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lunes, febrero 23, 2026

Gemelo

Fran tiene la teoría de que mi hermana Mónica y yo somos gemelos, pese a que entre ella y yo nació Raquel.

Es igual, tú te quedaste esperando en la barriga de tu madre.

Todo lo que ve en Mónica, lo ve en mí: su constancia, su capacidad de aislarse, su torpeza para cocinar, su forma de menear la cabeza para decir que no.

Es tanto así que a los cuatro hermanos nos nombra así: la gemela (Mónica), la hermana de los gemelos (Raquel), el gemelo (yo) y el hermano de los gemelos (David).

Cuando actúo como lo haría ella, me grita:

¡¡¡Gemelo!!!

Y es cierto que yo, a veces, antes de que él diga nada, me digo:

Sí, gemelo.

sábado, marzo 16, 2024

Michelangelo

Lo llaman el fenómeno Michalangelo y no sabía que existía.

De hecho no sabía que lo sabía, ni que Fran y yo lo practicábamos ya.

El nombre se debe al efecto de esculpir. De esculpir a tu pareja.

¿Cómo se hace eso? 

Valorando sus mejores cualidades. Si Fran es una persona altruista, que lo es, fomentando el que lo siga siendo. Si yo soy constante, que lo soy, él halaga frente a los demás mi constancia.

Pero el tema no queda ahí. La mejor forma de poner en valor su altruismo es potenciarlo en mí, que es la  manera ideal de demostrarle lo mucho que aprecio esa actitud en él. Y viceversa.

De esa forma vas esculpiendo tu yo ideal en el otro, sin manipular, sin imponer, sino resaltando todo lo bueno que hay en la persona que amas, para hacerlo crecer, y demostrarle que, por lo mucho que lo quieres, tú también luchas por ser así.

Una manera de amar que hace crecer a los dos.

martes, abril 18, 2023

Soportar

La fuerza de voluntad es una virtud que compensa a la brillantez a la hora de conseguir tus logros.

La brillantez, por sí sola, se queda demasiadas veces en nada. 

Tengo la suerte de haber nacido con una gran dosis de determinación, tanta que los días se me hacen cortos para todas las cosas que se me pasan por la cabeza y me hacen disfrutar. Que haya una parte de mí que se dedique al proceso creativo es un privilegio del que soy consciente, de ahí que me exija la mejora continua, el aprendizaje, experimentar, proponer, formarme, analizar lo que hace el otro, contemplar el mundo con los ojos de quien quiere encontrar la belleza, el sentido, la emoción.

De ahí que encadene mi trabajo en la empresa con cursos de edición, horas de escritura, actualización de contenidos, planificación de tareas, esquemas de proyectos nuevos.

A Fran lo tengo frito, porque convivir con una persona como yo casi que le obliga a estar alerta. Él, con negocio propio y amante de la decoración, llega a casa algunos días reventado. Me ve con mis cosas y me pregunta. Yo le explico lo que tengo previsto hacer antes y después de cenar y él me mira mal.

No te soporto.

Si me lo dice con el morro demasiado fruncido, me lo llevo de cervezas.

domingo, abril 09, 2023

Triunfo

Muchas veces los logros no se alcanzan porque olvidamos que los triunfos se consiguen poco a poco.

Por muy brillante que uno sea, o crea serlo, el camino hay que currárselo. Son pocos los que han pasado a ocupar portadas de periódico al día siguiente de ser desconocidos.

El enemigo es la prisa, creerse por encima del bien y el mal, que no merecemos sacrificio.

Yo creo en la constancia cuando algo te apasiona. Esa terquedad que nace del propio convencimiento, de saber que sabes, de creer en ti. Soy un convencido del conquistar a cachitos, de tardar meses en dar un salto de calidad, de llevarse años para conseguir un halago, de no desviar el camino pese a la indiferencia de los demás.

Veo a alguien con su pequeño negocio impecable, con su exposición de cuadros originalísimos, con la página web más cuidada de todo internet y me pongo a sus pies.

viernes, enero 13, 2023

Brillantez

Tengo la íntima sensación de que la única forma de triunfar en cualquier terreno es a partir de la brillantez.

Así me lo aplico.

Hace muchos años acompañé a comer a un compañero de trabajo, y amigo, que se retorcía por dentro por un ascenso que no le habían concedido. Se quiso enfrentar a la dirección, puso su puesto a disposición de la empresa y acabó mal.

Antes de montar ese pollo, durante esa comida, compartí con él mi teoría.

―La única forma de ascender es ser brillante ―le dije―. Puede que no sea suficiente, pero es indispensable. Tienes que ser impecable y ya todo vendrá. Medrar solo sirve a corto plazo.

Cuando uno trabaja interiormente la búsqueda de la excelencia, se encuentran resultados sólidos. Aunque solo sea a nivel personal, de autosatisfacción, que es sin duda el mayor de los éxitos.

A mí la vida profesional no me ha tratado mal porque siempre he mantenido esa filosofía. No soy un gran ingeniero, ni me muero por los coches, ni conozco todos los entresijos de mi empresa, pero lucho por hacerlo bien.

No soy un escritor reconocido, pero no hay día en el que no saque tiempo para escribir, ni dejo de anotar aquellas ideas de los grandes autores que admiro, ni me vengo abajo cuando no recibo un aplauso de mis lectores. Persevero, pese a todo, en busca de la brillantez, en lograr la excelencia. No me valen los enchufes, ni los contactos, ni la promoción, ni los halagos si no consigo conmover el alma con mis escritos.

Luchar por ser muy bueno en aquello a lo que te dedicas es el mejor regalo que te puedes hacer, porque nunca conocerás el fracaso.

Si no luchas por tus sueños, nadie lo va a hacer por ti.

jueves, febrero 24, 2022

Apretar

Apretar es un verbo duro, pero necesario.

