Fran, que me quiere, respeta esos viajes a lo más profundo de mí en esas tardes tontas en que andamos por casa con una de sus listas de Spotify sonando en el salón.
Cuando me quiere sacar de mi ensimismamiento me suele preguntar:
-¿Cuándo vuelves de Bosnia?
Entonces yo me teletransporto de nuevo a ese salón, donde se había quedado mi cuerpo.
Hay días, en cambio, en que me ve especialmente concentrado en mis cosas. Entonces no me pregunta por Bosnia, sino por Bosnia-Herzegovina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario