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sábado, noviembre 18, 2023

Pensamiento

No hay que dar por supuesto el pensamiento en el otro.

A veces por la familia a la que pertenecemos, por la ropa que vestimos, por el trabajo que tenemos dan por supuestas determinadas posiciones en nosotros.

No hay mejor arma que la sutileza para llegar a conectar con quienes te interesan, para hacerles eliminar de manera voluntaria las armaduras que todos tenemos puestas.

Es mucho más importante de lo que imaginamos el respeto a la libertad del otro de pensar como le venga en gana. Ya está en cada uno el saber si te apetece compartir la vida con quien siente diametralmente opuesto a ti.

Hace unos meses asistí a una cena en casa de un señor que se afanó en aclarar, en cuanto tomó dos cervezas, que él no podía remediar ser un facha.

Fui extremadamente educado, qué menos, hasta abandonar esa casa para siempre.

lunes, mayo 22, 2023

Pureza

Noto que hemos perdido capacidad de pensar con pureza.

Hay quien es incapaz de criticar o defender determinadas opiniones por no ir en contra de las proclamas de aquel partido con el que simpatiza. Si su líder se sube al monte y dice una barbaridad supina, el votante da mil rodeos por no criticarlo.

El problema es que los políticos dicen cada vez más barbaridades y parte de la ciudadanía queda presa de esos mensajes exaltados. Cuanto más los aplaudamos, más subirá el tono, más tremenda será la frase, más simple y prehistórica la arenga, menos espacio dejará para el matiz.

Si queremos ganar en profundidad democrática, debemos aprender a no casarnos con otra cosa que con la verdad, el sentido común, el bienestar general, la bondad. No podemos permitir que nos arrastren al enfrentamiento, sino que debe ser la ciudadanía la que reconduzca a terrenos de consenso la convivencia entre todos.

¿Cómo se consigue eso?

Expresándonos en todos los ámbitos como si no existieran los políticos, que son necesarios, sí, pero no pueden coartar nuestra manera de ver la realidad de las cosas.

Si tú, que me conoces, ves que critico al líder que tú me supones, estoy facilitando que tú seas menos talibán, también, con el tuyo.

Yo no comulgo con ruedas de molino, por mucho que lo diga quien preside el partido más cercano a mi forma de pensar.

No pasa nada, no somos herejes por discrepar, no es pecado dar la razón al contrario cuando la tiene.

Humanicemos el debate, que nadie coja un micro para gritar al viento lo que pensamos tú y yo.

jueves, abril 13, 2023

Humanista

Está mal vista la reflexión profunda. El pensamiento humanista. Preguntarnos a nosotros mismos qué somos, por qué hemos llegado hasta aquí, qué tenemos, con qué contamos, dónde queremos ir.

Da pereza la gente así, nos decimos, la que se come la cabeza con inquietudes transcendentales.

Asustan.

Tal vez porque quienes así actúan nos ponen frente al espejo de nuestra superficialidad.

'Ya está Salva comiéndome la cabeza', pensarás.

Sí. Ya estoy aquí de nuevo. El Salva que disfruta con cuestiones que no llevan a ningún lado. 

Es más fácil desviarse a la sencillez de asomarse a Instagram para ver vídeos de gatos. 

Nos da miedo pensar, apagar la luz, hacer balance, poner la música flojita, quitarla incluso.

Da miedo quedarse solo, a oscuras, sin nadie más que uno mismo. Repasar qué es lo que no me gusta de mí, qué es lo que no cambiaría por nada del mundo. Buscar al chaval que fui, al ingeniero en el que me convertí, al viajero impertérrito, al escritor intruso, al filósofo frustrado, al hermano, al hijo, al amante, al amigo que soy, que fui, que seré.

Vamos corriendo, espantando moscas, pensando comidas, planeando compras, haciendo cuentas. Buscamos distraer la mente, que no nos ataquen los monstruos. ¡Pon la tele! No queremos admitir que existen, nos tapamos los oídos por dentro, cerramos los ojos de dentro, de ese interior al que no puedes acceder más que tú.

Por evitar los monstruos, no nos asomamos a la grandeza de lo que somos, ni practicamos la gimnasia de mirarnos lentamente, con cariño, para decirnos lo bien que lo hemos hecho hasta llegar a ser la persona que somos.

Por no querer ver nuestros monstruos, perdemos la oportunidad de disfrutar del ángel que hay en nosotros.

jueves, febrero 02, 2023

Cabeza

La cabeza hay que comérsela lo justo y necesario, porque puede convertirse en un bumerán que nos haga ser más infelices.

Y lo escribe uno que se la come mucho.

Tenemos que encontrar el equilibrio para poder divagar con nuestros pensamientos a paisajes muy lejanos y sueños imposibles, siempre que mantengamos los pies en la tierra, con cuidado de no elucubrar demasiado con las cosas del comer, con el trabajo, las obligaciones caseras, la gente que nos rodea.

No debe llegar uno al curro cada día pensando en los años que le quedan para jubilarse, ni en lo largo que se le pasa el tiempo. Para esos escenarios hay que ser más prácticos y no permitir que se nos vaya la olla, sino centrarnos en hacerlo lo mejor posible, disfrutar de lo positivo que nos aporta, que siempre hay algo, sean los compañeros, el ambiente o algunas de las tareas en sí mismas.

A la mente hay que hacerla trabajar, sin duda, en grande, a todos los niveles, sin límites, aunque también hay que ser conscientes de que la vida está aquí, ahora, y que el fregaplatos hay que vaciarlo.

domingo, agosto 21, 2022

Tensión

La tertulia es un formato muy rico para aprender.

