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jueves, junio 05, 2025

Convencer

Estar dispuesto a dejarse convencer no solo es una señal de humildad, también lo es de inteligencia.

Tener la mollera cerrada a que el otro te pueda dar argumentos más sólidos que los tuyos es una de las razones que nos está llevando a este ambiente irrespirable de confrontación.

No puede darnos igual lo que diga quien no piensa como nosotros. Puede que, incluso, en muchas ocasiones, tenga razón.

Para alcanzar ese punto, hace falta silencio, paciencia y respeto. 

Somos maestros en relatar nuestras heridas, pero torpes exploradores de las almas vecinas.

sábado, agosto 31, 2024

Lidiar

Lidiar en el día a día con gente insoportable puede pasar de pesadilla a bendición si se es hábil para encontrar la estrategia de defensa.

Ante personas así, con las que tienes que tratar sí o sí, a sabiendas de su maldad, hay que conseguir reunir todas las mejores herramientas que hacen de ti una persona sana para protegerte.

Al hacerlo, al encontrar las vías para no caer en su trampa, sin darte cuenta, te estás haciendo más fuerte, más noble, menos vulnerable, convirtiendo al 'enemigo' en un colaborador, mal que le pese.

No ser inteligente y entrar en guerra es perder la batalla. Ahí, siempre te vencerá.

La maldad existe.

domingo, marzo 31, 2024

Inteligencia

Una persona no puede ser inteligente si no sabe escuchar.

Así me lo resumió Fran tras una cena agotadora en la que la otra persona no se molestó siquiera en disimular con un ¿qué tal estáis?

Reconozco que es un tema sobre el que me repito, de tan llamativo que me resulta. Esas ansias por el yo, yo y yo sin preocuparse por el vosotros.

Acaba ocurriendo que con gente así terminas por no quedar, que es menos complicado, tal vez menos valiente, que decirle 'no hay quien te aguante'.

Sí, la inteligencia es, también, callarse y escuchar.

domingo, marzo 10, 2024

Sexy

La inteligencia es sexy.

La respuesta ágil, el razonamiento estructurado, las comparaciones apropiadas, el sentido común bien aplicado, la visión simple de cuestiones complejas, la claridad en las explicaciones, la priorización de los problemas, la escucha activa, la capacidad de entender al otro.

No sé hasta qué punto y en qué proporción uno nace con esa cualidad o la entrena, sólo sé que a mí me atrae, me erotiza, una mente brillante.

Sobre todo cuando, tras de ella, hay una persona humilde.

miércoles, septiembre 13, 2023

Maldad

Ansiamos una primera página de la prensa mundial que diga que se ha derrotado a alguna de las enfermedades que nos amedrentan y que se llevan por delante tantas vidas e ilusiones.

Yo, por soñar que no quede, voy más allá. 

Confío tanto en la capacidad investigadora del hombre que quiero imaginar que, en unas cuantas generaciones, se llegue a encontrar la medicación contra la maldad.

Que te pasen por una máquina y encuentren los desequilibrios físico-químicos que nos hacen tener actitudes indeseables, para que a continuación nos receten las pastillas adecuadas.

Cada mañana, cada  uno de nosotros, nos tomaríamos con el café la combinación de medicamentos adecuada.

¡Sería un mundo tan bonito! 

Cursi, sí, pero bonito. 

Porque saber que detrás de cada mirada habría sentimientos nobles nos daría una seguridad terrible para construir proyectos juntos.

martes, agosto 29, 2023

Grueso

Valoro a quien domina el arte de evitar la palabra gruesa.

La reacción fácil ante cualquier conflicto es ir a por todas, arrasar con lo que se ponga por delante con tal de manifestar nuestra opinión, y es por eso que respeto tanto al analista, al intelectual, al periodista, al escritor que nos ayuda a discernir desde la razón, no desde las tripas. Lo admiro en el compañero de trabajo, que no descalifica al jefe porque sí. Lo valoro en un amigo, que me sepa hacer ver que, de pronto, no todo es tan malo en aquel que me ha hecho un feo.

A mí me gustaría ser así, sutil, porque quiero ser como aquellos a los que me enseñan.

Lo trabajo desde hace tiempo y el trabajo da sus frutos.

Respirar, tomar las pinzas y apartar lo que sí y lo que no, hasta encontrar lo que hace daño sin tener que quemar todo el bosque.


domingo, agosto 20, 2023

20 años

Hace 20 años andaba yo recién llegado de Nueva York a una Sevilla desierta en agosto.

Mis amigos de vacaciones y toda una semana por delante para no hacer nada. Mi apartamento vacío, con todas mis cosas en mi piso de París, donde debía volver a trabajar en pocos días.

Tras desayunar, bajé a un ciber-café y me conecté a un chat, donde encontré a un chaval veinteañero que me hizo reír. Mucho. Seductor, inteligente, rápido, luminoso.

Esa misma tarde volví al mismo bar, a la búsqueda de ese joven internauta que me había alegrado la mañana.

Para mi fortuna, apareció en la pantalla de mi ordenador.

Fue ese mismo día, un 23 de agosto del 2003, la noche en la que quedamos. Él apareció con una camiseta roja y una sonrisa enorme. Yo no pude imaginar que iba a ser el día más feliz de mi vida.

Hoy hacemos 20 años juntos y no lo puedo querer más.


jueves, mayo 11, 2023

Larga

Me erotiza la inteligencia.

La que no necesita de carreras universitarias ni de educaciones exquisitas.

La de raza.

Ésa con la que no mucha gente nace. La que no tiene mérito, porque se tiene o no se tiene.

La rapidez cognitiva, la amplitud de recursos, los reflejos emocionales, la guasa, el arte para decir las cosas.

Una mente larga es de un atractivo redondo, tener cerca a alguien que piensa más deprisa que tú, al que se le ocurren ideas estrambóticas, que vislumbra todos los escenarios posibles me motiva muchísimo.

Hay quienes me alegran la mañana sólo por una frase bien metida en contexto, por un guiño en el momento oportuno. Por hacerme ver que nos entendemos sin necesidad de discursos.

Poderío mental no es sinónimo de bondad, pero sí de seducción. A mí me encanta que me seduzcan con la cabeza, con la palabra, con la mirada.

Esa gente que, antes de contestarte, ya te tiene embaucado con su imprevisibilidad.

viernes, diciembre 30, 2022

Elegancia

La elegancia es mucho más que una forma de vestir o caminar.

Cuando se aplica a lo no tangible, se convierte en un atractivo de proporciones gigantescas.

La manera de criticar sin hacer daño, de mostrar afecto sin atosigar, de explicar sin levantar la voz convierten a una persona en una delicia que, en el caso de poseer el don de la bondad, debemos conservar a toda costa a nuestro lado.

Manejarse en las cosas del día a día con estilo no cuesta dinero, ni se aprende en los barrios altos. Requiere, eso sí, de la inteligencia suficiente como para saber cómo transitar por el mundo haciéndolo lo más amable posible.

martes, noviembre 08, 2022

Alma

Yo no podría compartir mi vida con alguien que no tuviera un alma buena.

De hecho, las pocas relaciones que terminé vinieron precedidas de un acto diáfano de maldad, de aquéllos que hay quien perdona en nombre del amor.

Ante esos primeros síntomas, cuando aún estás a tiempo, hay que salir corriendo, no buscar los argumentos que justifiquen, sino tener bien claro que quien lo hace una vez, lo vuelve a hacer.

No hay que matricularse en un curso de psicología para entender cuáles son aquellas acciones que dejan transparentar la perversidad en una persona, basta explicarlas a alguien que te quiera para confirmar que con esa persona no.

Construir un proyecto de futuro no puede hacerse sin tener claro que compartir la vida con alguien que no es de fiar es el mayor equívoco, por muy encantador, atractivo, divertido, inteligente o cariñoso que sea ese individuo.

miércoles, octubre 12, 2022

Larga

Me gusta la gente larga.

Esa mezcla de inteligencia, descaro y picardía que hace que capten todo a la primera sin necesidad de explicaciones. Personas muy vividas a las que les basta un movimiento de ojos para comprenderte.

No es fácil encontrarlos, pero yo tuve la suerte de casarme con alguien así.

Son personas observadoras, de verbo fácil y humor del bueno, intuitivas, perspicaces, empáticas, que cogen al vuelo lo auténtico, como sabuesos en busca del mejor hueso.

A mí gusta provocarlas, por ver cuánto juego dan.

Todo el estímulo no lo va a proporcioar el físico, un bellezón puede hacer que te tiemblen las piernas, pero si detrás no hay un cerebro a un alto nivel, el erotismo acaba yéndose por el desagüe.

El riesgo de la gente larga es que, si no espabilas, se puede cansar de ti.

lunes, noviembre 22, 2021

Segundas

Yo siempre me he alegrado de dar segundas oportunidades, a pesar de la mala fama que tienen.

Hacer la cruz es humano, a personas, a lugares y a eventos con los que decides que no te merece la pena ya relacionarte, bien porque te hayan hecho daño, porque te aburran o tan sólo porque quieres evolucionar.

Dejar atrás aquello que no te aporta es de personas inteligentes, y así me considero yo.

La cuestión es cuándo debemos considerar que tenemos que dar ese portazo definitivo.

