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Mostrando entradas con la etiqueta Raquel. Mostrar todas las entradas
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viernes, septiembre 18, 2026

Surrealista

─A mí me gustaría comentarte algo ─me dijo Raquel.

─Miedo me das.

Estábamos recién llegados a la playa para pasar unos días y, por un instante, pensé en una escena desagradable.

─Me encantaría que escribieses una novela intimista ─comentó, por fin, mi hermana─. Cuando termines la que tienes entre manos.

─¿Y eso?

─Porque creo que te funcionaría muy bien ─razonó─. Tus novelas me gustan mucho, pero me encanta cuando escribes con un toque poético y surrealista y te permitiría tocar otros registros. Una novela corta. Piénsalo.

Raquel siempre ha sido de mis lectoras más exigentes.

─Lo haré ─prometí, derretido de amor.

lunes, agosto 24, 2026

Día

La frase más peligrosa para una persona disciplinada es 'un día es un día'.

Porque si te agarras una vez a la excepción, ancha es Castilla.

Hace unos años, tras un sustillo de salud, decidí dejar la cerveza. Porque sí. Nadie me lo exigió, pero consideré que me vendría bien. ¡Al más cervecero del mundo!

La semana pasada, en el Algarve, con mis hermanas y Fran, en un sitio precioso y al caer la noche, hubiera vendido el alma por tomarme una.

Se me pasó.

domingo, junio 21, 2026

Leer

─Mira, Fran, lo que me ha escrito Raquel.

Entonces él coge el móvil, se pone las gafas y lee el mensaje con un ligerísimo mover de labios.

Él lee, con ese recitar inconsciente, y yo muero interpretando las palabras en su boca.

─¿Qué miras? ─protesta.

─A ti.

domingo, mayo 10, 2026

Bran

Como mi sobrino Iván nació pocos meses antes de que yo encontrara a Fran, para él su tío Borete es inseparable de Fran.

Con media lengua en sus primeros años, cuando yo llegaba a casa de mi hermana siempre me preguntaba:

—¿Y Bran?

—No ha podido venir, Iván.

Para él el amor es también ver a dos hombres quererse.

sábado, abril 25, 2026

Pilates

Mis hermanas tienen una preciosa academia de Pilates y, la duda ofende, Fran y yo somos parte de su clientela.

Los martes que no viajo, allí estamos como un reloj para dejarnos llevar por Raquel, de la que no imaginaba yo su gran capacidad didáctica hasta que nos dio la primera clase, hace años.

Cada sesión, en determinados ejercicios, se nos cruzan las manos a Fran y a mí, y si no se nos cruzan nos buscamos. Nos reímos de los despistes del otro, de mi incapacidad para alcanzar determinadas posturas, de sus atajos para hacer menos esfuerzo.

El otro día un amigo nos contaba que había hablado con Raquel de nuestras clases y de cómo ella le decía:

—Son dos tortolitos.

miércoles, abril 15, 2026

Papá

La muerte de mi padre fue una escena bellísima en medio del dolor.

Rodeado de nosotros, sabiendo que ya no sufría, esas últimas horas fueron de una ternura infinita donde no podía caber más amor.

Cuando su hija mayor se tumbó a su lado se agarró a ella en posición fetal, mientras Mónica quedaba entre sus brazos, con el llanto sereno de quien sabía que el fin se precipitaba.

Incluso esperó a Raquel para lanzar el último suspiro.

Un hombre más. Coherente, desastre, currante, leal. Una persona buena más que se iba, como cada día miles que se van.

Pero era nuestra persona buena.


sábado, marzo 21, 2026

Alhóndiga

Yiyi y yo lo vimos claro en cuanto le conté nuestro viaje a Bilbao.

─Esos días nosotros estamos en Castro Urdiales ─me dijo.

Maquinamos no decirle nada a mis hermanas y nos plantamos en Sondika. El punto clave era la Alhóndiga y la hora, las cinco.

'Vamos cincuenta metros por detrás', me dijo por WhatsApp.

Yo mantenía la conversación con Raquel, Fran entretenía a Mónica.

'Entra por aquí', le escribí, 'nosotros lo haremos por el otro lado'.

─Qué sitio más chulo ─comentaba Mónica, siempre reacia a viajar, pero la más entusiasta cuando lo hace.

Rodeamos el parque de columnas, les hice mirar la piscina colgada del techo, el juego de luces en el hall central.

─¡¡¡Ah!!! ─gritó mi hermana─. ¡Si es el tío Yiyi! ─exclamó─. Pero ¡qué casualidad!

Nos gusta jugar a emocionar.

lunes, febrero 23, 2026

Gemelo

Fran tiene la teoría de que mi hermana Mónica y yo somos gemelos, pese a que entre ella y yo nació Raquel.

—Es igual, tú te quedaste esperando en la barriga de tu madre.

Todo lo que ve en Mónica, lo ve en mí: su constancia, su capacidad de aislarse, su torpeza para cocinar, su forma de menear la cabeza para decir que no.

Es tanto así que a los cuatro hermanos nos nombra así: la gemela (Mónica), la hermana de los gemelos (Raquel), el gemelo (yo) y el hermano de los gemelos (David).

Cuando actúo como lo haría ella, me grita:

—¡¡¡Gemelo!!!

Y es cierto que yo, a veces, antes de que él diga nada, me digo:

—Sí, gemelo.

jueves, enero 15, 2026

Mary Poppins

Cuando cuento que fuimos a ver Mary Poppins con mi tía Elo de muy pequeños, mis hermanas no se acuerdan.

Pero yo nos recuerdo cantando el supercalifragilístico cogidos de la mano por la calle Sierpes.

Seguro que a ellas, que cantaban conmigo, no les ocurrió.

A mí, sí.

martes, diciembre 23, 2025

Notaria

Me contaba mi amiga Raquel que su tía, la hermana mayor de su padre, notaria, soltera, convocó a todos los sobrinos el día de su jubilación.

—Os propongo una cosa: que disfrutéis de mi herencia cuando yo me muera o que nos organicemos viajes por Europa mientras mi cuerpo aguante.

Por aclamación ganó la segunda opción. 

Raquel aún recuerda las comidas por Portofino con su tía aún en vida.

lunes, diciembre 01, 2025

Sueños

Es difícil que sueñe con alguien que no se desdoble en dos.

Puede acompañarme toda la noche mi hermana Raquel, que al mismo tiempo es la presentadora del Telediario. O mi amigo Martín, que se confunde con un compañero de Aveiro.

Yo vivo odiseas extraordinarias en mis sueños que nadie me sabe explicar.

¿Qué hago siempre conduciendo bicicletas de veinte metros de altura?

Ya en la ducha, tratando de reconstruirlos, me pregunto cómo el hombre ha llegado a la luna y no ha sabido descifrar las aventuras que vivimos al dormir.

Tal vez ahí se encuentre el germen de la mejor terapia mental.

miércoles, agosto 06, 2025

Té

Nos ofrecieron un té de cortesía tras el primer almuerzo en Estambul y a mi hermana y a mí nos encantó.

—¿De qué es?

—De manzana —nos sonrió.

Así que el día que visitamos el bazar de las especias, se nos iban los ojos en la zona de las infusiones. Ya por fin nos decidimos y entré en una de las tiendas.

—¿Eso es té? —pregunté, extrañado, al llenarme una bolsa de polvo blanco.

—Sí, quiere que le prepare uno para comprobarlo.

Le dije que no, que confiaba en ella, pero salí de allí pensando que llevaba medio kilo de cocaína. Así que nos llevamos el resto del viaje pensando como meter la bolsa en el avión sin levantar sospechas en el control de pasaportes. Raquel se ofreció a llevarlo y yo, desde Múnich, me interesé en cuanto aterrizaron ella e Iván en el aeropuerto de Sevilla.

—¿Qué tal la mercancía?

—¡A salvo!

lunes, junio 09, 2025

Panteón

—Si esta va así al Panteón, cómo no irá en su casa —comentamos Raquel y yo al ver a una turista haciendo fotos bajó la impresionante cúpula de ese soberbio edificio mandado edificar por Agripa.

Recordaba una escena similar en la bellísima ciudad japonesa de Nara, cuando justo a mi lado un turista americano llevaba una toalla de baño entre la cabeza y la gorra, para quitarse el sudor.

"Hijo de tu madre, ¿no ves dónde estás?"

No entiendo que se pueda disfrutar de lo hermoso sin cuidar el propio aspecto.

Sí, todo el derecho a meterte en los soberbios jardines del Alcázar de Sevilla con un pijama roto y unas babuchas llenas de churretones, pero qué agresión innecesaria al resto de visitantes. 

lunes, mayo 26, 2025

Cotilla

Por su cumple, le hemos regalado a mi hermana Raquel un viaje a Roma.

Loca siempre por viajar, lleva años repitiendo que no conoce esa ciudad. Así que nos guardamos la sorpresa para un fin de semana que pasamos en Portugal.

—Tenemos que contarte algo —le dije, y Fran no me dejó seguir hablando.

Cierto, habíamos quedado en que se lo soltaríamos en uno de nuestros sitios favoritos para cenar, un local en el que nos encontramos como en casa, tiene música en directo y la noticia iba a sonar mejor.

Llegada esa noche Raquel quiso saber qué era eso que nos traíamos entre manos.

