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Mostrando entradas con la etiqueta Amabilidad. Mostrar todas las entradas
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sábado, julio 04, 2026

Amable

Ser amable es una actitud.

No es uno buena persona por serlo, pero ayuda.

Cuando se está íntimamente convencido de que es una cualidad intrínseca a uno mismo, se batirá contra cualquiera que quiera envenenarlo.

Porque tratar con respeto y consideración a los demás, amigos o desconocidos, es una filosofía de vida que, los que la practicamos, no dejaremos de cultivar.

No soy mejor persona por ser así, pero sé que así es como quiero ser.

sábado, junio 06, 2026

Canarias

Qué alegría de Canarias.

De amabilidad, de buen trato, de simpatía.

Sí, es una región turística; lo sé, hemos tratado sobre todo con personal de hostelería; claro, que han sido apenas cuatro noches.

Pero siempre es así. 

Ni un solo mal gesto.

Estamos muy viajados para saber que esta calidez personal no es fácil de encontrar.


domingo, abril 19, 2026

Caramelo

Me ofreció un caramelo de camino a Atocha.

—Es sin azúcar y está riquísimo.

Se lo acepté por no hacerle el feo. 

Me preguntó si le gustaba la emisora de radio que estaba escuchando o si prefería otra, o apagarla.

—Está bien así.

Reventado tras una jornada maratoniana de reuniones, solo quería tomar el AVE para llegar a Sevilla a la hora de cenar.

—¿Se encuentra usted cómodo? —insistió el taxista.

—Mucho.

Se interesó por mi trabajo, por mi destino. Por la Feria de abril cuando le dije que iba a Sevilla.

Me deseó un buen viaje en cuanto llegamos a la estación.

—No cambie —le dije—, da gusto encontrar a personas como usted.

sábado, septiembre 06, 2025

Gustar

A mí no me da igual lo que piensen de mí.

Caer bien a la gente pide un poco de entrega, pero a mí me compensa.

Lo sencillo sería pasar de todo y presumir de ello, pero en mi caso no funciona: no vivo en una esfera individual, comparto escenario con muchas personas que me importan.

Me gusta ser amable, escuchar, tener la sonrisa dispuesta, preocuparme por el otro, no molestar, echar una mano cuando puedo. Esa actitud hace que quienes me rodean me aprecien. Y a mí me gusta que me quieran. Me hace las cosas más fáciles, me siento más fuerte cuando me siento querido. Podría incluso decir que quien más gana soy yo, que esa forma de estar en el mundo es, hasta cierto punto, egoísta.

A quienes identifico como venenosos, en cambio, les ofrezco, con educación, mi actitud más seca.

El otro día alguien me agradeció que lo escuchara con calma. Fue un detalle pequeño, pero me recordó por qué no me duele reconocerlo: sí, me gusta que me quieran.

Para recibir afecto, hay que saber darlo.

sábado, febrero 08, 2025

Amabilidad

Hay quien confunde amabilidad con falta de carácter.

Es algo que se da mucho en el mundo laboral. 

Ocurre que, si escuchas sin interrumpir, si sonríes al saludar o utilizas un tono calmado al explicar un tema, piensan que  te pueden comer con patatas, como si la razón la dieran el volumen de voz y el número de interrupciones por minuto.

El otro día un compañero me decía.

—Salva, ¿sabes una de las cosas que más admiro de ti?

—Miedo me das —respondí.

—Tu capacidad para hacer que nadie se te suba a las barbas sin perder las formas.

martes, agosto 06, 2024

Cascais

Estaba programado al minuto. Tomamos el barco para ir a la orilla opuesta de nuestro hotel, situado frente a Lisboa, y allí caminaríamos de la estación fluvial a la de tren, en Belén, para ir hacia Cascais.

Con lo que no contábamos era con que la máquina expendedora no tuviera papel, que no hubiera nadie en la taquilla y que la aplicación del móvil no funcionase para sacar el billete.

¡Cambio de planes!

