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Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas
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lunes, enero 26, 2026

Eternidad

El ser humano está obsesionado con la eternidad, sin ponerse a pensar que, tal vez, sería una pesadilla.

Existir para siempre. Qué horror. Un futuro eterno de felicidad celestial. ¿Cómo se come eso?

¿No sería más sensato pensar que la realidad está aquí y ahora? ¿Que no hay necesidad de ocupar el tiempo en pensar en otras vidas que, quizás, no vengan?

Que hay que comportarse bien porque sí, no buscando un premio.

Vivir intuyendo que esto se acaba afina la mirada.

Porque si ocurre que cuando desaparezcamos, lo hacemos para siempre, bien está. No sufriremos, porque no existiremos.

El sentido de la vida, si lo hay, está en el presente, en querernos y querer. En apreciar lo bello, en aprender de los otros, en ser cada día mejor.

No olvidemos que estamos libres de toda culpa, porque nadie nos preguntó si queríamos plantarnos aquí. Nos han educado en lo contrario, en la puñetera culpabilidad. Eso sí, ya que estamos, saquemos nuestra mejor versión.

¿Ser eternos? Qué pereza...

miércoles, diciembre 31, 2025

Influencer

Hace unos días murió en el Pirineo un alpinista y la consternación llegó a la casa de mi hermana.

Al ver su imagen en el telediario, le escribí.

"Mónica, ¿has visto lo de tu influencer?"

Sí. Ella llevaba años enviándome vídeos grabados por ese hombre acerca de cómo llevar una vida sana, en los que te explicaba con detalle los beneficios de determinadas comidas o medicamentos. Un científico con una enorme capacidad de transmitir.

Las redes también son eso, gente que nos hace crecer, gente que deja de ser anónima, seres humanos de luz.

lunes, diciembre 29, 2025

Morir

Hay que estar cada día preparado para morir.

Yo no sé cómo se hace eso, pero sé cómo no: dilatando las decisiones que sí se pueden tomar.

No somos conscientes de lo que es respirar a pleno pulmón hasta que un día dejamos de hacerlo y eso es algo de lo que aprendí. 

Sé que cualquier día puedo caerme redondo en medio de la calle, que lo habré disfrutado bien.

jueves, diciembre 04, 2025

Muerte

Desde hace años hay una anciana que se muere en nuestro patio.

Sus gritos de dolor no paran desde no sé ya muy bien cuándo. A cualquier hora del día o la noche, de pronto surgen los ¡ay! continuos que se me meten en la piel para recordarme lo horrible que puede llegar a ser la vida.

Son tres hermanos los que conviven en ese piso. Él es un impresentable y a las dos mujeres las recuerdo, de siempre, asomadas a su ventana, dando los buenos días a cada vecino que salía por el portal.

Cada mañana suenan los gritos desesperados de una a la otra:

¡Carmen! ¡Carmen!

Es angustioso tener que irse del mundo así.

jueves, octubre 30, 2025

Merengue

Hay lágrimas que no imaginas que puedan llegar de golpe, pero ayer aparecieron.

Apagué luces para ver el funeral de las víctimas de la DANA y la atmósfera de dolor se apoderó de mi salón, acariciando el clímax de tristeza cuando Naiara cantó el amor por su marido muerto, Slim, un inmigrante a quien conoció en Mallorca, venido de Túnez, y al que llevó a su tierra valenciana cuando se casaron.

Con quien compartía su vida desde hacía 25 años.

Narró cómo esa maldita noche llegó con sus hijos a casa y allí no estaba Slim, cómo atravesó todos los terrores hasta recibir la terrible noticia de que ya nunca más lo vería con vida.

Habló entonces de un pastel que hizo su marido unos días antes. Naiara tomó el merengue que lo coronaba y lo guardó en el congelador. Incapaz de comerlo, incapaz de tirarlo.

Así quedaron tantas vidas: como un merengue en el congelador.


martes, octubre 07, 2025

Snoopy

Hay una viñeta de Snoopy a la que recurro con frecuencia.

En ella Charlie le comenta, atormentado, que todos nos tenemos que morir algún día, a lo que el perrillo responde que sí, pero que el resto de días no.

