Para dárselas de enteradillo uno tiene que saber muy bien el terreno que pisa.
Yo me creía buen conocedor de los distintos acentos del castellano, más que nada porque soy curioso y suelo preguntar de dónde es la persona a la que veo por vez primera. Así por el sonido que hace con 'tra-tre-tri...' identifico que es chileno, o por la sonoridad de la 'ese' me aseguro que es colombiano, del mismo modo que creo distinguir a un granadino de un cordobés o a un burgalés de alguien de Toledo.
El caso es que cenaba con dos compañeros rumanos en Valladolid y nos atendió una chica encantadora. Les pregunté a mis colegas si llegaban a percatarse por su acento que no era española. Ellos, con quienes hablo en francés, negaron con la cabeza.
-Es claramente argentina -les dije-. Tienen una entonación inconfundible.
Al terminar la cena, le pregunté a la chica de dónde era y ella me respondió:
-Soy rumana.
Yo me quedé de piedra cuando vi que empezaba a hablar con mis colegas en su lengua y, con la cabeza colorada por el sofoco, intenté distinguir de entre sus palabras si sonaba algo parecido a 'enteradilloscu'.
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