x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

viernes, septiembre 18, 2026

Japonesa

Fui allí porque tenía ganas de comer sashimi, llevado por las reseñas del restaurante, en una zona cercana a mi hotel de Madrid.

Me encontré con un espacio vacío, con una decoración de película de terror y paredes rojas.

─¿Me pone una copita de rosado?

No podía venirme abajo. Salir solo a cenar no tiene por qué ser una condena.

La mujer, oriental, me sirvió el vino y me entregó la carta. No era muy tarde, pero la sentí incómoda. 

No tardó un minuto en traerme la ensalada de algas. Deliciosa, por cierto. Antes de terminarla, no más de dos minutos después, ya tenía el sashimi de salmón enfrente. Que tampoco estaba malo.

Ella se apostó frente a mí y no me quitó ojo durante la cena. 

La cuenta tardó en llegar menos de un suspiro en cuanto hice el gesto.

Luego hay negocios que se quejan de estar vacíos.

jueves, julio 02, 2026

Amanecer

Los días que trabajo en Madrid comienzan con un romance con Sevilla, porque me levanto tan pronto para zigzaguearme el inmenso centro histórico para ir a Santa Justa que apenas tengo quien comparta conmigo la ciudad. Es toda mía.

A las cinco de la mañana no hay más que ella y yo. Sus conventos, sus palacios, las calles estrechas, los patios, los naranjos, las iglesias.

Paseos donde presumimos del eterno noviazgo que nos traemos entre manos. 

Que no se entere Fran.

domingo, abril 19, 2026

Caramelo

Me ofreció un caramelo de camino a Atocha.

—Es sin azúcar y está riquísimo.

Se lo acepté por no hacerle el feo. 

Me preguntó si le gustaba la emisora de radio que estaba escuchando o si prefería otra, o apagarla.

—Está bien así.

Reventado tras una jornada maratoniana de reuniones, solo quería tomar el AVE para llegar a Sevilla a la hora de cenar.

—¿Se encuentra usted cómodo? —insistió el taxista.

—Mucho.

Se interesó por mi trabajo, por mi destino. Por la Feria de abril cuando le dije que iba a Sevilla.

Me deseó un buen viaje en cuanto llegamos a la estación.

—No cambie —le dije—, da gusto encontrar a personas como usted.

sábado, marzo 14, 2026

Champú

Tras mi cena con Leo en Madrid, me di una ducha en el hotel para calmar el cuerpo.

Desprevenido, el olor del champú me llevó a México. Fue un electroshock sensorial.

Apagué la luz, volví a la ducha y me embadurné la cara de espuma para intentar encontrar dónde en México. Si fue también el champú del hotel donde estuve alojado cuatro meses, si lo fue el ambientador de la enorme habitación o de aquel restaurante cuadrado, en medio de la avenida principal de Torreón, donde solía comer arracheras.

El caso es que viajé en un instante allí donde, también, fui muy feliz.

domingo, marzo 08, 2026

Leo

Cuando yo era un jovencito en la veintena muy metido en el armario, tras escribirme durante meses con un chico boliviano que me enviaba cartas preciosas desde el otro lado del Atlántico, reuní todos mis ahorros para viajar a verlo.

El encuentro no fue lo esperado porque no hubo química, pero sí un profundo respeto entre los dos. Allí pasé dos semanas maravillosas recorriendo un país que quedó para siempre en mi corazón.

Poco después él me devolvió la visita a Sevilla, cargada del mismo cariño. De eso hace media vida.

En todo este tiempo hubo contacto esporádico gracias a que nos reencontramos por las redes sociales. Entonces supe que se había ido a vivir a Barcelona, que había adoptado a una niña, que triunfaba con su carrera de arquitecto.

Hace unos días me envió un mensaje:

—Tengo el corazón hecho pedacitos, Salva.

Esta noche seremos dos señores maduros los que nos encontremos, treinta años después, en un restaurante en Madrid.

Hay abrazos que no pueden esperar.

jueves, enero 15, 2026

Romántica

Sicilia es verde y montañosa.

Y grande. Como un país si tuvieras que elegir el tamaño de un país. Grande pero no tanto.

Hacerse una ruta en coche es viajar a tiempos en los que el tiempo no pasa y hacerlo escuchando música romántica italiana es suspenderse en un espacio que puede durar para siempre.

—Fran, graba esa canción.

