diciendo, 'menudo papafrita de ingeniero'. 

 Sí, las desventajas ya las conocemos.

jueves, abril 02, 2026

Sena

El tiempo que estuve trabajando en Francia, con treinta y pocos años, fue uno de los períodos en que más dudas tuve sobre mi capacidad como ingeniero. Me encomendaban proyectos diversos que implicaban tratar con gentes desconocidas para conseguir unos objetivos complicados. 

Viviendo solo en el centro de París, había tardes en las que me escapaba al gimnasio desfondado por la presión.

Ocurrió que llegó el día, tras cuatro años, de volver a Sevilla. 

─Salvador, no hagas planes para mañana al mediodía ─me comunicaron la última semana de trabajo.

Jefazos que controlaban Renault a nivel mundial me invitaron a comer, ¡a mí!, en un barco-restaurante sobre el Sena. Conociendo mi espíritu literario, me regalaron libros sobre literatura francesa y me entregaron una placa de reconocimiento por mi labor.

Esa comida podría no haber ocurrido, pero los libros están ahí, en casa, bien colocados, para recordarme que sí sucedió.

sábado, febrero 28, 2026

Interés

Tengo la amarga virtud de prestar nula atención a lo que no me interesa.

Y es amarga porque no me conviene: no me gustan los coches y me dedico a fabricarlos.

Así que tengo que tirar de Fran cuando me preguntan por el último modelo de Renault. 

—He pensado comprarme un Mégane, Salva ¿qué acabado me aconsejas? —me preguntan por WhatsApp.

Entonces miro a Fran.

—Dile que el híbrido, acabado Techno.

Yo transmito el mensaje.

—Gracias, Salva —me responden—. Eres un crack.

Y yo vuelvo a mis libros.

lunes, noviembre 24, 2025

Importante

Cuando echo la vista atrás para entender mi más que positiva carrera profesional, a sabiendas de mis muchísimas limitaciones técnicas como ingeniero, llego a una conclusión:

Mi gran cualidad es saber detectar qué es importante.

Me lo aplico también a mi vida personal, de la que no me quejo. He sabido, en los momentos decisivos, tomar el camino correcto. He entendido, en el día a día, qué es lo que realmente marca.

Hay personas preparadísimas que no llegan donde merecen porque se entretienen en lo accesorio.

domingo, diciembre 01, 2024

Putrefacto

Cuando aparece un personaje putrefacto en mi vida empiezo a temblar, sobre todo si pertenece a la esfera del trabajo, porque ahí tengo difícil escapatoria. 

Lo que ocurre es que el otro Salva que habita en mí, el escritor, comienza a frotarse las manos de placer, disfrutando de escenas que vendrán que ni pintadas para próximas historias.

La gente mala no sabe lo atractiva que es para un novelista.

Si lo supieran, a mí no me harían daño, porque averiguarían que me están haciendo un regalo y eso es más de lo que podrían soportar. 

Así que mi yo ingeniero se sacrifica por mi yo novelista y le cede, gustoso, la venganza.

Sin ir más lejos de este año, he vivido en persona escenas de tan baja catadura moral, de tan miserables, tan ruines, que no veo el momento de ponerlas en boca de algunos de mis personajes, porque no hay nada más creíble que lo que uno ha vivido en primera persona.

jueves, abril 13, 2023

Humanista

Está mal vista la reflexión profunda. El pensamiento humanista. Preguntarnos a nosotros mismos qué somos, por qué hemos llegado hasta aquí, qué tenemos, con qué contamos, dónde queremos ir.

Da pereza la gente así, nos decimos, la que se come la cabeza con inquietudes transcendentales.

Asustan.

Tal vez porque quienes así actúan nos ponen frente al espejo de nuestra superficialidad.

'Ya está Salva comiéndome la cabeza', pensarás.

Sí. Ya estoy aquí de nuevo. El Salva que disfruta con cuestiones que no llevan a ningún lado. 

Es más fácil desviarse a la sencillez de asomarse a Instagram para ver vídeos de gatos. 

Nos da miedo pensar, apagar la luz, hacer balance, poner la música flojita, quitarla incluso.

Da miedo quedarse solo, a oscuras, sin nadie más que uno mismo. Repasar qué es lo que no me gusta de mí, qué es lo que no cambiaría por nada del mundo. Buscar al chaval que fui, al ingeniero en el que me convertí, al viajero impertérrito, al escritor intruso, al filósofo frustrado, al hermano, al hijo, al amante, al amigo que soy, que fui, que seré.

Vamos corriendo, espantando moscas, pensando comidas, planeando compras, haciendo cuentas. Buscamos distraer la mente, que no nos ataquen los monstruos. ¡Pon la tele! No queremos admitir que existen, nos tapamos los oídos por dentro, cerramos los ojos de dentro, de ese interior al que no puedes acceder más que tú.

Por evitar los monstruos, no nos asomamos a la grandeza de lo que somos, ni practicamos la gimnasia de mirarnos lentamente, con cariño, para decirnos lo bien que lo hemos hecho hasta llegar a ser la persona que somos.

Por no querer ver nuestros monstruos, perdemos la oportunidad de disfrutar del ángel que hay en nosotros.