—Que nos vamos a Roma por tu cumpleaños.

Fran me volvió a reñir. Tampoco podía dar esa información. Debíamos hablarle de un viaje pero no especificarle el destino.

Soy un revienta-sorpresas, porque nunca sé qué, cuándo y cómo tengo que contar las cosas. 

Se escapa el niño impaciente que hay en mí.


sábado, marzo 22, 2025

Niñas

Mis hermanas son 'Las Niñas'.

Ya pasen los años.

Desde que nací, ya estaban ahí. No concibo mi vida sin ellas. Mónica y Raquel, Raquel y Mónica. Tanto Monta. 

¡Las Niñas!

Perder a una madre tan joven resituó todos los roles en la familia y ellas pasaron a ocupar un espacio que había quedado tremendamente vacío, con un padre apenas en los cincuenta, tan bondadoso como perdido.

Tan diferentes entre sí, tan unidas, son sus mejores amigas. Nadie me pregunta por una o por otra. Son las dos.

—Oye, Salva, ¿cómo están las niñas?

—Las Niñas están divinas. 

Más fuertes que nunca.

viernes, diciembre 27, 2024

Escena

Es la escena más bonita que retengo de estas Navidades.

Mis hermanas nos daban los regalos a los tres hombres de la familia, mi hermano David, mi sobrino Iván y yo.

Cuando este recibió el suyo, se abrazó a Raquel, su madre, y luego fue, gateando por el sofá, hasta su tía Mónica, en quien se desparramó con sus enormes 21 años, como si fuera un crío.

Iván ha tenido la suerte de contar con dos madres y él no para de mostrar, con toda su inocencia, que las quiere, muchísimo, a las dos.

sábado, diciembre 21, 2024

Gambas

Es probable que para cuando leas este texto ya me haya llamado Raquel para decirme qué me toca a mí comprar para la cena de Nochebuena.

Si no fuera por mi hermana, acabaríamos sentados esa noche delante de unos cuantos platos de comida preparada de última hora.

Nunca lo permitiría ella.

En toda familia, en todo grupo de amigos, está esa figura impagable del organizador, quien asume el rol de que las cosas marchen bien y no nos abandonemos.

Raquel se ocupará, como siempre, de la carne mechada y la ensalada de endivias con roquefort. 

Mantener las costumbres es, también, una prueba de amor.

martes, diciembre 03, 2024

Blanco

Íbamos a un concesionario de Renault para que mis hermanas se compraran un coche.

Algún descuento tiene la familia después de 30 años trabajando en la empresa.

Dejé que ellas se pasearan, que vieran, hasta que ya por fin un comercial se nos acercó. 

Yo no quería influir en nada, así que dejé que, tras comentarles ellas su presupuesto, este les explicara las motorizaciones, los consumos, las tapicerías, los posibles extras, los maleteros, los tipos de conducción, los pros y los contras de cada modelo. Un buen rato. Hasta que les preguntó qué es exactamente lo que buscaban.

—Yo lo que quiero es un coche blanco —respondió Mónica.

miércoles, octubre 02, 2024

Pistacho

Una feliz tarde de verano paseábamos en familia por Turín.

Había antojo de helado, así que entramos en un local clásico, donde quedaban tapados los colores y texturas tras tapas metálicas a modo de farmacia antigua.

Me decidí por el pistacho y continuamos el paseo.

No había caminado más de dos manzanas cuando me deshice de la tarrina en una papelera, tras apenas dos cucharadas. Ya había saciado mi capricho.

Hago igual, en lo posible, con todos los pecados que me tientan. Una Coca-cola, un croissant de chocolate, unas patatas fritas, unos churros. Me los pido muy de vez en cuando, los disfruto, en la dosis necesaria para satisfacer mi deseo, y me deshago de ellos sin necesidad de rematar.

Quiero cuidarme sin renuncias talibanes.

domingo, septiembre 15, 2024

Marsella

Antes y después de tomar el barco hacia la isla de If, en cuyo castillo estuvo preso el conde de Montecristo, Fran y Raquel pasaron un buen tiempo en una jabonería del viejo puerto de Marsella.

Yo, poco dado a ese tipo de establecimientos, me lo pasé oliendo todas las esencias de pastillas en forma de manzana, limón o tabletas de chocolate.

—¿Os decidís? —les pregunté.

Fran miró unos paños de cocina una y otra vez, volvía a por los jabones, tomaba uno para cambiarlo por otro.

—Compra los trapos, Fran —le dije—. Van a durar mucho tiempo y cada vez que nos limpiemos en ellos las manos nos acordaremos de estos días de sol marsellés.

Así está siendo, cada mañana, desde entonces, al prepararnos el desayuno. 

Tenemos a Montecristo en casa.