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sábado, octubre 17, 2026

Burgos

Me llevaba el taxista a la fábrica burgalesa que iba a visitar.

—Aquí tenemos grandes industrias.

—Lo sé —le contesté, y le enumeré un buen número de compañías implantadas en esa tierra.

Entonces el hombre, en un ataque de patriotismo, se vino arriba:

—Lo que no entiendo es que en los anuncios salga «L'Oréal París», cuando L'Oréal es de Burgos.

—Ajá —dije, por no meterme en berenjenales a dos minutos de llegar a mi destino.

La empresa francesa tiene centros de producción en cuatro continentes, pero el taxista burgalés solo veía el mundo desde su coche.

domingo, junio 28, 2026

Pitesti

Las semanas en que visito fábricas de mi empresa son agotadoras, porque todos los ojos me atraviesan y todas las explicaciones se dirigen a mí.

Hay momentos en los que la responsabilidad me desborda, por la importancia técnica o económica de lo que comparten conmigo, esperando mi criterio.

Es entonces cuando saco el niño curioso que hay en mí para sacudirme la presión, quitar dramatismo al asunto y disfrutar del trabajo: empiezo a preguntar yo, a tomar la manija, a rebuscar con inteligencia las claves de todo, a divertirme con lo que aprendo.

Ellos no saben que soy más efectivo cuando más infantil me vuelvo.

domingo, mayo 03, 2026

Calidad

Dentro de la Dirección de Calidad de cualquier gran industria hay dos divisiones importantes: la Calidad Cliente y la de los Proveedores.

Acostumbrado a batallar media vida profesional en esa dirección, siempre he estado más cerca de la primera, los clientes.

Para gestionar a los proveedores se busca un perfil de rottweiler. Profesionales que sepan azuzar sin más miramientos que conseguir resultados. Un trabajo que exige mucha preparación porque implica conocer al dedillo la tecnología del proveedor.

Los que hemos estado en la división de los clientes tenemos que ser sutiles, empáticos y un punto comercial, para saber contener las crisis con el mínimo daño posible. Aquí la clave es conocer bien tu terreno para no transmitir en ningún caso dudas.

Ahora que lo veo desde fuera y los observo en la máquina de café, me quedo con los de la Calidad Cliente.

Gritar es muy fácil.

martes, agosto 19, 2025

Vietnam

El maravilloso día que pasamos en Leipzig lo rematamos con una cena en un restaurante vietnamita.

Si delicioso estaba lo que pidió Fran, más sabroso aun estaba mi plato, con una mezcla de sabores ácidos, dulces y picantes que nos volvieron locos.

El caso es que ese no era el sitio al que queríamos ir, pero el restaurante deseado estaba completo, lo que nos hizo reflexionar el porqué de tanto negocio vietnamita en una ciudad alemana de tamaño medio.

La clave estaba en la historia. La Alemania comunista necesitó trabajadores para su industria y tiró de relaciones diplomáticas, de ahí que vinieran decenas de miles de obreros desde el norte de Vietnam.

Una vez derribado el muro, gran parte de esa industria desapareció por falta de competitividad en el nuevo mundo capitalista. Sin embargo, los asiáticos se reinventaron. Crearon una organización gastronómica en Leipzig y se hicieron fuerte en toda esa zona a base de explotar las delicias de su cocina.

Me encantan estas historias reales que desmontan las milongas fatalistas de quienes ven en el diferente a un invasor.

martes, octubre 29, 2024

Ibis

Las frecuentísimas tardes de hotel en un polígono industrial al norte de Madrid son balsámicas, pese a no ver desde mi ventana más que una horrorosa nave de logística desde donde salen camiones hacia cualquiera sabe dónde.

Trato de no reprocharme el no bajar a Gran Vía al dejar el ordenador en la habitación, pero me puede la morriña de la cama y el sueño se convierte en holgazanería hasta acabar como ahora, sentado frente a la salida de las mercancías, espiando, a través de mi ventana, a los últimos trabajadores que fichan el cierre de una jornada más.

Podría darme latigazos diciéndome lo duro que es levantarme a horas indecentes y acabar con mis huesos, desfondado, en la habitación de un hotel rodeado de autopistas que no permiten un mínimo paseo, pero no me quejo porque soy un disfrutón.

Disfrutón del regalo de tener un buen empleo, de saber que el amor llena mi corazón, de poseer estas tardes anónimas, solitarias, en medio de ninguna parte, donde puedo dar rienda suelta a mi imaginación espiando camiones que van de aquí para allá, haciendo ruido, moviendo el mundo, como fantasmas centinelas de un polígono carente de la belleza de las cosas.

viernes, mayo 13, 2016

Modernizada

En el competitivo mundo de la industria en el que me muevo quien no corre vuela, por la necesidad imperiosa de fabricar de forma rentable para sobrevivir. El futuro nunca está garantizado, el cliente siempre es libre de elegir a otro.

Una de las formas de mantenerse líder es hacer las cosas como el mejor, algo que sólo se consigue sabiendo qué y cómo producen, se organizan y planean su estrategia los que están en cabeza de la rentabilidad.

A esto le llaman 'benchmarking': copiar las mejores prácticas.

Un término más dentro de los muchos que incorporamos de otros idiomas para entendernos en nuestra fábrica de Sevilla. Ya cuando nos asociamos con Nissan empezamos a tomar palabras japonesas con las que empezamos a familiarizarnos. Un 'poka-yoke' es un dispositivo antierror, el 'gemba' es un taller y 'dojo' es un espacio de formación, vocablos que se unían a los ya usuales en francés, lógicos por la nacionalidad de nuestra empresa matriz. El oficio es el 'métier', los registros de datos se hacen en 'borderaux' y cuando nos presentamos en equipo hacemos un 'tour de table'.

La unión de Nissan con Renault hizo que se instalara el inglés como idioma de consenso, introduciendo en nuestro día a día el 'kick-off' para lanzar una nueva dinámica de trabajo, el 'ramp-up' para la subida de producción de un modelo o el 'lead time' para definir al tiempo base de montaje de cada producto.

Un batiburrillo de palabras fácilmente traducibles al castellano que no cesa de incrementar.

La última, con sonido arcaico, viene del inglés y significa modernizar: 'retrofit'.

Ante la disyuntiva de comprar una nueva máquina o renovarla, sin darnos cuenta hemos ido adquiriendo esta expresión, de tal forma que ya nos suena habitual la expresión 'hacerle un retrofit a tal o cual medio de producción'. La estética lingüística poco importa en la industria del automóvil.

La pasada semana no pude más que soltar una carcajada incomprendida cuando hacíamos una visita a una de las líneas de mecanizado de piezas y un directivo preguntó a un técnico, a la vista de los problemas de rendimiento, cuándo íbamos a invertir en una máquina de los ochenta con aspecto, como mínimo, mejorable.

El chaval le respondió con pasión, aclarándole con un fuerte acento andaluz que no era necesario hacer nada, que todas las tripas de esa máquina se habían renovado:

-¡Pero si está 'retrofitá'!