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Mostrando entradas con la etiqueta Renault. Mostrar todas las entradas
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jueves, abril 02, 2026

Sena

El tiempo que estuve trabajando en Francia, con treinta y pocos años, fue uno de los períodos en que más dudas tuve sobre mi capacidad como ingeniero. Me encomendaban proyectos diversos que implicaban tratar con gentes desconocidas para conseguir unos objetivos complicados. 

Viviendo solo en el centro de París, había tardes en las que me escapaba al gimnasio desfondado por la presión.

Ocurrió que llegó el día, tras cuatro años, de volver a Sevilla. 

─Salvador, no hagas planes para mañana al mediodía ─me comunicaron la última semana de trabajo.

Jefazos que controlaban Renault a nivel mundial me invitaron a comer, ¡a mí!, en un barco-restaurante sobre el Sena. Conociendo mi espíritu literario, me regalaron libros sobre literatura francesa y me entregaron una placa de reconocimiento por mi labor.

Esa comida podría no haber ocurrido, pero los libros están ahí, en casa, bien colocados, para recordarme que sí sucedió.

domingo, diciembre 14, 2025

Frankfurt

A Sardasthi la conocí en Teherán en una visita de trabajo.

Ingeniera brillante, madre de familia, deliciosa conversadora, me hizo las cosas muy fáciles en un viaje estresante, por el tema a tratar, en un país desconocido que sufría uno de sus mayores temporales de nieve.

El ingenierito sevillano estará siempre agradecido de haberla tenido a ella en esas circunstancias.

En una de las últimas comidas de trabajo, ella nos situó en una mesa apartada del resto.

—Salva, no puedo más.

Hablaba de un país teocrático en que la mujer era menos que nada y donde todo lo dominaba la religión.

De eso hace diez años. Esta semana recibo un WhatsApp de ella para decirme que está trabajando con su familia en Frankfurt.

martes, septiembre 09, 2025

Amiens

Amiens era mi ciudad refugio.

A mitad de camino entre las fábricas de Renault del norte de Francia y el París donde yo vivía, echarme a un lado unos 30 kilómetros a la vuelta del trabajo era un escape necesario: me quitaba la presión del día laboral y evitaba las horas de más atasco de entrada a la capital.

Mis jefes me decían que el turismo había que dejarlo para el fin de semana y yo les sonreía.

No quería darles envidia con lo maravilloso que era pasear junto a esa inmensa catedral al caer la tarde y tomar un café, con mucha espuma, en un rincón casi vacío donde sacaba alguna novela de Amélie Nothomb y sentía a la vida mecerme, cómplice, en sus brazos.

Para sentir, ufano, que el tiempo me pertenecía.

sábado, julio 12, 2025

Caracola

Llegaba a la sala de reuniones donde estaba citado en la fábrica de Tánger y un directivo marroquí se levantó a darme la bienvenida.

—¡Hola, caracola!

Yo le respondí con una sonrisa mientras su jefa, española, se excusaba.

—Eso te lo digo yo a ti de forma cariñosa —le explicaba, en francés—, pero no es para utilizarlo con desconocidos.

—Ya no somos desconocidos —medié, para quitar hierro al asunto.

Así ocurre en nuestros días, que la gente repite expresiones como cacatúas sin saber cómo ni por qué.

lunes, abril 21, 2025

Agostini

Soy de los bichos raros que aprendió francés con los fascículos de Planeta Agostini. 

Cada semana bajaba a por mi entrega semanal, cuando era un jovenzuelo, impaciente por meter el casete en la radio y dedicarme a 'écoutez-répétez' cada uno de los diálogos.

Sí. Era evidente que la mayoría de chavales de mi edad no se dedicaban a eso. El caso es que cuando terminé mi carrera de Ingenieros mi primera entrevista de trabajo fue con Renault y supe contestar a las preguntas que me hicieron en francés.

Soy un militante de la gimnasia del aprender.

Es de las actividades más baratas y más gratificantes: te hace siempre crecer.

martes, marzo 04, 2025

Fulano

Miembro del comité de dirección de mi fábrica, pongamos que se llamase Pascual de la Montaña.

Tirano en sus maneras, nada empático con sus subordinados, paseaba como un pavo real por entre los pasillos, petulante, para dictar sentencia, a voz en grito, de lo que estaba bien y estaba mal.

Una mañana, satisfecho con un proyecto que yo le había presentado, se me acercó en un aparte, yo no tendría 30 años, y me dijo, a boca llena:

—Salva, algún día llegarás a ser un Pascual de la Montaña.

Yo le sonreí y para mí me dije 'Dios no lo quiera'.

Me lo debió notar.

viernes, febrero 28, 2025

Sillas

He tenido dos grandes jefes a los que admiré durante el tiempo que trabajé con ellos. Varios años en ambos casos. Me resulta curioso, en cambio, que de todas las grandes enseñanzas que pude recibir de ellos, me quedé con dos muy tontas que me hacen recordarlos a diario.

Uno de ellos me aconsejó no enrollar el cargador del móvil, al guardarlo, como si fuera una bobina de lana.

—Se te va a romper el cable si sigues haciéndolo así.

El otro siempre llamaba la atención cuando, al terminar una reunión, la gente arrastraba las sillas para levantarse y no las colocaba en su sitio.

Así que, cada vez que termino de comer, me levanto con extremo cuidado, sin hacer ruido, y coloco bien la silla pegada a la mesa; del mismo modo que cada vez que hago la maleta, y la hago a menudo, trato con cuidado el móvil del cargador.

Al menos, los tengo presentes.

martes, diciembre 03, 2024

Blanco

Íbamos a un concesionario de Renault para que mis hermanas se compraran un coche.

Algún descuento tiene la familia después de 30 años trabajando en la empresa.

Dejé que ellas se pasearan, que vieran, hasta que ya por fin un comercial se nos acercó. 

Yo no quería influir en nada, así que dejé que, tras comentarles ellas su presupuesto, este les explicara las motorizaciones, los consumos, las tapicerías, los posibles extras, los maleteros, los tipos de conducción, los pros y los contras de cada modelo. Un buen rato. Hasta que les preguntó qué es exactamente lo que buscaban.

—Yo lo que quiero es un coche blanco —respondió Mónica.

viernes, noviembre 01, 2024

Juanmi

La vida te lleva por senderos que te enseñan a comprender conceptos manoseados, como el de la amistad de conveniencia, y te das cuenta de que las cosas no son blanco ni negro, que en la sutileza está la explicación de la naturaleza humana.

Antes de la pandemia comencé a trabajar en París, donde me encontré con antiguos compañeros de la fábrica de Sevilla que también tomaban el mismo vuelo los lunes por la mañana, con quienes cené noches frías de invierno en restaurantes franceses vacíos de turistas, a quienes les hablé de mi familia y quienes me hablaron de las suyas, de sus sueños y sus miedos.

El tiempo pasó y hubo un momento en que nuestros destinos laborales se separaron.

La relación se deshizo tal como se provocó, con madurez, sin reproches. Nos utilizamos de buenas maneras el tiempo en el que nos necesitamos.


domingo, abril 21, 2024

Reconocimiento

Siempre he tenido inseguridad con mi faceta de ingeniero.

Como un intruso en territorio ajeno, no son pocas las veces en las que me he preguntado qué aporto yo a la empresa, pese a las muchas pruebas, reales, que demuestran mi validez. Durante treinta años he cumplido los objetivos anuales que me han ido marcando, han ido subiendo mis responsabilidades, me han confiado la dirección de grandes equipos, han tirado de mí desde distintas secciones de la compañía.

En mis primeros años en Renault hice especiales migas con un hombre de mantenimiento que podría tener la edad de mi padre. De él aprendí no solo de técnica, que fue mucho, sino de alegría en el trabajo, de espíritu de equipo, de solidaridad. 

—Lo llamaban el Mochuelo.

Una madrugada, mientras dormía en casa, sonó el móvil de empresa a eso de las tres.

—Hola Salva, soy el Mochuelo despertador, perdona las horas.

Tardé dos segundos en reaccionar.

—¿Qué pasa?

—Tenemos una máquina parada y peligra la producción de la noche. ¿Puedes recordarme como reiniciar el autómata?

Es de mis momentos más felices. 

¡Era útil!

jueves, febrero 22, 2024

México

Os invito a jugar a un juego.

En mis años parisinos, mi jefe me llamó una tarde para hacerme una propuesta.

—Tenemos un problema importante con un proveedor mexicano y necesitamos que vayas allí unos meses hasta que enderecen el rumbo.

Yo mostraba un semblante sereno de mesa para arriba y me temblaban las piernas, ¡de emoción!, de mesa para abajo. 

El compromiso con mi empresa era enviarles un informe diario de cómo avanzaban todas las acciones que íbamos poniendo en marcha, de forma acordada, para remontar esa empresa.

Los primeros días todos los grandes jefes, desde Francia, respondían a mi reporte con infinidad de propuestas y preguntas. Pasados unos meses, nadie respondía a mis informes. Así que me decidí a escribir uno en el que decía 'me acabo de caer por la terraza de mi hotel en México y esstoy muerto'.

Nadie contestó. ¡Nadie me leía!

Ahora viene el juego. 

Si me lees, no le des al me gusta, el botoncillo azul, sino al de la risa. Vamos a hacer recuento y comprobar cuánta gente me lee o si tengo que cerrar el chiringuito.

sábado, febrero 03, 2024

Luque

Yo andaba recién llegado.

