Preocupada por mi nivel de ansiedad en el trabajo, mi hermana Mónica me regaló un bote de aceite de salvia.
—Inhala un poco cuando te encuentres muy estresado.
Así que tengo mi pequeño tarro en la mesa de trabajo, del que tiro cada vez que un pelmazo empieza a dar por saco con peticiones extemporáneas.
No sé hasta qué punto es efectivo. Lo cierto es que me sienta bien, tal vez por el hecho de hacer una pausa, respirar hondo y sentir ese aroma, entre Vicks VapoRub y romero, que relaciono con la tranquilidad mental.
Lo que ocurre es que lo he integrado de forma tan mecánica en mi día a día que hay veces en que olvido que tengo la cámara encendida cuando me acerco el bote a la nariz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario