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martes, agosto 30, 2022

Haters

La modernidad de las redes sociales ha traído mucho bueno, pero también lo peor del ser humano.

El poder interactuar desde el confort de la soledad de una habitación ha sido tomado por muchos como barra libre para decir barbaridades, amparados muchas veces en el anonimato o la distancia.

Twitter es una fábrica de odiadores, de personas peleadas con el mundo que dedican su tiempo libre a insultar, a gritar lo mal que lo hacen los otros, a ridiculizar a quienes opinan, a enredar con bulos y mentiras.

Yo tengo el dedo fácil para bloquear. En la última semana me han llamado fantasma, clasista, ignorante, blandengue, me han invitado a irme de España, a callarme la boca, a ir a terapia. A la gente que desprende odio la expulso de mi territorio. Rápido. Sin contemplaciones.

Uno imagina un espacio de convivencia donde compartir ideas, recuerdos, reflexiones, imágenes, anécdotas, artículos de prensa, vídeos de gatos, recetas de cocina... Pero viene el amargado de turno a decirte que tu vida es una mierda.

Ya quisiera él.

domingo, diciembre 26, 2021

Odiadores

Hay gente que ha nacido con el gen de odiar.

Que contornean todos los precipicios, olfatean cada lugar, se aproximan a los que vivimos sin esa tara, nos observan, se hacen ver, intentan camelarnos, ofrecen sus mejores galas y se mimetizan contigo hasta que te sueltan el escupitajo mortal.

Personas sin principios que se permiten insultar y esconder la mano, que juzgan, sentencian y fusilan sin dar derecho a réplica, que se llenan la boca de basura para decirte lo inconsistente de todo lo que hay en ti, lo poco de fiar, lo falso, lo blandengue, lo gusano que tú eres, porque ven en ti todos los defectos que hay en ellos.

A mí, lo reconozco, me comen la moral.

Dicen que es bueno tener esos odiadores en las redes sociales, es síntoma de prestigio. Si te odian es porque aportas luz, distinción, calidad humana.

Pero cada cierto tiempo aparece alguien que me viene a decir, con maldad y por privado, que todo en mí es falso y me entran ganas de cerrar el chiringuito.