Ahora viajo desde Madrid, tras una jornada de trabajo. Repasando la jornada, con la música alta, dejo que suene Sal da Vinci.

'L'amore e tu'.

Y me recorro Sicilia de nuevo entre Madrid y Sevilla.


jueves, diciembre 25, 2025

Adiós

Desde hace muchísimo tiempo cada vez que se acerca la Navidad me llama un antiguo amor.

Tiene familia en Sevilla y baja desde Madrid cada año para la cena de Nochebuena. No nos vemos el resto del año, ni nos tenemos al tanto, ni nos seguimos en redes.

Nos ponemos al día, viene a cenar a casa, y hasta la próxima.

Los encuentros iban siendo cada vez más tensos, con reproches hacia la vida que llevaba cada uno, hasta que el año pasado explotó. Cenaba en casa con Fran y conmigo y nos soltó un panegírico sobre las virtudes de la Ultraderecha. ¡Un gay!

Se fue dando un portazo llamándome burgués de pacotilla.

Este año no ha dado señales de vida. Sé que andará por aquí. Sé que da pena. Sé que es lo mejor.

viernes, abril 18, 2025

Supermercados

En Portugal los grandes supermercados están abiertos todos los días.

En Madrid, las tiendas de Gran Vía no cierran los domingos.

Esto genera empleo, sin duda. Tener más horas abiertos los negocios implica más personal rotando durante la semana.

Hay mucho paro todavía, gente con ganas de currar sin importar horarios ni festivos. El cliente, además, puede ir a por los ingredientes de una crema de verduras el día que se le antoje o vestirse de fiesta un domingo por la mañana.

Lo que no sé es hasta qué punto necesitamos tener todo a nuestra disposición en todo momento.

Siempre alguien a nuestro servicio atento a nuestros antojos.

martes, abril 01, 2025

Comparar

Una reacción muy extendida al alabar las bondades de algún lugar es la comparación.

Sea ciudad, restaurante o película. Cuando haces un canto a lo mucho que aquello te gusta siempre hay quien reacciona diciendo que hay algo mejor, en vez de preguntar por las bondades de tus querencias.

Sí, me pueden gustar Madrid y Barcelona. El pulpo y el entrecot. Cold Play y Amaral. 

Al escuchar a alguien hablar de lo bien que se lo ha pasado con esto o con lo otro, ganamos una oportunidad de saber más, de preguntar, de pedir consejo. No es el momento de interrumpir para decir que conoces otros paraísos.

—Vengo enamorado de Roma.

—Pues a mí me gusta más Venecia.

—Pero, resulta, que te estoy hablando de Roma... 

Comparar es de catetos.

domingo, marzo 09, 2025

Calzoncillos

Pasé tanto frío una tarde en Valladolid que decidí comprarme unos calzoncillos largos.

De esos que llegan a los tobillos.

Feliz de haber encontrado la forma de pasearme por la ciudad sin sentir congelados los muslos, llegué una tarde a un club de lectura en Madrid. Tomé el AVE en Pucela y llegué justo a tiempo para compartir las impresiones de mi última novela con 'Un ratito para leer', un grupo de lectoras, y un lector muy especial, que me cuidan desde hace años.

El centro cultural estaba preparado, habían colocados sillas en círculo para empezar a charlar sobre la historia.

Hasta que crucé las piernas y aparecieron los calzoncillos por debajo de los tobillos.

sábado, marzo 01, 2025

Petardos

Veníamos de darnos un paseo por el Madrid de los Austrias y, ya reventados, llamábamos a un taxi.

En ese momento, nos explotaron varios petardos bajo los pies, que nos hicieron dar un salto de terror. Menudo susto. Vimos a unos chavales correr y les lanzamos insultos de todos los colores.

Cuando, ya en el taxi, se me puso el corazón en su sitio, vi a Fran ocultando la risa.

—¿Qué te hace tanta gracia? —le pregunté.

—Que yo era igual de gamberro. 

lunes, febrero 17, 2025

Laín

Hacíamos una visita guiada a las minas de Río Tinto, una experiencia más que recomendable a todos los niveles: por lo espectacular de la naturaleza, por el aprendizaje científico, por el conocimiento de nuestra historia. Hablamos de una explotación minera que viene de más allá de la época romana.

El caso es que nos explicaron todo el proceso de extracción y metalúrgico que nos llevaban al producto final, que no era el cobre que todos conocemos.

