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martes, diciembre 23, 2025

Apuntes

Pena que durante mi infancia, el escritor que iba a ser yo no hubiera cogido apuntes.

En las cenas de Nochebuena, sin ir más lejos. En esa casa grande de la abuela materna, con todos los Leones reunidos después de un año sin vernos. Las preguntas sobre estudios y noviazgos de todos los tíos, los chistes empapados de alcohol, el aliño de zanahorias de mi tía Cuqui, los ensayos de villancicos tras las cortinas, el pastel de cabracho de Rosalía, las quejas de los mayores sobre los precios, la guasa con quien no estaba, las bromas con el discurso del Rey.

Las mujeres en la cocina, los hombres frente a la tele. Niños corriendo por todos lados.

Hoy hubiera retratado con astucia a esa enorme familia que éramos, tan cercana, tan distante, tan gritona.

La muerte de mi madre puso a cada uno en su sitio.

domingo, diciembre 07, 2025

Director

Si el mundo es muy clasista, las empresas lo son más.

En toda compañía que se precie hay jerarquías y uno se cree más por tener tres galones en vez de dos. Vive su pequeño festival de vanidades cuando ficha al entrar para retomar su mediocridad al salir.

Desde hace algunos años a mí me concedieron el galón de director, algo que me recuerdan a menudo tanto para dorarme la píldora como para meterte presión:

—Salva, es que tú eres un director —me dicen.

"Yo soy escritor", les quiero responder, mientras sonrío, "y te voy a sacar, por clasista, en un post".


lunes, mayo 12, 2025

Desconfianza

Nos malea la gente mala. Una pena que sea así.

Como a cualquiera que se mueva en redes sociales, estoy acostumbrado a recibir peticiones de amistad. Hay veces en las que me llevo la alegría de que es un nuevo lector que quiere compartir su experiencia tras leer alguna de mis novelas. 

Hay otras, las más, en las que la recién aceptada "amistad" acaba proponiéndome un préstamo, o me envía fotos pornográficas, o se lanza a pedirme una cita.

Entonces te dedicas a bloquear, a no aceptar a nadie desconocido y a impedirme el placer de charlar con ese lector que solo quería conversar conmigo. 

domingo, enero 26, 2025

Chinos

Le hablaba a Fran de una vecina en la que me estoy inspirando para construir un personaje secundario de mi próxima novela.

—Esa mujer ya no vive aquí.

—Cierto —contesté—, hace tiempo que no la veo.

Entonces él me contó que en el piso donde vivía ahora hay una familia china.

—¡No sé cómo haces para enterarte de esas cosas!

Me miró como él hace, cada vez que me ve en Babia.

—¿Sabes cómo me informo? Pues verás, cuando antes aparcaba la moto, veía a esa mujer en su terraza. Ahora, cuando la aparco y miro al mismo sitio, veo chinos.

martes, enero 14, 2025

Jaime

Tengo un amigo que escribe muy distinto a mí, y muy parecido.

Un hombre, como yo, al que le pesa, por momentos, la etiqueta de intruso, que nadie más que nosotros nos ponemos.

Su mirada desvergonzada a su propia realidad es todo un disfrute para los que lo leemos, porque Jaime tiene esa virtud de hacer de lo personal algo entrañable.

Alejado de poses, incluso torpe con el bien quedar, sus relatos carecen de filtros y abundan en inocencia, maravilloso cuando llevas una mochila detrás, como él, de más de cincuenta años de pura vida bebida a borbotones.

Hay días en los que piensa que no le lee nadie, que no evoluciona, que sus historias no llegan como tienen que llegar. Yo le insisto en que siga, en que tiene un lenguaje propio, una fuerza grande para ser reconocible y reconocido.

No dejéis de seguirlo. Es, por encima de todo, un hombre bueno.

domingo, diciembre 01, 2024

Putrefacto

Cuando aparece un personaje putrefacto en mi vida empiezo a temblar, sobre todo si pertenece a la esfera del trabajo, porque ahí tengo difícil escapatoria. 

Lo que ocurre es que el otro Salva que habita en mí, el escritor, comienza a frotarse las manos de placer, disfrutando de escenas que vendrán que ni pintadas para próximas historias.

La gente mala no sabe lo atractiva que es para un novelista.

Si lo supieran, a mí no me harían daño, porque averiguarían que me están haciendo un regalo y eso es más de lo que podrían soportar. 

Así que mi yo ingeniero se sacrifica por mi yo novelista y le cede, gustoso, la venganza.

Sin ir más lejos de este año, he vivido en persona escenas de tan baja catadura moral, de tan miserables, tan ruines, que no veo el momento de ponerlas en boca de algunos de mis personajes, porque no hay nada más creíble que lo que uno ha vivido en primera persona.

viernes, septiembre 20, 2024

Viernes

He pasado el último año analizando la severidad con la que juzgamos a los demás y lo permisivos que solemos ser con nosotros mismos.

¿Nunca has traicionado a nadie a quien amabas?

Yo, sí.

Ese ejercicio de reflexión me ha llevado a construir esta novela que, con tremenda ilusión, os presento hoy.

Una historia dramática llena de pinceladas cómicas, o una novela de enredos con un trasfondo muy emocional, construida sobre capítulos cortos, cada vez los construyo más pequeños, que transitan entre el presente, con estética de obra teatral, y flashbacks al pasado de Tota y Fer, dos adolescentes que se perdieron para siempre cuando la vida les abría las puertas de la madurez.

Requiere mucho esfuerzo traer una nueva criatura literaria al mundo, por eso os pido que la acojáis con todo vuestro cariño, que compartáis este nacimiento, que le hagáis un hueco en vuestra biblioteca.

Cuidad de Fer, cuidad de Tota, cuidad de mí.

domingo, abril 28, 2024

Visillo

Sí, muy a menudo me abstraigo escuchando conversaciones ajenas.

Soy un cotilla profesional, condición imprescindible de todo escritor. Quedarte paralizado ante un comentario venido de la mesa de al lado y poner todos los sentidos en comprobar cómo la otra persona responde.

No es que me interese la vida concreta de aquel que no conozco, sino las mil caras de la naturaleza humana.

Mis textos están llenos de escenas que vi pasar delante de mí sin ser yo el protagonista.

sábado, febrero 03, 2024

Regalo

—Voy sin tiempo, Salva, perdona por no habértelo dicho antes —me decía mi amiga Isa—. No tengo ni tiempo para aparcar. El amarillo. 'Y si aparece'.

Le dije que no se preocupase y que me dijese el nombre de la cumpleañera.

—Se llama Guada.

Mi gente no se imagina la felicidad que me produce cada vez que se acuerdan de mí para regalar un libro. Esa sensación tan potente de comprobar que se sienten orgullosos de mí.

Sí, tengo miles de lectores en toda España. Sí, dedico mis novelas con todo mi afecto a personas que no conozco. Todo implica una satisfacción brutal de confianza en mi capacidad de emocionar con mis historias.

Pero llega un amigo y piensa en mí para un regalo de cumpleaños.

Y floto.

miércoles, noviembre 08, 2023

Auster

No es mi amigo, ni lo he visto jamás en persona, ni es de mi país, ni siquiera de mi generación; no sé de su día a día, ni cuáles son sus rutinas en Brooklyn, donde sí sé que tiene una casa, que comparte con otra gran escritora, Siri Hustvedt.

Sin embargo ella, admirable en su humanidad, brillante como escritora, no representa lo que su marido, Paul Auster, representa para mí.

De ahí que cuando esta semana me enteré de que publica una última novela, extraordinaria según las críticas, mientras lucha con un cáncer ya avanzado, sentí el dolor intenso que se siente por la gente cercana.

Paul Auster es más cercano a mí que mi vecino de enfrente, que mi compañero de trabajo, que mi primo hermano que vive en Madrid. Con él he vivido de forma intensa momentos inolvidables, me ha hecho madurar a través de sus historias respecto a temas que me conmovían de siempre, ha removido con fuerza mis tripas en más de una ocasión, en más de diez. ¿De cuántos individuos podría decir lo mismo?

Ahora integro que sufre, sin perder su energía creativa, y me siento aún más unido a él.

martes, agosto 29, 2023

Grueso

Valoro a quien domina el arte de evitar la palabra gruesa.

