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Mostrando entradas con la etiqueta Triana. Mostrar todas las entradas
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viernes, abril 12, 2024

Salud

Hay un factor placer en el cuidarse.

Saber que la ensalada que tomas es sanísima, renunciar esa noche a la cerveza, darte el largo paseo hasta Triana pese a la pereza, hacer las flexiones antes de dormir, estirar la espalda en la ducha, comprar un kilo de sardinas en el mercado, con todo su omega 3.

Tenemos que disociar la lucha salud-disfrute, porque las dos caben en el mismo cofre de las maravillas.

Querer a nuestro cuerpo es querer al mundo. Cuidarlo es lo menos que nos podemos pedir.

viernes, marzo 31, 2023

Pollo

No había comida a la que hiciera más fiesta mi padre que a unas alitas de pollo.

Esos atardeceres de primavera en los que iba a visitarlo y me lo encontraba con su vaso de cerveza lleno de huellas pringosas de estarse ventilando el pollo a manos llenas.

Hay imágenes que quedan en la retina para siempre, tan nítidas en la cabeza que no hace falta esforzarse en sacarlas a la luz.

Paseábamos por Triana el domingo por la noche y entramos en uno de los pocos bares que tenía un hueco en la barra. Somos de barra. Tras pedir un par de tapas que ya estaban agotadas, 'hemos tenido un mediodía de infarto y se nos ha acabado casi todo', decidí que la chica me aconsejara qué tomar.

—Nuestra especialidad son las alitas de pollo.

De pronto mi padre se instalaba en mí. Yo me retiraba de allí para dejarle su sitio, le daba mis manos, que manchaban el vaso, y  le animaba a rebañar los huesecillos como un ratón. 

Hay una parte de mi cuerpo que es suya y le dejo, cada vez que se tercia, que disfrute de mí.

miércoles, octubre 26, 2022

Petra

Hay días en los que mi ciudad se me hace tremendamente divertida.

Paseábamos por Triana y Fran propuso un bar nuevo, Típico se llama; así que nos fuimos hacia allá. Aun recién inaugurado, buscaba recuperar la esencia de las tabernas antiguas, apuntando con tiza en la pizarra a los clientes en espera y llamando a voz en grito conforme van saliendo los platos.

No había sitio para nosotros, así que nos quedamos en la barra. ¡Qué me gusta la barra de un bar animado!

Hubo un momento en el que había tanta gente que empezamos a echarles un cable.

—Perdona —les interrumpía—. No habéis apuntado a Joana.

—Gracias, hombre.

Luego gritaban:

—¡Victoria!

Y todo el mundo la buscaba entre las mesas.

Sacaban un plato de espinacas con garbanzos y yo les señalaba que no era para esa pareja, sino para aquel señor mayor.

Simpáticos e ingeniosos, agradecían de buen grado los capotes que los clientes les echaban desde la barra.

—¡¡¡Petra!!! —Gritó uno de ellos, para llamar a la siguiente clienta de la pizarra.

Entonces ocurrió lo inesperado. Dos mujeres, cada una en una punta del bar, gritaron:

—¡Yo!

—Pero ¡cómo va a haber dos Petras en un mismo bar en Sevilla!

Se hizo un silencio y yo me metí en mi plato de solomillo al whisky.

sábado, octubre 08, 2022

Desubicado

Anoche salí a cenar sin móvil, por olvido.

El primer impulso fue el de volver al garaje, subir a casa y recuperarlo. Pensé, de forma instintiva, que si pasara algo importante siempre darían con Fran.

-¿Llevas tu móvil?

-Sí -me contestó.

Camino hacia Triana pensé en la situación como un esclavo al que quitan los grilletes. No voy a poder hacer fotos, me decía. ¿Y si me llaman mis hermanas?, me preguntaba. ¿Cómo irá el fútbol? ¿Habrá nueva ofensiva ucraniana en Rusia? ¿Tendré algún email de la aplicación que compré por la tarde?

Reconozco que antes de la primera tapa busqué varias veces el teléfono en mi pantalón, que en la conversación surgieron algún término que me hizo pensar buscarlo en Google, que cuando dijimos de volver a quedar quise mirar el calendario.

Pero ¡qué buena noche pasé! Cómo disfruté escuchando a Elisa, a Joaquín, a Marina... Metido en sus historias de amor, sus trabajos, sus niños, en las bromas de Fran, en observar a los clientes del local, las vistas del río con una tranquilidad desconocida.


lunes, febrero 21, 2022

Maldad

Charlábamos en una taberna de Triana acerca del mal.

¿Existe gente realmente mala?

Tras compartir cada uno ejemplos con nombres y apellidos, concluimos que sí. No todo se puede justificar en infancias difíciles, complejos incontrolables, desequilibrios mentales. De todo eso hay, claro que sí, pero no todo comportamiento miserable tiene una justificación detrás.

Hace un tiempo leí una entrevista a una juez que lo afirmaba con una rotundidad que ponía los vellos de punta.

-No nos engañemos, hay gente mala malísima.

Sí. Es bueno, además, que todos sepamos poner nombre y apellidos, una cara, una escena, un momento clave en el que hayamos vislumbrado ese lado negro tizón del ser humano.

Nos conviene saber que el precipicio está ahí, que los monstruos son reales.