Ya saliendo de la estación le pregunté a una pasajera.

―¿Sabe si podemos comprar el ticket dentro del tren?

Entonces ella se interesó por lo que nos pasaba y nos obligó a acompañarla.

―No os vais a perder ese viaje por un mal mantenimiento de una estación. Quedaos a mi lado y si viene el revisor yo os protejo. "Cascais é muito bonita'.

Nos habló de su amor por Galicia ya una vez dentro del tren, hasta que se bajó un par de estaciones antes del final de trayecto, momento en el que nos sentimos un poco desamparados.

Qué importante es dar, siempre, una oportunidad al desconocido.

Nos puede alegrar el día y hacérnoslo mejor.

―Fran, vigila las puertas, no vaya a aparecer el revisor. 

(No estamos acostumbrado a hacer cosas 'ilegales')


miércoles, julio 24, 2024

Santo

Nadie nos cae bien todo el tiempo, ni el mejor de nuestros amigos, ni el más admirado de nuestros ídolos.

Algo tan evidente nos cuesta aplicárnoslo a nosotros mismos y nos molestamos por algunas caras largas que nos puedan poner.

Es bueno querer gustar, por mucho que se critique. A mí me gusta gustar. Caer bien. Ser amable. ¡Claro que sí!

Eso no entra en contradicción con la asunción, noble, de que hasta mi mismo marido habrá días en los que me quiera asesinar.

Quiero ser bueno, no santo.

martes, enero 02, 2024

Ibiza

—Soy sevillana como vosotros, de La Puebla de Cazalla. Pero llevo aquí más de media vida. Escuchad mi acento. —Terminó de fotocopiar nuestros DNI's—. Ahora mismo dejáis las maletas en la habitación y os vais al puerto, a ver una de las puestas de sol más hermosas del mundo.

La propietaria del pequeño hotelito de Ibiza no nos dio margen ni a una ducha tras el viaje.

—¡Que aquí anochece muy pronto!

Habíamos ido a la aventura en un vuelo de última hora, sin preparar nada, salvo el cotillón.

—¿En La Farándula? —Se interesó por nuestras uvas—. Habéis elegido muy bien.

No estaba dispuesta a dejarnos marchar sin organizar nuestra agenda. 

—Esta noche os vais a ir a cenar a Ibiza, veréis que ambiente más bonito por Vara de Rey. ¡Que la ciudad es patrimonio de la humanidad! Subís a la catedral y cenáis en el Ebusus. 

Fran anotaba todo. Le preguntamos por alguna cala para visitar al día siguiente y nos hizo una ruta con las horas de salida y llegada al hotel.

—Y este pueblecito, Sant Agustí des Vedrà, no os lo podéis perder.

Cumplimos a rajatabla el plan, encantados con nuestra improvisada mamá ibicenca.

¿Y si el mundo estuviera lleno de gente así?

lunes, abril 25, 2022

Agradable

No sé si será una característica que venga ligada al ego, pero ¡es tan fácil ser agradable! ¡Es tan reconfortante! ¡Es tan fácil ser amable!

Que no me explico qué le pasa a los que van con cara de cuerno por la vida.

Porque aunque las cosas te vayan mal, no hay que pagarlo con el otro. Más bien harás que las cosas te vayan peor.

Yo tengo determinadas reuniones semanales en el trabajo con gente concreta, que trabajan en diferentes países del mundo, en las que tengo que explicarles una serie de modos de trabajo, en las que preparo informaciones que les son útiles, en las que incluso tengo que solicitarles que realicen determinados trabajos, que son una fuente de satisfacción para mí. Pero no porque yo me muera de placer sabiendo cuántos motores produjeron en el mes de marzo, sino por haber podido facilitarles su trabajo y haberlo hecho con calma, con una sonrisa y con plena disposición a aclarar sus dudas.

No imagino hacer las cosas de otra manera. Hacerlo con mal gesto y desgana sería ¡tan torpe!

