jueves, diciembre 18, 2025
Media hora
lunes, julio 17, 2023
Hans
La tarde del sábado me la pasé recorriendo la isla de Hans. sin salir de casa.
Descubrí que allí puedes pasar, caminando, de Europa a América y de América a Europa y la historia me fascinó.
Cuando se establecieron las fronteras entre Canadá y Groenlandia, una reunión autónoma de Dinamarca, se dieron cuenta de que la línea trazada en el mar atravesaba por la mitad esa diminuta isla deshabitada, apenas una roca de un kilómetro de ancho y otro de largo situada en un paisaje inhóspito.
Empezó entonces la guerra del whisky, la más pacífica de todas las guerras. Llegaban los canadienses y plantaban una bandera con un whisky de su país a sus pies; luego venían los daneses, cambiaban la bandera, doblando la de Canadá con respeto, y ponían un licor de Groenlandia en el suelo. Así durante décadas.
Hace apenas un año firmaron la paz y trazaron una línea fronteriza que divide la isla en dos.
Podría parecer un cuento. Tal vez sea un cuento. De lo tonto que puede llegar a ser el hombre. De la importancia del sentido del humor. De cómo con educación se llega a cualquier lado. Un cuento de aventuras, de viajes, un sainete polar.
Deberían declarar la isla de Hans territorio universal, libre de banderas.
Sería un hermoso final del cuento. El principio de un tiempo de esperanzas.
miércoles, diciembre 28, 2022
Humildad
domingo, septiembre 04, 2022
Amargado
Cuando alguien me insiste en que está amargado, y no me lo dice una vez, sino trescientas, que todo le va mal, que su vida es un desastre, yo le doy la razón.
—No querría verme en tu piel —le digo.
Es algo que choca, porque lo que el otro espera es compasión. Escuchar que no, que es muy válido, que seguro que la vida le va a sonreír, que todo es cuestión de tiempo.
Cuando le dices que tiene razón, que es una persona realmente amargada, la reacción suele ser positiva, porque le sacas de su bucle de pena para defenderse.
—¿Tan mal me ves? —Te preguntará, con cara de mosqueo.
No soy partidario de dar combustible al que se quiere quemar, sino ponerle delante un espejo grande en el que vea que está a punto de arder.
Cuando alguien te dice 'qué tonto soy', lo último espera escuchar es:
—Sí, eres tonto.