En los últimos años me he ocupado de buscar ese terreno de reconciliación en el que comprobar si realmente hice bien en cortar por lo sano relaciones que en su momento me parecieron imprescindibles y me ha resultado muy placentera la experiencia. Llamar a ese amigo que tenía en Alemania para decirle que me llamase en su siguiente visita a Sevilla, acudir a esa cena que se te hacía pesadísima años atrás, volver a interesarte por aquella pareja que me prometí no volver a ver.

Son segundas oportunidades que, deparando alguna sorpresa positiva, me confirman que hice bien en su momento, pero que me reconfortan el alma al cerrar la puerta dando un beso y deseando de corazón que le vaya bonito a quien se despide de ti al otro lado.

Nos merecíamos ese beso.

miércoles, septiembre 29, 2021

Ghosn

Me atrae compulsivamente la gente inteligente, sea buena persona o no.

Me habían seleccionado, en un proceso formativo dentro de la empresa, para acudir a una conferencia de nuestro presidente, Carlos Ghosn, a la que sólo íbamos a asistir diez personas.

Ese mismo señor que fue apresado en Japón por delito fiscal, apropiación indebida y desvío de capitales, traicionando la confianza de todos los que habíamos crecido profesionalmente bajo su liderazgo, nos iba a hablar durante una hora.

Entró en esa sala enmoquetada como imagino que entraban los príncipes en las audiencias de sus castillos medievales, con la cabeza erguida y sin mirar a sus cortesanos.

Empezó a hablar de forma pausada, con su voz grave, y encadenó una tras otra frases de calado, propósitos de vida, visiones de futuro, en una suerte de mezcla improvisada de lo íntimo con lo industrial, del devenir del hombre frente a la naturaleza, de nuestro papel en el mundo.

Yo sentía algo parecido al síndrome de Stendhal, pero con la belleza de sus argumentos, con su capacidad para embelesarnos, de paralizar el mundo y hacernos creer importantes. Había en su discurso un componente no muy alejado al erotismo, todo un ramalazo de seducción.

La decepción fue enorme el día que lo arrestaron, pero me reconozco rehén de quien sabe hilvanar tan bien las palabras. 

Alguien sumamente inteligente me vuelve loco.

miércoles, noviembre 04, 2020

Especial

Querer ser especial no es mala cosa.

La vida luego te va poniendo en tu sitio. Poco importa.

Buscar la diferencia propia es sano, creerte en cierta forma único, explotar esa parte de ti que sabes atractiva

Todos la tenemos.

Mirar alrededor para confirmarte que eres uno más es tan cierto como desalentador. Hay que tirar de amor propio para comprobar cuánto de ti hay que te distingue. Sentir que la gente te mira de otra forma, que te prestan una atención particular, que aportas un punto de distinción, o de alegría, o de seguridad.

Es muy terapéutico buscarse los puntos fuertes. Potenciarlos.

Indagar qué es aquello que hay en nosotros que ilumina y pulsar ese interruptor.

No todo es belleza, ni inteligencia, ni una labia brutal.

Yo busco y refuerzo lo que sé que hay de bueno en mí, por puro egoísmo, porque me gusta tanto sentirme bien como hacerme querer. Uno es más feliz creyéndose especial.

Qué más da si me miento un poco.

Hay quien sólo ve arrugas en su espejo.

sábado, octubre 10, 2020

Nada

Nada y todo son adverbios peligrosos de utilizar cuando de emociones se trata.

Recuerdo unas cervezas con una amiga, en las que comentamos una película que a mí me entusiasmó.

—No me ha gustado nada —sentenció ella.

Yo, que siempre respetaré su opinión, le hablé de una escena dramática al borde de un lago donde los personajes desnudaban su pasado en carne viva.

—¿No te emocionó?

—Bueno, ese momento en concreto... sí.

Le pregunté por la fotografía, con las inmensas montañas del sur de Canadá casi escapándose de la pantalla de cine.

—Precioso, sí —reconoció.

Confundimos posturas apasionadas con opiniones extremas. Sin embargo es difícil encontrar algo o alguien que no nos aporte nada, o del que nos guste todo.

Cada persona, cada libro, cada ciudad, cada idioma, cada sociedad tiene algo que copiar, también algo insoportable.

Es mucho más higiénico para nuestra mente alejarnos de los reduccionismos y tratar de analizar con algo más de cuidado, de respeto, de atención todo lo que nos importa.

De hecho nos hace más potentes intelectualmente, y por tanto como personas, el buscar lo bueno en aquello que nos disgusta.

Los populistas buscan que razonemos con las tripas. No nos dejemos camelar, valemos mucho más que eso.

Antes de odiar, pensemos.