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domingo, junio 29, 2025

Captura

Vivimos en la era del pantallazo.

Todo lo que se escribe en un dispositivo deja huella.

Cualquier conversación privada es susceptible de ser capturada y distribuida, lo que se convierte en la nueva inquisición. 

Puedes hacer un comentario sobre tu jefe o un compañero que, bien salpimentado y sacado de contexto, te puede llevar a la ruina.

Siempre habrá Trumps sin escrúpulos que tratarán de dejarte con el culo al aire a la mínima que te descuides.

La honorabilidad ya es argumento de ciencia ficción. 

sábado, marzo 19, 2022

Sorpresas

Si encuentras historias que no te gustan en el móvil de tu pareja, la culpa es sólo tuya. 

Si espías las páginas de internet que ha visitado, lees sus correos electrónicos o investigas sus llamadas telefónicas estás cavando la tumba de esa relación.

Llegados al punto en el que uno se ve con el derecho a espiar la intimidad de la persona amada, tenemos que plantearnos si el amor circula de verdad, porque no hay nada más vergonzante, para el que lo practica, que introducirse en terrenos que siempre deben estar vetados.

Cuando haya sospechas, uno tiene que plantearse el hablarlo, pero aplicar fórmulas detectivescas es la mejor forma de confirmar que una relación está muerta.

Si miras el móvil es porque no eres feliz. Si piensas que te es infiel es porque no te sientes querido.

Ante la duda, pregunta o retirada.

No todo vale. Si no confías, dilo, pero hay fronteras de la intimidad que no se deben atravesar sin que perdamos la razón.

jueves, enero 27, 2022

Ataques

Hay tardes invernales de luces apagadas en las que me envuelve un escalofrío de pensar que todo se repite.

Te coge a traición esa sensación de haberlo vivido ya todo que dura apenas un instante, pero que se queda agarrada en las tripas para preguntarte ¿cómo se frena esto?

Hay amaneceres a oscuras, de edredón y sueño profundo, en los que la alarma del despertador te grita que hay que trabajar un día más. Otro más. El cuerpo se une a tu mente, cómplices los dos, para protestar en silencio y yo, que soy generoso, les concedo unos minutos para que se desenreden de la desmotivación que, puñetera, ataca cuando menos te lo esperas.

Son instantes preciosos de intimidad en los que tu yo más profundo se pregunta el por qué de las cosas, con dolor, con pereza, con desconfianza, para que busques en ti ese café con tu amigo, ese beso al despertar, esa novela en la mesilla de noche, ese fin de semana en familia que te demuestra que sí, que te apetece seguir.

Las sonrisas que se trabajan son las que más nos reconfortan.