Hay libros que te retuercen.
Que quieres sí o sí retomar, que se te caen de las manos y te despiertan, que remueven un mecanismo dentro de ti que no sabías que existía.
No son abundantes, hay que buscarlos.
Yo estoy en uno de ellos y la travesía es fascinante. De hecho, me gusta tanto que lo he metido en mi nueva novela, aquella en la que por fin mi querida Reyes va a ser protagonista.
Pablo, el librero, el niño del beso, le regala el libro y ella, poco lectora, se descubre en él.
No dejéis de leerlo. Nada se opone a la noche. Delphine de Vigan.