La reacción fácil ante cualquier conflicto es ir a por todas, arrasar con lo que se ponga por delante con tal de manifestar nuestra opinión, y es por eso que respeto tanto al analista, al intelectual, al periodista, al escritor que nos ayuda a discernir desde la razón, no desde las tripas. Lo admiro en el compañero de trabajo, que no descalifica al jefe porque sí. Lo valoro en un amigo, que me sepa hacer ver que, de pronto, no todo es tan malo en aquel que me ha hecho un feo.

A mí me gustaría ser así, sutil, porque quiero ser como aquellos a los que me enseñan.

Lo trabajo desde hace tiempo y el trabajo da sus frutos.

Respirar, tomar las pinzas y apartar lo que sí y lo que no, hasta encontrar lo que hace daño sin tener que quemar todo el bosque.


jueves, abril 13, 2023

Humanista

Está mal vista la reflexión profunda. El pensamiento humanista. Preguntarnos a nosotros mismos qué somos, por qué hemos llegado hasta aquí, qué tenemos, con qué contamos, dónde queremos ir.

Da pereza la gente así, nos decimos, la que se come la cabeza con inquietudes transcendentales.

Asustan.

Tal vez porque quienes así actúan nos ponen frente al espejo de nuestra superficialidad.

'Ya está Salva comiéndome la cabeza', pensarás.

Sí. Ya estoy aquí de nuevo. El Salva que disfruta con cuestiones que no llevan a ningún lado. 

Es más fácil desviarse a la sencillez de asomarse a Instagram para ver vídeos de gatos. 

Nos da miedo pensar, apagar la luz, hacer balance, poner la música flojita, quitarla incluso.

Da miedo quedarse solo, a oscuras, sin nadie más que uno mismo. Repasar qué es lo que no me gusta de mí, qué es lo que no cambiaría por nada del mundo. Buscar al chaval que fui, al ingeniero en el que me convertí, al viajero impertérrito, al escritor intruso, al filósofo frustrado, al hermano, al hijo, al amante, al amigo que soy, que fui, que seré.

Vamos corriendo, espantando moscas, pensando comidas, planeando compras, haciendo cuentas. Buscamos distraer la mente, que no nos ataquen los monstruos. ¡Pon la tele! No queremos admitir que existen, nos tapamos los oídos por dentro, cerramos los ojos de dentro, de ese interior al que no puedes acceder más que tú.

Por evitar los monstruos, no nos asomamos a la grandeza de lo que somos, ni practicamos la gimnasia de mirarnos lentamente, con cariño, para decirnos lo bien que lo hemos hecho hasta llegar a ser la persona que somos.

Por no querer ver nuestros monstruos, perdemos la oportunidad de disfrutar del ángel que hay en nosotros.

sábado, marzo 11, 2023

Radical

—Hay que huir de los radicalismos.

Esa era la conclusión de nuestras reuniones en la cafetería de la universidad. Cada uno pensábamos diferente, pero sabíamos escucharnos. Nos sentábamos durante horas a arreglar el mundo con veinte años. Éramos tres amigos inseparables que compartíamos aula en la escuela de Ingenieros de Sevilla.

Yo, por entonces, estaba en plena ebullición. Tras estudiar en un colegio de curas hasta los dieciocho, entrar en la universidad me abrió las puertas a un mundo inmenso donde todo era posible. Una vez pasada la peor parte del duelo por la muerte de mi madre, yo solo quería vivir, encontrar mi sitio, descubrirlo todo.

Ellos dos estaban ennoviados, lo que no evitaba que saliésemos los tres de cervezas cuando acababa la semana. Con poco más de veinte años, trabajaba en mi interior la manera de hacerles partícipe de algo que necesitaba compartir. Decirles que era homosexual.

Sin embargo, una noche, cuando paseábamos cerca de un bar de ambiente gay en Sevilla, uno de ellos dijo, señalando el local:

—Contra eso sí que hay que ser radical.

A mí se me heló la sangre. 

Retrocedí en un segundo varios años hacia atrás en la aceptación de mi homosexualidad. Me metí para dentro, integré que nadie nunca sabría nada, rechacé mi naturaleza como algo sucio. Tardaría casi una década en confesar a alguien de mi entorno mi condición.

