x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Sufrir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sufrir. Mostrar todas las entradas

domingo, septiembre 08, 2024

Comodidad

No siempre me resulta cómodo escribir este texto diario.

Lo hago desde hace años sin faltar a la cita, salvo un breve período por enfermedad.

Sé que hay días en los que estoy más lúcido, otros menos afortunado, que hay tardes en las que te saco una sonrisa y otras en las que te provoco incomodidad. Soy consciente de que algunas veces no llego a la altura de lo que espero de mí, tanto como en ocasiones me siento feliz de haber transmitido con soltura sensaciones que me persiguen desde mi infancia.

Disfruto y sufro al escribir estos pequeños fragmentos de mi realidad. Me expongo mucho personalmente, me presiono para no faltar nunca a la cita, rebusco en el mundo que observo, en mi interior, en el sentido de la vida, para provocar en ti una reacción.

Ni más ni menos que el oficio de escribir.

¿Qué sentido tiene este esfuerzo? ¿Lo hago por buscar tu aprobación? ¿Por comprobar cuántos corazones y comentarios he conseguido esta vez? ¿Por vanagloriarme de las veces que se ha compartido?

Lo hago por crecer como narrador, al tener la fortuna, y el acierto, de haber creado esta ventana a la que muchos de vosotros os asomáis y a través de la cual me enseñáis, cada día, a contar mejor las historias.

Vuestras palabras son la mejor guía, incluso cuando son duras.

Porque el título de escritor no te lo concede ninguna universidad, sino que te lo dan aquellos que quieren saber qué les vas a contar, los que preguntan cuándo saldrá tu próxima novela, los que tienen un hueco en su biblioteca para ti.

Y yo quiero ser escritor. 

No hay profesión más hermosa.

miércoles, febrero 28, 2024

Gozo

Escribir una novela es una lucha entre el sufrimiento y el gozo.

Tengo clarísima en mi cabeza mi próxima historia, ya los personajes conviven conmigo en mi vida diaria. Cada día descubro algún detalle de ellos que se me escurría, al acostarme me susurran historias de su pasado que casan con sus comportamientos actuales, visualizo escenas extraordinarias donde todo se derrumbó entre ellos, empatizo con sus ilusiones, admiro cómo deshicieron errores pasados.

La dificultad es encontrar la fuerza para abrir el fichero y colocarse tras la última frase, respirar hondo y mimetizarse con el escenario, con la mirada de ella, con la respiración acelerada de él, ponerse en la piel de uno y otra para continuar la historia allí donde la dejé, donde ella me dejó a mí.

Se sufre, porque tengo que salir de mí para convertirme en ellos, por lo que aparecen mil excusas para dilatar el momento, ese instante en el que, por fin, tecleo la primera frase. Él la mira, ella le dice qué estás mirando y todo comienza a rodar.

Cuando cierro el ordenador y vuelvo a ser yo, todo es gozo.

martes, enero 10, 2023

Controlar

Tengo una gran amistad que, cuando se viene abajo, se delata:

—Es que he dejado de tener el control sobre mi vida.

Porque en su frase está la respuesta. Da igual el listado de las situaciones sobre las que tenga la sensación de haber pedido el control, lo preocupante es que quiera tenerlo sobre todo lo que le rodea.

Es una de las grandes fuentes de frustración y lo es porque no podemos domesticar aquello que nos preocupa y que está lejos de estar en nuestras manos corregir. La vida es salvaje, no se rige por normas matemáticas y lo que hoy parecía verde mañana es negro y se ríe de ti.

Tenemos que trabajar la transición desde el dominio de nuestro entorno hacia el fluir con él.

Sé que es difícil para las personas que se caracterizan por ese perfil y sé que la teoría es mucho más sencilla que la práctica, pero a veces es necesario tirar piedras de la mochila y no exigirse resultados que no dependen de nuestra voluntad.