—No —explicaba el guía—. Todo esto se carga en el puerto de Huelva hacia China y la India, que utilizan medios no muy sostenibles para obtener las planchas finales de metal.

Fue entonces cuando nos habló de Eva Laín, sin decir aún su nombre.

—Una chica que va a conseguir que ese proceso final, el de mayor valor añadido, se pueda hacer aquí y sin contaminar.

Los visitantes nos interesamos por esa joven. ¿De dónde era? ¿Qué había estudiado? ¿Qué edad tenía?

—Es madrileña, con estudios de Química y lo que ha conseguido desarrollar es una revolución científica.

Qué de tiempo dedicamos a ensalzar a figuras de papel maché y qué poco a mujeres (y hombres) como Eva Laín. Cuando la gente, al escuchar su historia, muestra un interés desmedido.

Para ella la gloria.

domingo, enero 12, 2025

Santuarios

Hay lugares en ciudades lejanas donde, estoy seguro, piensan que vivo allí.

Mi recorrido vital me lleva a ciertos puntos que visito con frecuencia: Madrid, París, Bucarest, Valladolid, Aveiro, Córdoba... Y en cada uno de esos destinos hay rincones a los que siempre regreso. Cafeterías donde me siento con mi ordenador a pedir un café y dejar que las palabras fluyan. Restaurantes donde las cenas de trabajo se transforman en deliciosos momentos de complicidad.

Son mis pequeños santuarios. Espacios donde, sin ser de allí, me atienden como si lo fuera, con la familiaridad de quien ve al vecino entrar cada día. Quizás es porque siempre pido lo mismo, o porque sonrío al cruzar la puerta como si volviera a casa.

Es curioso cómo buscamos calor en lo cotidiano. Crear estos refugios, donde el anonimato se transforma en una rutina conocida, es mi manera de sentirme menos lejos. Una técnica sencilla, casi infantil, para engañar al desarraigo.

Quizás no importe dónde estamos, siempre y cuando podamos encontrar esos espacios que nos recuerden que somos humanos, que necesitamos cercanía, incluso en la distancia.

miércoles, noviembre 27, 2024

Fantasma

Conocí en Conil a un tipo que te vendía felicidad.

Simpático, sociable, liante, siempre tenía un buen plan y anécdotas divertidísimas por contar.

El día que se enteró que presentaba mi novela 'Andrea no está loca' en Madrid, donde él vivía, me aseguró:

—Salva ¡cuenta conmigo!

Y no se quedó ahí:

—¿Qué tipo de gente te interesa que vaya? ¿Cuánto es el aforo? ¿Te viene bien gente de la farándula o mejor políticos?

Yo, emocionado, le dije que todo aquel a quien le gustase leer era bienvenido y me planteé si el local se me iba a quedar pequeño.

El acto lo presentaba mi querida Montse, con su ciruelita gateando entre las mesas de los muchos que me acompañaron. ¡Qué evento más bonito!

Estaba en mis inicios y había cariño del bueno hacia mí en ese café, pero ni el tipo de la felicidad apareció, ni vino nadie en su nombre.

Sí, yo creo en los fantasmas.

martes, octubre 29, 2024

Ibis

Las frecuentísimas tardes de hotel en un polígono industrial al norte de Madrid son balsámicas, pese a no ver desde mi ventana más que una horrorosa nave de logística desde donde salen camiones hacia cualquiera sabe dónde.

Trato de no reprocharme el no bajar a Gran Vía al dejar el ordenador en la habitación, pero me puede la morriña de la cama y el sueño se convierte en holgazanería hasta acabar como ahora, sentado frente a la salida de las mercancías, espiando, a través de mi ventana, a los últimos trabajadores que fichan el cierre de una jornada más.

Podría darme latigazos diciéndome lo duro que es levantarme a horas indecentes y acabar con mis huesos, desfondado, en la habitación de un hotel rodeado de autopistas que no permiten un mínimo paseo, pero no me quejo porque soy un disfrutón.

Disfrutón del regalo de tener un buen empleo, de saber que el amor llena mi corazón, de poseer estas tardes anónimas, solitarias, en medio de ninguna parte, donde puedo dar rienda suelta a mi imaginación espiando camiones que van de aquí para allá, haciendo ruido, moviendo el mundo, como fantasmas centinelas de un polígono carente de la belleza de las cosas.

miércoles, octubre 02, 2024

El no

Estaba con mi queridísima Montse en el hall de mi hotel de Gran Vía a pocos minutos de cruzar al otro lado de la avenida para presentar 'El hombre que ya no soy' en la Casa del Libro madrileña, justo en el espacio que era el despacho de Ortega y Gasset en la capital.