Esa amistad se desvaneció al terminar la universidad, pero veinte años después el destino volvió a unirnos. Asistió a la presentación de una de mis novelas en su ciudad. Tras el acto, se acercó a mí, emocionado. Yo ya no escondía mi amor por Fran.

—Salva, siento mucho haber dicho barbaridades en el pasado.

Yo acepté las disculpas. No quise decirle cómo de inmenso fue el dolor que me provocó en su momento y los años de juventud que perdí por personas como él, como las que en su día fue él.

A día de hoy ese hombre tiene una hija lesbiana, nacida en esos nuestros años de universidad, de la que no se puede sentir más orgulloso. Como no puede ser de otra manera.

viernes, febrero 24, 2023

Todos

La palabra todos es delicada de manejar y abusamos de ella.

Nos gusta englobar las cosas para tranquilizar nuestra manera de pensar. Todo es así o 'asao'. 

A determinados políticos, además, les construye el discurso. 'Todos los españoles reivindicamos...'. Mire, todos los españoles es imposible que reivindiquemos algo. Usted representa a quien representa, pero nunca podrá representarme a mí y, al mismo tiempo, a aquellos que ven la sociedad de forma opuesta a como yo la veo. Porque yo no puedo reivindicar lo mismo que gente a la que detesto. Y me duele admitirlo, pero yo detesto a más personas de lo que quisiera.

Es más fácil elaborar un argumentario a partir del blanco y el negro, del todos de un lado o todos del contrario. Buscan montar a la gente en un barco o en el otro, cuando muchos de nosotros no queremos navegar hacia donde dicen ellos.

Sin darte cuenta, cuando te han metido en el barco, ya te han encalomado al enemigo. Los del barco de enfrente.

La sociedad es más compleja, los posicionamientos menos gruesos, ni mis más íntimos amigos piensan igual que yo en todas las grandes causas; cada uno venimos condicionados por nuestra infancia, los particulares reveses de la vida, los éxitos conseguidos, la sensibilidad de sangre y la trabajada. A mí que nadie me meta en el globo viajero de todos los homosexuales, ni todos los ingenieros, ni todos los escritores, ni todos los sevillanos, ni todos los de la generación baby boom.

Basta con empezar el discurso diciendo 'una parte importante de la población de Bilbao...', en vez de explicarnos cómo son todos los bilbaínos. 

Yo desconfío del que globaliza a los colectivos. La vida es más sutil.

jueves, febrero 02, 2023

Generalizar

Cuando me presentan a alguien nuevo y les hablan de mi faceta de escritor, si la persona recién conocida es hombre suele preguntarme cuántos libros vendo, si es mujer, en cambio, me pregunta qué es lo que cuento en mis novelas.

No hace falta explicar con quién me siento más cómodo.

Soy contrario a generalizar, salvo cuando las reacciones definen las sensibilidades de uno y otra. Las estadísticas son claras. La mujer lee más. Es un dato irrefutable. De ahí a deducir que la mujer es más sensible va un trecho, es como mínimo osado, porque no hay un termómetro que mida los sentimientos.

Sí es cierto que me gustaría una sociedad donde el género masculino leyese más, comunicase mejor su mundo interior, supiese manifestar, sin sonrojarse, cómo le trata la vida.

sábado, octubre 22, 2022

Premio

Me habían llamado para decirme que era finalista de un premio internacional de novela.

Yo iba conduciendo camino de casa de mi padre y el grito que pegué en el coche debió resonar en toda la Avenida de la Palmera.

Llevaba tanto tiempo escribiendo, tanto tiempo intentándolo, que recibir una llamada anónima, de gente especializada en literatura, para decirme que mi propuesta les había parecido merecedora de semejante honor, fue para mí un empujón enorme para creer que algún día sería escritor. 

Al llegar a su casa y contarle la noticia, mi padre me dio un abrazo de los que no se olvidan.

Días después se dio el fallo definitivo, y no fui yo el ganador.

El jurado lo formaban cinco escritores de reconocido prestigio, así que aproveché que uno de ellos firmaba en una librería de Sevilla para acercarme, con toda la ingenuidad, y decirle que yo era el autor de la novela finalista. 

