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jueves, octubre 06, 2022

Relaciones

Que las relaciones humanas se rigen por una relación de equilibrios es de las lecciones más difíciles de aprender.

Por mi vida han pasado no pocas personas que me han atraído mucho, a las que me encantaba escuchar hablar o su forma de enfrentar los desafíos, y que sin embargo no vieron el atractivo personal en mí. 

Admitir que uno no gusta a gente que te interesa es una pastilla difícil de tragar, pero el ser humano funciona así.

Se puede intentar estirar las relaciones a base de compasión, coacción o estratagemas, pero cuando una de las dos partes no siente necesidad de la otra poco hay que hacer.

Cuando se echa en cara a alguien que no devuelve la llamada, que no se acuerda de su cumpleaños, que no le invita a una cerveza, no tiene argumentos sólidos. Si no lo hace es porque no le interesas, al menos no lo suficiente.

No se pueden echar en cara las emociones y preferencias de cada cual.

Entenderlo a tiempo es vivir mejor.

No vale arrastrarse.

miércoles, mayo 18, 2022

Romain

Antes de conocer a Fran, tuve dos experiencias muy dolorosas en el amor. Veinte años atrás. Las dos en Francia.

El primero fue el chasco, el segundo la amenaza.

—Salva, he copiado fotos comprometidas de tu ordenador y la lista de todos los emails de tu trabajo.

—¡Envíalas!

Por muchas novelas que tuviese por escribir, no imaginé nunca que nadie quisiera que yo lo amase bajo coacción.

—Si quieres me tiro por la ventana y acabamos antes —le propuse.

Nunca más volví a verle, a pesar de que lo introduje en mi vida con ilusión. Hay quien entiende que abrir la puerta implica que ya está todo hecho, que decir que sí una vez es decirlo para siempre.

Durante muchos meses sudé el terror de que mis compañeros de trabajo me llamasen para decirme:

—No imaginas las fotos que han llegado a mi correo.