Tengo la sensación, tal vez propia de alguien de mi edad, de que se ha perdido la capacidad de apretar los dientes, los puños, el pecho cuando la situación lo requiere.

Esta sociedad es impaciente, poco dada a dar segundas oportunidades ni a aguantar lo mínimo exigible a quien se equivoca, al que trata de crecer, a quien necesita apoyo, al que no sabe hacer las cosas bien.

Giramos demasiado rápido la cabeza hacia otro lado, en cuestiones de amor, en proyectos laborales, en situaciones sociales que requieren de nosotros un poco más de empatía, de paciencia, de atención, de escucha hacia el otro.

Hay que integrar que en nuestra vida muchas veces tenemos que apretar, que apretarnos, aunque no nos apetezca. Aguantar el tipo. Ser solidarios. Mantenernos en pie.

Esta sociedad de la prisa quiere resultados ya, quiere placer inmediato, no admite que las recompensas se ganan también desde el esfuerzo, la constancia y la tensión.

domingo, febrero 15, 2015

Berenjenas

No sé si es un proceso natural asociado a los cuarenta, la preocupación por la salud, el peso y la prevención, o tiene que ver con una sociedad cada vez más orientada al culto al cuerpo; el caso es que lo que antes para mí pasaba de largo ahora viene a engrosar el capítulo de mis inquietudes.

Cierto es que no volverán las tardes de palmeras de chocolate, como también lo es que el cuerpo ya no absorbe con facilidad una noche de alcohol, ni es sencillo eliminar los kilos de más tras una semana de fiestas; del mismo modo que es innegable que hay que hacer un esfuerzo en positivo, y sostenido, para no dejarse ir en una cuesta abajo física que acabe tirando de la autoestima, la salud mental y el bienestar general.

Dicen que la edad no la dan los años, sino los kilos. A esa frase me agarro para cuidarme, hacer ejercicio, con esfuerzo y diversificado, comer lo justo para combinar los placeres del buen yantar y el de poder mirarme al espejo de frente, beber alcohol sin pasarme e incluir hábitos rutinarios que no me lleven a la obsesión ni debiliten mi vida social.

Durante años defendí la teoría de hacer deporte para poder beber cerveza sin remordimientos, pero el paso del tiempo va haciendo preciso detallar más la propuesta y convertirla en algo menos ingenuo, porque le ves las orejas al lobo y no estás dispuesto a vivir con determinadas hipotecas antes de tiempo.

Ocurre, sin embargo, que el bombardeo de informaciones acerca de lo que es o no recomendable para vivir sano no termina de ser matemático. Tan pronto oyes que la leche es imprescindible como cancerígena, que comer proteínas por la noche es necesario como perjudicial, que el pescado se debe comer diariamente o que no lo comas porque trae mercurio, que una copa de vino al día es sana o que no se te pase por la cabeza tener hábitos así… De forma que vas construyendo tu propia medicina vital a base de lo que tu propio cuerpo va encontrando saludable, sin certezas de nada.

Los que somos disciplinados necesitamos consignas claras (aunque sean mentira), como aquélla que compartía Sofía Loren cuando le preguntaban hace poco por el secreto de su belleza a su edad:

-Desentiéndete de todos los consejos que te den, porque sólo hay uno: 'No comas berenjenas por las noches'.


viernes, junio 20, 2014

Constancia

Cuando hace varios años tuve la fortuna, en un mismo mes, de recibir una propuesta de edición de mi novela y, en paralelo, quedar finalista de un premio internacional, pensé que al fin mi humilde carrera de escritor tomaba el impulso definitivo, algo que creí confirmar con las ventas de ese libro y, sobre todo, con las reseñas que fueron publicándose en distintos medios.

De hecho, al embarcarme en el proceso de promoción de No te supe perder, ya tenía muy avanzada por entonces mi siguiente historia. Nunca dejo de lado esa pasión visceral por sentarme frente al papel en blanco, donde estructuro conflictos humanos de personajes ficticios que se van enredando en mi cabeza; un ejercicio, doloroso y divertido por igual, al que dedico horas recolectadas de entre los huecos de una vida intensa, fundamentalmente feliz y completa.

Pero no. No todo viene rodado. La novela publicada me llevó a enredarme en un largometraje interminable que me persigue como una maldición; agujero negro en el que caí convencido de su viabilidad sin haber sabido calcular quiénes estaban junto a mí en ese proyecto ni su grado de credibilidad. Lucha que no terminará hasta que no salde mis compromisos con todos aquéllos que creyeron en mí y se pusieron en mis manos.

En todo este período he continuado escribiendo, con disciplina prusiana, hasta dar por terminadas dos novelas que confío en que me harán crecer como narrador.

Sin embargo los envíos de manuscritos a premios, agentes literarios y editoriales se han ido sucediendo estos años sin éxito, tras confirmar que mi anterior editor había puesto punto final a la publicación de novelas de ficción. En este tiempo he rechazado cantos de sirena de todo tipo que me invitaban a entregar mi trabajo de años a iniciativas de bajo nivel o a encantadores de serpientes.

Soy consciente de la crisis del mundo de la edición, que en estos años duros ha reducido a la mitad su cifra de negocios; sé que hay muchos escritores a cuyo nivel nunca llegaré que no consiguen sacar sus grandes novelas al mercado.

La fortuna es que yo confío en mí, y esa creencia en mi capacidad para contar historias me lleva a luchar cada día, a diseñar nuevas estrategias, a intentar nuevos caminos y a compartir con pasión mi amor por la literatura.

Afortunadamente alguien, de nuevo, creyó en mí, y hoy he firmado un contrato impecable con una gran editorial.

No defraudaré su confianza.