Yo me lo aplico de tanto en tanto, cuando intuyo que lo negro intenta apoderarse de mí.

No nos morimos a diario.

miércoles, junio 18, 2025

Madre

Ya soy diez años mayor de lo que mi madre nunca pudo ser.

Hablábamos el otro día de la aceptación biológica de la muerte de nuestros progenitores, pese al inmenso dolor. Llega un momento en que la vida se impone y al imponerse la vida lo hace la muerte de quienes atraviesan determinadas fronteras biológicas.

Sin embargo, los que hemos perdido a una madre tan joven hemos quedado en un limbo del que no terminamos nunca de escapar, como si alguien nos dijese ese día "toma aire profundo" y en ese instante nos hubieran puesto un corsé que impide abrir ya nunca los pulmones del todo.

sábado, febrero 22, 2025

Madre

Estamos hechos de contradicciones.

Mi mente racional lo tiene claro: todos los cielos y los infiernos están en este mundo, y al morir, simplemente morimos. No hay más vida que el recuerdo que podamos dejar.

Y, sin embargo, desde los dieciocho años—la edad en que la perdí—mi madre está presente en cada paso que doy. En cada logro, en cada revés, la imagino celebrándolo conmigo o consolándome.

Sí, lucho mi vida por mí y por los míos, pero no puedo evitar ese cosquilleo incontrolable que me empuja a hacer que se sienta orgullosa de mí.

martes, febrero 11, 2025

Pilar

 Ayer enterramos a mi tía Pilar.

Toda una institución en la familia, la hermana mayor de mi padre, mujer religiosa, madre de nueve hijos, llevaba un año diciendo que se quería ir, desde que enviudó de mi tío Luis, un médico militar enjuto y delgadísimo, de tremendo vozarrón, al que yo tenía pánico cuando era un crío.

Quería irse, me decía uno de mis primos, pero no olvidaba una sola cita médica. Siempre pulula el terror a lo desconocido.

Para mi memoria queda su mirada perdida, agarrada a un busto de Cristo, deambulando por el tanatorio el día que enterró a su hijo Juan. No hay mayor dolor para una madre.

Ella creó una familia hermosísima, muy ligada a la medicina y al acompañamiento, muy humana; no pudo dejar mejor herencia, ayer no podía sentirse más amor en su despedida, con tantísimos nietos con los ojos rojos.

Fran, que la trató más en los últimos días de mi padre, tuvo más trato con la familia Mármol Navarro a partir del día en que yo pedí ayuda a mi primo Tete para echar un cable médico a mi suegro.

Empezó entonces a conocer a los hijos de Pilar y quedó maravillado.

—¿Cómo has tardado tanto en presentarme a los Mármol?

miércoles, enero 29, 2025

Muerte

Temía mucho más a la muerte de pequeño, cuando el monstruo apenas se veía como un punto negro en el infinito.

Ahora que ese monstruo ha crecido tanto, le veo cara de tonto y me asusta menos.

Sentía punzadas de terror cuando pensaba en el ataúd frío y yo allí dentro, cuando apenas yo era un chavalito que ni siquiera merecía el título de adolescente.

Quizás que mi madre muriera tan joven fue el clic que me hizo naturalizarla, a la muerte; tal vez el pensar que cuando no esté vivo no sufriré, porque no seré nada; el caso es que apenas me quita el sueño imaginar mi final.

Me lo quita pensar en el de la gente que quiero.

viernes, noviembre 01, 2024

Muertos

Los muertos son más muertos cuando te cogen cerca.

Empatizas más si cabe porque escuchas los gritos de desesperación en tu idioma, porque la fisionomía de los pueblos es muy parecida a la de los tuyos, porque, sin tiempo a analizarlo, sientes que esas personas son parte de ti.

Ya no es solo que uno vea que la catástrofe no es un imposible, sino que conoces personas con nombres y apellidos que viven allí donde aún se busca a los muertos.

Ahora es tiempo de demostrar lo que queremos a nuestro país, no con proclamas políticas ni golpes de pecho. 

Nos tenéis aquí.

Vamos a salir de esta.

miércoles, julio 03, 2024

Cursi

Yo reivindico lo cursi, ya que parece que así llaman a todo lo que tenga que ver con el amor.

Me manifiesto a favor de abrir el corazón a las emociones nobles. A no ocultarlas. A liberarse del qué dirán. Pasamos la vida criticando a éste y aquél y poquísimo tiempo hablando de lo maravillosa que es esa otra persona.

Esta sociedad se molesta con los besos, las alegrías y las expresiones de amor.

Miran mal a quien dice algo bonito.

Por donde quiera que vayas, el lenguaje que predomina es chabacano, faltón, grosero. Andamos todos tirándonos cosas a la cabeza y evitamos hablar bien de nadie, decir que algo nos emociona, mostrar pasión por lo conmovedor.

Reniego del lenguaje y los modos en los que hemos sido educados, los de la contención.

Prefiero ser cursi antes que ocultar lo emocional, porque estoy convencido de que el amor es el único motor que hace avanzar al ser humano.

Recuerdo el entierro de mi madre, a mis 18 años, con ella en un ataúd a dos metros de la familia y yo destrozado de dolor. Alguien, que me quería bien, se me acercó para insinuarme que estaba dando un espectáculo con tanto llanto.

Yo me metí para dentro, dentro de mí, hasta atragantarme con mi propio sufrimiento.

Muchas veces ha vuelto a mi cabeza esa escena, de esa persona, susurrándome:

Borete, ya vale de llorar así.

Me arrepiento de no haberle respondido:

Así, ¿cómo? ¿Cómo si se hubiese muerto mi madre?

martes, julio 02, 2024

Aparición

El pasado jueves acudí al lanzamiento de un libro de arquitectura publicado por un nieto de Emi.

—¡Borete! —Fue verme y emocionarse.

Amiga de mi madre desde la juventud, Emi mantiene la belleza de esos maravillosos años en los que compartía vacaciones con nosotros. Como si fuera ayer cuando se bañaban juntas en la playa y compartían confidencias. ¡Y ya es bisabuela!

Casi cuarenta años después de su muerte, aún la echa de menos.

—Era una mujer tan buena, tan elegante, tan inteligente... 

Ocurre que, cuando las que fueron sus amigas me ven, muy de tarde en tarde, es como si se produjese una aparición. No me ven a mí, ven a mi madre y se les saltan las lágrimas. 

Yo me dejo achuchar, que me acaricien, que les invadan los buenos momentos con ella al tenerme a su lado. Dejo de ser yo, para ser ella y me convierto en la mejor prueba de que mi madre está viva. 

En mí.

jueves, mayo 16, 2024

Suicidios

Si la inmortalidad se inventara, los suicidios se dispararían.

¿Quién aguanta una vida eterna?

Infinitos días trabajando, infinitos días haciéndote de comer, infinitas noches viendo 'Aquí no hay quien viva'.

Cuando hablan de la eternidad como un reclamo hay que sacar tarjeta roja.

Todo tiene su momento y hay que saber que ese momento se irá.

viernes, abril 12, 2024

Fea

—La vida es fea —me decía hace unos días un amigo, en el tanatorio, tras dar el último adiós a su madre.

—La vida es fea hoy —le respondí—. La vida es fea hoy para ti, para nosotros, que estamos aquí contigo.

Sí, así se ofrece a menudo, sin piedad, malaje, dañina, cruel. 

Devastadora.

Me quedé pillado con su frase, que deshice, ya de vuelta, con esos días de sol en las playas de Conil, con los festivales que celebramos en su casa de campo, las fiestas de disfraces, el nacimiento de sus niñas, las cervezas en la Alameda, su pasión al hablarnos de su empresa, las discusiones divertidísimas con su mujer.




domingo, abril 07, 2024

Ingenuidad

Desdeñar la vida por el hecho de que todos acabamos por perderla es de personas descreídas, no de seres inteligentes.

Claro que esto de existir es una encerrona, desde el momento en el que admitimos que nos han metido en este circo sin preguntarnos y de que no podremos evitar la muerte. Es así de crudo.