Me habían dado la ropa de empresa y una persona de mantenimiento con la que estar a todas horas, para aprender. Recién salido de la escuela de Ingenieros, yo no tenía idea de nada, así que preguntaba con ansia infantil cada operación que mi tutor, de la edad de mi padre, realizaba; mientras, poco a poco, me iban dando autonomía.

—Salva —me paró un veterano de la fábrica—, ¿quieres un café?

Se lo acepté. Por el poco tiempo que llevaba allí, sabía que esa persona era un referente entre las decenas de técnicos que trabajaban en el mantenimiento.

—No camines nunca por la fábrica con las manos en los bolsillos —me sugirió, con una sonrisa en la boca y con la elegancia de hacerlo sin que nos escuchara nadie.

Supongo que enrojecí. Por la evidencia del consejo y por no haberme dado cuenta, imbuido en otras cosas de ese período del paso a la vida adulta.

martes, octubre 10, 2023

Yo tenía un jefe, al que apreciaba un montón, que siempre empezaba las respuestas por un 'no'. Fuese lo que fuese:

—No, Salva.

Bastaba luego con cruzar dos frases para llegar a un acuerdo.

Era divertido, porque una vez que le descubrías ese vicio, podías jugar con él (sin que se diera cuenta). Así, yo construía las preguntas en un sentido y en el inverso para explotar sus contradicciones.

Un día, en una comida de empresa, con dos cervezas de más, se lo dije.

—Siempre comienzas las respuestas con un 'no'.

Estuvo a punto de decirme que no, pero se contuvo, para no caer en su propia trampa. Me dejó que le expusiera mis argumentos, con varios ejemplos, y acabó por medio admitir que podía ser verdad.

Hay veces en las que deberíamos analizarnos a nosotros mismos, incluso, por qué no, con ayuda de los amigos, para encontrar esos tics que nos hacen peores, sin ser malas personas.

Porque sí, empezar cada frase con un 'no' es una mala manera de conversar.

lunes, octubre 02, 2023

Delfines

El restaurante se llamaba Delfines, en francés, o algo parecido. Lo había buscado en Google mientras llegábamos en ferry a Tánger para trabajar.

Había mucha faena en la fábrica que visitábamos, así que fuimos tres compañeros del equipo de Calidad desde Sevilla: Rafa, cerca de cumplir los sesenta, yo, en los cuarenta, y Migue, el yogurcín.

Tras una paliza de jornada, les propuse ir al Delfines a cenar. Anochecía.

Tánger es una ciudad amable, en la que siempre me moví con tranquilidad, pero la zona donde nos marcaba el GPS se salía de los barrios que yo controlaba.

Así que preguntamos a un transeúnte, que nos miró con cara rara. 

—¿Allí queréis ir? —Preguntó, con expresión de espanto. Los tres dijimos que sí—. ¡Pero ya mismo va a ser de noche! —Nos asustamos!— Y tenéis que atravesar ese descampado —el descampado nos produjo terror—, y subir esa escalera... —¡altísima!

Nos infundió tal pánico que salimos los tres corriendo como alma que lleva el diablo. Migue llegó a lo alto de los escalones cuando yo no había llegado al primero y Rafael, asfixiado, corría tras de mí, maldiciéndonos y tocándose el corazón.

—Me va a dar un infarto —protestaba, sin resuello.

¡Qué contagioso es el miedo!


domingo, agosto 06, 2023

Líneas rojas

Compartí una formación de trabajo, acerca de cómo potenciar nuestras fortalezas como mandos de la empresa, con una compañera a la que siempre consideré una persona mala.

Las personas malas existen, ¡vaya que sí!

Los cursos se impartían en París, así que nos veíamos en el avión, en el hotel, en el comedor.

Uno de los ejercicios consistía en elegir a diez personas de tu entorno laboral para que te evaluaran a partir de un cuestionario, que tú completabas al mismo tiempo.

Al final del curso nos entregaban los resultados en forma de gráfico. Cómo nos veíamos nosotros respecto a cómo nos percibían los demás. 

Si yo me veía mejor comunicador que cómo lo interpretaban mis colegas, me aparecía una línea roja, tan grande como la diferencia entre mi percepción y la media de mis compañeros. Si yo me veía peor como moderador de reuniones, aparecía en verde. Así, hasta cien comportamientos diferentes.

Lo habitual era un equilibrio de colores, tendente al verde por aquello de que no valoramos lo suficiente nuestras cualidades. 

Cuando nos entregaron el cuaderno con los resultados, yo estaba tras de ella, mi compañera, que se encontró un informe inundado de enormes líneas rojas. Ni un solo miligramos de verde.

Ella giró la cabeza, avergonzada, y vio que yo lo vi.