Una serie de personas, conocedoras de una materia, enfrentan sus diferentes puntos de vista para que el espectador haga suyo tal o cual posicionamiento, de forma que se reafirme en sus convicciones o se plantee la duda acerca de ellas; o simplemente aprenda de algo que le era ajeno hasta ese momento.

Las tertulias ocupan una parte significativa de la oferta informativa, y una tertulia requiere de tertulianos. La pena es que estos, de tanto repetirse, se han vuelto portavoces indisimulados de opciones políticas determinadas.

En estos foros todo se orienta a la política, hay que ser de un bando o de otro, y ya sitúan descaradamente a los tertulianos a derecha e izquierda, con lo que desconfías de la potencia de su argumentario, porque siempre van a defender al mismo, sin margen de crítica al partido político con el que simpatiza, o que quizás le pague por repetir mantras salidos de sus programas electorales.

Todo a base de gritos y desconsideraciones.

Yo no podría defender todo lo que dice un partido porque pienso con libertad; y como razono, me doy cuenta de que siempre hay, en cada opción política, posicionamientos que me gustan y otros que no. Quiero, por tanto, que me traten como adulto, que abran el abanico de argumentos para hacernos pensar y no nos quieran como espectadores hooligans que aplaudan los gritos de los del bando bueno.

domingo, octubre 10, 2021

Análisis

Si analizas mucho las frases antes de hablar, no dices nada.

Si no las analizas y las sueltas sin pensar, tampoco dices mucho.

Yo soy un gran fan del silencio, de no lanzarme a comentar mientras no piense que voy a aportar algo. Hago el ejercicio, complejísimo, de decidir en décimas de segundo si merece la pena interrumpir para introducirme en una conversación.

Son muchas las ocasiones en las que paramos el relato de alguien para intentar lucirnos, sin escuchar con atención lo que la persona que está a nuestro lado trata de explicar. Muchas veces con mejores argumentos que los nuestros.

Hay veces, ahora con el teletrabajo, en que escucho a compañeros míos interrumpir constantemente y me digo, ¿se están escuchando?

Tal vez peque de lo contrario, pero sí tengo la sensación de que cuando alzo la voz, para dar mi opinión, se hace un silencio para saber qué pienso.

lunes, agosto 16, 2021

Castrante

Pensar que todos nos miran es una de las actitudes que más nos puede empobrecer.

Nadie nos da la importancia que nosotros creemos tener. Suficientes preocupaciones tiene el personal como para inquietarse por la forma en que vistes, las cosas que dices o lo rápido que andas.

Los seres humanos nos empeñamos en creernos centros del universo, cerramos la puerta de casa y pensamos que todos con los que nos cruzamos saben de nuestros reconcomes. 

Tenemos que aprender a caminar libres de ataduras. Estemos tristes o alegres, no hay que disimular los gestos.

Comportarse así ayuda a crecer. Entender que para los demás eres invisible es una forma de ser más fuerte, porque te acerca a la realidad del mundo.

Hay que ser libres, respirar a pleno pulmón y sentirse ajeno al comentario de otros, porque ellos no están en tu piel, no saben qué es lo que te come por dentro y dormirán en su casa pensando en los fantasmas propios, no en los tuyos. 

sábado, julio 17, 2021

Cabeza

Hay mucha gente que, a la mínima, te suelta:

-¡No me comas la cabeza!

Sí. Una parte no desdeñable de la población no quiere que le coman la cabeza. Que le hagan pensar, vaya. Que le planteen algo más allá del qué vas a hacer esta noche o qué te apetece de comer.

Quizás porque no quieran indagar mucho en ese cerebro perezoso, porque saben que si lo hicieran trabajar empezaría a plantearles que la forma de organizar sus prioridades deja mucho que desear.

Mejor dejarlo al ralentí.

Son muchos los que prefieren vivir con el piloto automático puesto, y así les va. Porque cuando se coloca el piloto automático éste no distingue los obstáculos imprevistos, las sutilidades de las cosas, sino que se dedica a hacer lo que siempre se ha hecho. Los mismos horarios de siempre, las mismas cervezas en el mismo bar y el partido de fútbol de los domingos.

Un día alguien le mira de frente, lo zamarrea y ese individuo le pide que le explique cómo pudo llegar hasta aquí.

jueves, junio 24, 2021

Manualidades

Soy un entusiasta de las manualidades como tratamiento para la ansiedad.

A mí me divierte montar vídeos simplones, colorear imágenes con Photoshop, recortar etiquetas para los corchos de mis novelas, construirme gráficos para analizar cualquier hecho histórico, dibujar ciudades inexistentes con el detalle del picaporte de cada ventana.

Nunca es una pérdida de tiempo ejercer el sano ejercicio de concentrarte en hacer una chuminada, porque esa actividad seguro que desalinea a todas las neuronas del cerebro para despejarlas de cosas mundanas y enviarlas por un rato al recreo. A que no piensen con transcendencia, a darles el gustirrinín de sentirse libres de atender conversaciones, de interpretar lecturas complicadas, de pensar qué, cuándo y por qué.

Es la antítesis de la pereza, pero también del drama.

Cuando uno se esmera en construir algo con las manos está disfrutando de un mundo propio sin invasores, donde no existen interferencias y todo se limpia. Estás concentrado en rellenar esa esquina de naranja, en la que pones todos tus sentidos, mientras por tu cabeza navegan imágenes de ti para irse colocando a su bola en las estanterías de tus deseos e inquietudes, en una suerte de inventario donde tú haces la vista gorda al continuo martilleo de lo cotidiano.