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martes, julio 29, 2025

Beso

Si tienes la oportunidad de besar y no besar, siempre besa.

Por mucho que creas conocer a esa persona por la que mueres, nunca tendrás la certeza de qué pasa en ese momento por su cabeza. Lo que sí es muy probable es que ese beso que tú eliges dar os hará más luminoso el día.

Llegarán los tiempos en que esa oportunidad estará lejos de darse y dolerán los besos que no diste.

lunes, mayo 26, 2025

Arrepentimientos

La mejor forma de evitar arrepentimientos por no haber experimentado aquello que te apetecía es hacerlo cuando la oportunidad se presente.

Siempre es mejor equivocarse que no haberlo intentado. Los qué habría sido si... se vuelven dolorosos con los años, cuando descubres que ya no hay forma de dar marcha atrás.

Encontrar excusas en el día a día para no lanzarse es fácil. No hay que ser un hacha para encontrar argumentos que te hagan decir que no. Lo complicado es ver que la rutina, disfrazada de falsa calma, no te cuida: te paraliza.


lunes, abril 21, 2025

Gintónics

Hubo una época en que me vi en un apuro económico, por circunstancias ajenas y cuestiones que no vienen al caso. 

Pero acababa de entrar a trabajar y tenía todo el futuro frente a mí.

Así que tiré de mis amigos, de aquellos que sabía que podían, para sortear el bache. Todos respondieron, menos uno. A todos les devolví el dinero antes de lo acordado… menos al que no me lo prestó.

Ese hombre, durante media vida, cada vez que se bebía dos gintónics volvía a sacar la conversación.

Cómo me arrepiento, Salva, de no haberte ayudado cuando me lo pediste.

Yo le quitaba la importancia que sí tuvo su falta de confianza en mí.

Una década después, me pidió ayuda para comprarse un coche. Y lo ayudé. No por él, sino por mí. Porque aprendí que la generosidad, cuando nace limpia, no necesita devolver la herida.

El ser humano, cuando es joven, piensa que la vida le ofrecerá mil oportunidades de demostrar su valía. Pero no llegan tantas y, cuando llegan, hay que saber elegir.

Nunca olvidaré a quienes me ayudaron: Montse, Bárbara e Ignacio.

miércoles, mayo 11, 2022

Caliente

Hay que tener cuidado con las cosas que se dicen en caliente, porque quedan dichas para siempre.

Y no vale eso de que lo que se dice de forma espontánea, y con cabreo, está lleno de verdad. Cuando uno explota, y suelta serpientes por la boca, lo hace a partir de argumentos hiperventilados, donde lo importante es buscar munición para defender el castillo a costa de cualquier cosa. 

Es entonces cuando rescatas sólo lo peor de la persona a la que te enfrentas, ridiculizas sus puntos débiles, obvias sus cualidades y te lanzas al terreno de la destrucción masiva.

Esos misiles que un día lanzamos ya nos persiguen para siempre. Podrán venir oportunidades de resarcirnos, de aclarar que hay muchas cosas que admiramos de aquéllos a quienes en su momento descalificamos, que ese día teníamos razones para estar cabreados.

Yo me arrepiento, profundamente, de haber definido con palabras gruesas a personas a las que aprecio. Ni era justo, ni era verdad, ni ellas lo merecían.

Cuando uno maldice con argumentos débiles se está maldiciendo a sí mismo. La metralla se vuelve un bumerán.

Siempre, el otro, podrá pensar quién es tu verdadero yo, si el que habla calmado a diario o el que explota de higos a brevas.

La ira es, siempre, mala compañera de viaje.

viernes, octubre 01, 2021

Pata

De nada vale arrepentirse de los cristales rotos.

Ya la copa se rompió. ¿De qué sirve martirizarte con no haber dirigido bien el giro de tu brazo al recoger la mesa?

Yo no soy de darme latigazos innecesarios, la vida transcurre sin pausa en escenarios que no son corregibles. Vamos caminando y nos equivocamos, metemos la pata, descuidamos movimientos que se supone que controlamos.

Si la copa se rompe, tomemos la escoba y recojamos los cristales. No hay que paralizarse por movimientos torpes que hubiéramos sabido controlar. 

Amemos nuestras equivocaciones, porque son nuestros defectos los que nos hacen humanos. Las copas se vuelven a comprar, aunque no sean las mismas, las manchas, más o menos, se limpian, los arañazos en el coche por un mal aparcamiento no son sino rayones. 

Si tropezamos, soltemos una sonrisa. Somos un desastre, ¿y qué?

Me aburre la gente perfecta.