Vi cómo una persona engreída se sorprende de que el resto de la humanidad no se dé cuenta de lo mucho que ella cree que vale.

viernes, julio 28, 2023

Neumáticos

Salía como un pollo sin cabeza de la fábrica para desayunar, entre reunión y reunión, sin apenas tiempo. Aparcaba el coche en el primer hueco para tener, al menos, unos minutos para mirar al infinito con el café por delante y recuperar el pulso.

Una de esas mañanas reventé el neumático al no querer maniobrar demasiado para dejar el coche en su sitio. Subía la rueda al bordillo con tanta fuerza que reventaba la goma.

Cuando lo reventé una segunda vez, años después, en un déjà vu que me dejó bloqueado, fue como recibir un fogonazo acerca de la importancia que tiene hacer las cosas con calma.

La calma es buena consejera de los pasos bien dados, aunque cada uno necesita romper sus neumáticos imaginarios para comprender que nada corre tanta prisa, ni nada es tan importante.

sábado, julio 15, 2023

Protestón

Me mosquea la gente con doble cara.

Tengo la oportunidad de trabajar, desde no hace mucho, con una persona encantadora en el trato, a quien conozco desde hace décadas.

En cuanto nuestros caminos profesionales se han cruzado, he descubierto a un tipo agrio, protestón, irascible, que no se corresponde con la imagen que tenía de él tras muchas charlas compartidas en la máquina de café.

Afortunadamente, mi trato actual con este hombre se limita a un par de reuniones al mes, porque me siento muy incómodo al descubrir el monstruo que había en él.

Yo intento bajar sus humos con argumentos sencillos, porque sus tareas no son rutinarias, su trabajo no es feo, no está sometido a un estrés excesivo, ni está mal pagado.

—Somos afortunados —le digo, metiéndome yo en el saco, para quitarle hierro a sus paranoias.

Él me escucha como si le hablase un loco y vuelve a rebuznar.

¿Cuál de los dos es el verdadero, el de la máquina de café o el de las reuniones?

martes, julio 11, 2023

Descarbonización

Cuando creía que mi recorrido profesional había atravesado todas las etapas posibles, me regalan el trabajo de mis sueños.

Porque uno quiere estar a gusto en el puesto que ocupa, pero si a eso le añades un componente ético que te motiva, la tarea diaria se convierte en un desafío en el que la recompensa toca las emociones.

Llevo una semana como responsable de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial de mi mastodóntica empresa. 

¡Que tiemble el cambio climático! 

De pronto, me veo como un estudiante universitario tomando apuntes, asistiendo a conferencias, organizando grupos de trabajo, proyectando acciones para contribuir a que, en un futuro no muy lejano, la industria del automóvil se convierta en una industria limpia.

Las ansias de hacerlo bien están muy por encima del miedo a defraudar.

jueves, junio 08, 2023

Rumano

Cuando era muy jovencillo y estaba soltero, en uno de mis viajes de trabajo,.quedé, en una cita a ciegas, con un tipo en Bucarest.

Fui a la estación de metro que él me indicó y allí apareció un guayabo de metro noventa, con cuerpo de atleta, bellísimo, en el sentido artístico de la palabra.

Sé que, al verme tan poca cosa, quiso deshacerse pronto de mí.

Propuso un paseo por el gran Bulevar de la Unión. Consciente de la situación, me crecí, era cuestión de que me concediera minutos, de que se alargara el paseo.

Obnubilado por su belleza, saqué toda la belleza que había en mí. Mi atractivo estaba en mi palabra, en la forma de contarle qué hacía allí, en la habilidad para hacerle preguntas que le tocaran el corazón, en el desparpajo para mostrarle, sin decirlo, que yo era consciente de su rechazo inicial, en la habilidad para provocarle curiosidad hacia mi visión de su país, en la simpatía precisa para convencerle de que mi vida iba mucho más allá de ese paseo por Bucarest.

Esa noche durmió en mi cama.

lunes, abril 17, 2023

Os quiero

Hay reuniones de trabajo con fábricas lejanas en las que, en contadas ocasiones, la tensión sube a la estratosfera. El hecho de estar a miles de kilómetros de distancia, en esas situaciones, aumenta la desconfianza. Les presento resultados con los que no están de acuerdo, con lo que el tono de voz empieza a descontrolarse, unos hablan por encima de otros, me interrumpen al hablar, se monta la de San Quintín.

Entonces, en esas contadísimas ocasiones, yo les digo.

—Os quiero.

Y los dejo planchados. Les hago partícipes de alguna anécdota del pasado en común para confirmarles el aprecio que les tengo, a ellos, a sus equipos, a sus fábricas.

—Estoy de vuestro lado —les insisto, porque, además, es verdad.

Es ahí cuando las aguas vuelven a su cauce, empezamos a escucharnos de nuevo con respeto y tratamos de llegar a una solución.

No hay un solo objetivo empresarial que merezca que se pierdan los modales.