Llovía como si se fuese a acabar el mundo y tuve un instante de vértigo, que compartí con ella.

—Querría que me tragase la tierra.

Me podía la responsabilidad.

—Anda, Salva, pero si eso para ti está chupado —me dijo ella.

Siempre recordaré esa frase, porque ahí veo la clave del triunfo personal, independiente de si alcanzas tus metas o no. El no arredrarse.

Cada vez que me he tenido que enfrentar un reto he dicho que sí, a pesar de los sudores fríos y las inseguridades. Las veces en las que he tenido que elegir entre hacerlo o no hacerlo, elegí el sí.

Soy una persona de meterse en líos.

La vida está en el sí.


martes, abril 30, 2024

Petit Palace

¡Qué bien nos lo pasamos esa noche en Madrid!

Habíamos cogido un hotel en Gran Vía y teníamos el fin de semana organizado con amigos. Si bien la ciudad me parece dura para vivir, cada uno tiene sus recorridos personales, no puede ser más divertida para pasar unos días de evasión.

El hotel no tenía mala pinta y llegamos, la primera noche, reventados.

A eso de las tres de la mañana nos levantamos, congelados.

—Estoy muerto de frío, Fran.

—Yo también.

Nadie cogía el teléfono en recepción, así que bajamos. El chaval no sabía dónde meterse.

—Se he estropeado la calefacción y no tenemos más edredones. ¿Qué os parece si os doy estas cortinas y os envolvéis en ellas?

Esa noche dormimos con anorak.

Cada vez que escuchamos la palabra cortina, nos entra frío.

domingo, enero 28, 2024

Parla

Seguramente con alguna enfermedad mental, quién no la tiene en mayor o menor grado, una chica insultaba a todos los pasajeros del cercanías que llevaba de Chamartín a Parla.

—¡Sois unos borregos!

Íbamos como sardinas en lata en un tren que yo solo cojo de vez en cuando para hacer un transbordo entre AVEs cuando viajo entre Valladolid y Sevilla. 

—¡Todos los putos días lo cojo para trabajar y nos tratan como a mercancía!

Se quejaba de la frecuencia de los trenes y los pasajeros miraban al suelo o a sus móviles sin hacer caso a esa chica que se desgañitaba. 

—¡Sois unos mierdas por no protestar!

Yo me bajé en Atocha, acogotado por la angustia que se respiraba en ese vagón, lleno de trabajadores apretujados en su resignación. 

viernes, diciembre 16, 2022

Independencia

Yo, a veces, me independizaría de España, si no fuera porque la quiero tanto. Un país en eterna pelea consigo mismo, experto en buscar problemas donde no los hay y en dejar sin resolver aquéllos que sí nos desbordan. 

Tenemos tanto potencial, a nivel de talento, de pasión por la vida, de condiciones climáticas, de historia, mezcla de culturas, situación geográfica, referentes, belleza, saber vivir.

Nos tiramos los trastos a la cabeza por la mínima. Ya no es ser de izquierdas o derechas, de Madrid o Barcelona, es cuestión de querernos, de quererse, de ver que podríamos ser la envidia del planeta y no dejamos de ser uno más de entre otros tantos.

martes, octubre 04, 2022

El loco

Que no todo tiempo pasado fue peor lo demuestra el Loco de la Colina.

En una época en que no todos los programas se hacían en Madrid, este periodista particular llenaba desde Sevilla las habitaciones de media España con sus silencios al caer la madrugada.

Recuerdo a mi madre en la casa de la playa, con la radio puesta y cómo yo me sentaba al lado, bajo un cielo estrellado, a escuchar sus conversaciones pausadas, la música de violín, las risas exageradas.

¿Dónde quedó el tiempo de la escucha? Salvo que lo forcemos nosotros, el mundo que nos hemos construido no deja hueco para programas en los que se ponga en el centro a la palabra, la emoción, el relato.

Si algo nos enseñó Quintero es el arte de escuchar. Quedarnos callados y escuchar. Darle valor a nuestro interlocutor. Decirle aquí me tienes, no hay prisas, quiero saber de ti.