Yo seré intenso, pero torpe no.

viernes, octubre 15, 2021

Recepción

—Verás cómo nos pregunta si queremos que nos llame a la habitación para despertarnos.

Volvíamos tarde al hotel tras nuestro primer día en París. Fran había extraviado la llave de la habitación y teníamos que pedir un duplicado en recepción. 

Llevo 25 años yendo al mismo hotel Meliá de los Grandes Boulevares y en todo este tiempo siempre me he encontrado en el turno de noche al mismo señor amable, altísimo, de rasgos árabes, al que cada vez que viajo temo no volver a encontrar porque tiene esa edad indefinida que parece siempre a punto de la jubilación. 

Veníamos de cenar en un pequeñillo bar de vinos, donde pregunté por el chaval que me atendió con exquisita profesionalidad, de sonrisa sincera, las últimas veces que fui.

—Ya no vive en París.

Uno muere un poquito cada vez que no encuentra a las personas de siempre en los lugares que ama.

El recepcionista de noche del Meliá, sin embargo, sigue ahí. Todos estos días, al levantarme a horas intempestivas para ir a trabajar, me ha organizado el desayuno fuera de las horas oficiales. Un tipo encantador. Se preocupa por saber qué zumo tomo, cuántos croissants quiero, si está bien hecho el café.

—¿Podría hacernos un duplicado de la llave? —le pedimos, esa primera noche, al llegar.

El hotel ha sufrido varias reformas, por allí han pasado no sé cuántos directores, pero ahí sigue él, interesándose por el día a día de clientes que, como yo, tememos el día en el que, al llegar de noche, nos encontremos a un desconocido en su lugar. 

Ya estaba llegando el ascensor cuando nos gritó.

—¡Señores!

Se acercó a la carrera.

—¿Quieren que les despierte mañana?

miércoles, octubre 21, 2020

Amabilidad

Hay quien confunde amabilidad con debilidad.

Ocurre mucho en el ambiente laboral. Tratas de mantener un trato impecable con personas con las que debes convivir gran parte de tu jornada no por tenerles especial cariño, ni una afinidad especial. De tus compañeros no tienes que esperar sino una relación cordial.

Lo cierto es que en este mundo hay gente emocionalmente troglodita. Personas que confunden profesionalidad con tener la cara de palo, que se rigen por el único criterio de despachar tareas sin más y que ven en el buen trato rendiciones inexistentes.

Trabajar es parte de la vida. No hay paréntesis en que ésta se pare para imbuirte en un mundo maquinal. Intentar hacer las cosas más fáciles al compañero no es sino grandeza, pedir realizar tareas con educación y una sonrisa es de puro sentido común. Responder a los emails de trabajo con un hola es un básico.

Hay días, pocos, en que tienes que apretar los dientes y decir, sin perder el tono, que eres amable, pero no estúpido.

jueves, marzo 16, 2017

Amargor

Llego al aeropuerto el pasado viernes al mediodía. Reconozco que estoy especialmente contento por salir de viaje. Hay poca gente para ser comienzo de fin de semana.

- No hay mucho movimiento, ¿no? -comento a la azafata de facturación.

No hay respuesta por su parte.

Una hora después, es ella misma quien toma mi tarjeta de embarque. Le doy las gracias.

No hay respuesta.

Esa misma noche llego a Venecia. Busco un restaurante en el que cené con Elisa. No lo encuentro. Entramos en una 'ostería' clásica a las espaldas de San Marco. Nos atiende un camarero que bien podría tener 70 años. La espalda encorvada, un caminar dificultoso entre las sillas y una sonrisa en la boca. Nos explica con paciencia, en un español aprendido en años de turismo impersonal, las especialidades de la casa. Cada diez minutos se acerca sonriente.

-Tutto bene?

-Tutto bene.

Es mucho más costoso no ser amable. Ser amable no aporta sino beneficios para la salud. Es barato y contagioso, reconfortante, te hace crecer, subes dos centímetros de estatura, pierdes años, ganas en admiración de los demás, sientes el poder de la vida.