Él me confirmó que les había entusiasmado.

—Pero... —provoqué.

—Pero... es una historia demasiado triste para ser comercial.

jueves, agosto 18, 2022

Crímenes imaginaros

Me divertía contar las novelas que leía. 

Mantenía a mis amigos embobados. Hacía trampa, utilizaba las historias inventadas por otros para poner a prueba mi capacidad de emocionar, dando pinceladas por aquí y por allá para hacerlas más divertidas o terroríficas en función de los ojos de quienes me escuchaban.

Hubo un verano de adolescencia, cuando mi hermana Raquel me descubrió a Patricia Highsmith, en el que quedé prendado de sus 'Crímenes imaginarios', una preciosa novela en la que el protagonista, un escritor como el que yo soñaba ser, imaginaba el asesinato de su vecina de enfrente, una anciana que vivía sola en una casa aislada, en medio del campo, frente a la suya.

El escritor simulaba cómo un ladrón entraba, la mataba y envolvía su cuerpo en una alfombra, para sacarla de allí. Entonces él hacía lo mismo, sin anciana dentro, para calcular los tiempos, el recorrido, las dificultades de ese asesino. Hasta que un día la vieja desaparece y alguien denuncia haberlo visto a él, sacando una alfombra enrollada de la casa.

No sé cuántas veces lo conté, ni cuántos giros le inventé, pero recuerdo que, por un rato, yo me volvía el centro de atención de mis amigos que, embaucados, me pedían que les contase más. 

Yo, un chaval introvertido, con grandes conflictos en la cabeza, había descubierto un don en mí. Sabía contar historias.

domingo, mayo 08, 2022

Tres

Mi primera novela la terminé en la garita del aceite.

Así llamaban a uno de los puestos de vigilancia del cuartel de Caballería de Sevilla, donde me tocó hacer la mili.

La historia se llamaba 'Tres' y no sé si habrá dos o tres ejemplares, en papel fotocopiado y encuadernación de anillas, entre mis amigos. Sé que Irene tiene uno, lo que siempre me tranquilizó porque quizás llegue el día en que quiera volver a leer lo que escribí en esos años de enorme pulsión dramática, para lo bueno y lo malo, en los que se desarrollaba mi vida.

No puedo sino recordar con nostalgia, desde la distancia, esas guardias eternas, algunas heladas, en las que yo dejaba el Cetme en el suelo, sacaba mis papeles y mi boli, y me metía en el mundo de esos tres universitarios que compartían su amor.

Creaba con tanta pasión esa historia que los reclutas con los que compartía guardia, aburridos como ostras, esperaban a que les contase cómo transcurrían los nuevos acontecimientos de mi novela. Creían en mí.

Es curioso cómo uno hace cuentas con su pasado. Yo me veo vestido de militar y me siento el mejor escritor del mundo.

domingo, abril 24, 2022

Repetir

Que el ansia de descubrir no nos quite el lujo de repetir.

Sí, hay muchas veces en las que volver al lugar donde fuimos felices acaba por ser un desengaño, porque idealizamos situaciones en las que confluyeron circunstancias que no se pueden volver a reunir.

A mí me gusta equilibrar lo conocido con aquello por desentrañar. Cuando esto se consigue la armonía se hace más presente en tu vida. 

Hago por cuidar, mucho, de todo lo que me proporciona seguridad, bienestar, satisfacción, de esas personas, bares, escritores, ciudades, canciones que me hacen sentir bien en mi piel. Les doy su lugar, me lo doy a mí en ellos. No quiero dejar de leer a Auster, o visitar de nuevo Gante, o sentarme a oscuras en casa y escuchar sin pausa a Zazie. No quiero perder mis cenas con Elisa, los desayunos con Fernando, los viajes con amigos a Portugal.

Hago, al mismo tiempo, por integrar aires nuevos. ¡Siempre! No tengo ningún cupo lleno de nada. Quiero aventurarme en novelas de autores desconocidos, viajar a ciudades donde no sepa dónde se encuentra su catedral, apuntar en servilletas nombres de cantantes que tú me vas a recomendar.

Quiero introducir en mi vida a quienes aún no he tenido la suerte de conocer.