Ante esto, soy de reivindicar una mirada infantil sobre nosotros y lo que nos rodea, infantil en el sentido de no perder la capacidad de sorprendernos, de reír a boca llena, de emocionarnos con los logros que vamos firmando.

Todo eso se entrena, a ser ingenuos se aprende.

Al circo de leones donde nos lanzan, tenemos que saber ponerle el decorado, construir lugares donde sentirnos seguros, rodearnos de gente a la que querer. 

Aunque sepamos que antes o después el león nos encontrará, vivamos la mayor parte del tiempo como si éste no existiera.

Es más sabio.

sábado, marzo 16, 2024

Los otros

Me da mucho más miedo la muerte de los que quiero que la mía propia.

No por una cuestión de bondad, sino de egoísmo. Yo no quiero sufrir.

Soy de los que piensa que, cuando uno muere, todo se acaba, luego en el momento en el que yo desaparezca tengo claro que ya no habrá dolor, ni gozo, ni angustias dentro de mí.

En cambio, el día en el que alguien muy amado se vaya de mi lado, tendré que sufrir la pena, enorme, real, sentidísima, de no poder abrazarlo nunca más.

Orfandad

No es ni mejor, ni peor, pero la orfandad es determinante en la vida de los que hemos vivido la muerte tan de frente de pequeños.

Yo tengo muy presente a quienes han perdido a alguno de sus padres siendo pequeños, porque siento que me une algo importante a ellos, en las sonrisas, en los gestos, incluso en las carcajadas.

Suenan de otro modo y no tienen por qué ser más tristes.

Esa sensación de perder para siempre un pecho en el que refugiarte te configura como una persona especial, que tiene que construir a su propio progenitor dentro de sí.

Yo, que no soy creyente, vivo desde los dieciocho años con mi madre en mí. Soy yo mi madre, soy ella, y cuido de mí.

domingo, marzo 03, 2024

El bienestar personal tiene mucho que ver con cómo tenemos compartimentada la cabeza.

Si tu mente es un solo espacio donde todo se confunde, es difícil manejarte con soltura por el mundo. Los traumas y los proyectos se juntan y de esa ensaladilla no puede salir la calma que requiere el sentirse bien en la propia piel.

Las pérdidas, que todos arrastramos, deben tener su sitio en nuestro cerebro, pero deben estar bien separadas de las preocupaciones del día a día, y éstas deben tener un sitio apartado de aquél donde están nuestras ilusiones de futuro. El amor, el deseo sexual, la ternura, la reflexión. Debemos poder abrir esos cajones en cada momento preciso.

Si una muerte de alguien querido causa estragos en cada uno de nosotros, tenemos que encontrar el modo de acudir a ella cuantas veces lo necesitemos, pero sin que todo nuestro pensamiento se llene para siempre del aroma negruzco del dolor.

Eso no es traicionar a nadie, sino vivir con dignidad.

lunes, febrero 12, 2024

Yiyi

Nosotros somos cuatro hermanos, pero, de pequeños, en las fotos, siempre aparecíamos cinco.

Mi tío Yiyi, el pequeño de la familia de mi madre, estaba más cerca de nuestra edad que de la de sus hermanos mayores, así que, cada vez que hacíamos una excursión, se venía con nosotros.

Largo, de piernas inacabables, él nos iba abriendo camino. En su habitación de la casa de la abuela nos ponía canciones de Pink Floyd y los cuatro nos quedábamos embobados. El día en el que se echó su primera novia se rompieron muchas rutinas con él.

Cuando murió su hermana mayor, nuestra madre, él debió sentir un desconsuelo más de hijo que de hermano. Supo de nuestro inmenso dolor y nunca dejó de acompañar a esos chavalillos huérfanos, en plena adolescencia, que éramos los cuatro.

Ese hombre vital, culto y chistoso, hoy, tan joven, está viviendo una situación crítica, inesperada, de salud, y los cuatro hermano-sobrinos que tiene no hacemos más que pensar en él, en nuestro tío preferido, el más divertido, el que siempre estuvo a nuestro lado cuando más lo necesitábamos.

Lo queremos sano y fuerte, y él lo va a conseguir.