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domingo, octubre 26, 2025

Guapo

Cuando una persona ha sido rabiosamente guapa en su juventud, ya tiene anticipada la condena de 'en lo que se ha convertido' en cuanto la vida empiece a trazar los primeros signos de decadencia.

Por eso es tan complejo nacer guapo: quienes lo hacen reciben recompensas y castigos injustos solo por serlo.

Porque sí, la belleza abre puertas a quien la posee, pero si se abusa de ello puede que llegue el punto en que se cierren en las narices por no haber comprendido que lo que realmente da fuerza con el paso del tiempo no se maquilla en ningún espejo.

viernes, enero 26, 2024

Maldecir

Tenemos todo el derecho a maldecir nuestra suerte, a gritar con rabia que nadie tenía derecho a meternos en este sinsentido del vivir.

Lo grave es cuando lo hacemos a todas horas y con cualquier argumento.

Sí, la vida nos ofrece escenarios dolorosísimos de los que no se libra ni el más afortunado; sí, nos hace pequeñitos, vulnerables, insignificantes cuando quiere. No tiene compasiones con nadie y es justo protestar, aunque nuestro grito no vaya a otro lado que al más grande de los vacíos.

A cambio, hay días de pleno sol que, quizás, compensan los desengaños y dan sentido a lo que, a veces, pensamos que no lo tiene.

Ese sol puede ser una sonrisa.

jueves, noviembre 17, 2022

Catar

Llegué a Catar por pura coincidencia.

Mi vuelo de trabajo a Teherán tuvo que desviarse por el temporal de nieve que padecía la capital iraní, así que nos desviaron al emirato a la espera de una mejora en mi destino.

Los imprevistos son un regalo para la gente curiosa, así que me propuse disfrutar de la experiencia las 24 horas que pasé en suelo catarí.

Ya desde el avión se podía comprobar la inmensa obra de ingeniería que suponían las inmensas urbanizaciones que ganaban terreno al mar con formas de palmeras, pero ya una vez en tierra veías una ciudad con una vida un tanto artificial, tal vez porque el clima no invita a paseársela.

Al no tener visado, no podíamos pasearnos con libertad por la capital, pero sí pude ver desde el autobús lo que significa un país en construcción, con dinero a espuertas, en mitad de una nada llena de arena.

Lo que más recuerdo es el amanecer desde la ventana de mi hotel. 

Hordas de trabajadores filipinos y malayos camino de las obras de uno de los grandes estadios de fútbol, donde hoy empieza el Mundial. Sin derecho a la ciudadanía, ni protección laboral, vivían hacinados en barracones insalubres ocultos de la ostentación de un país inventado para ser de colores. Han muerto por miles para construir esos escenarios fulgurantes que nos tendrán pegados al televisor, bajo la mirada esquiva de un Occidente que se limitará a gritar a su equipo de fútbol.

El hombre.