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domingo, julio 05, 2026

Buena

No sé en qué cadena de radio o televisión había un apartado en el que se hablaba de 'la noticia buena del día'.

¡Hay tantas!

Se habla de ellas, sí, pero en letra pequeña y al final de los informativos. 

No sé si en la Facultad de Periodismo existe esa asignatura: Noticias buenas. 

Pero habría que crearla. Tener siempre los ojos atentos a retratar aquello que nos hace bien como sociedad y ponerlo en primera plana, como una cuota a respetar. 

Por cada media pantalla de guerras y corruptelas, media pantalla de la gente brillante que nos hace la vida mejor.

Ampliemos el foco: somos lo que vemos.

sábado, junio 01, 2024

Guilty

Escuchas a Trump tras ser declarado culpable y no tienes más remedio que sonrojar.

Vergüenza ajena no solo por él, sino por pensar que la mitad de la población americana, un país del primer mundo, pueda creer sus frases sin sentido o empatizar con su causa, la de un hombre corrupto, vulgar, machista, chabacano, mentiroso, prepotente, extorsionador, filibustero, que puso a su propio país contra las cuerdas tras incitar a una muchedumbre a atacar su propio Congreso.

Si esto ocurre en Estados Unidos, qué no podemos esperar del resto de democracias del mundo.

El otro día leía a un filósofo decir que a una gran parte de la población le encantaría que todo se fuera al garete, eso sí, siempre que ellos no se vieran afectados.

Quieren que el mundo se vaya al infierno y verlo tranquilitos por la tele.

lunes, marzo 25, 2024

Partido

Entiendo que deban existir los partidos políticos, porque creo en la democracia.

Asumo, por tanto, que son necesarios los políticos, para hacer la labor de proponer, y en su caso ejecutar, acciones que redunden en el bienestar de la sociedad a la que se dirigen.

Es más, no dudo de la honradez de muchos de ellos.

Lo que sí sé, porque me conozco, es que nunca podría pertenecer a un partido, por muy cerca de mi ideología que se encuentre. Hacerlo implica comulgar con ruedas de molino cuando no se tiene razón, cuando se mete la pata, cuando se mete la mano. Justificar lo injustificable en defensa de la organización.

Escasean los líderes fuertes, sagaces, libres de espíritu y tajantes en la responsabilidad ética.

Tal vez no existan porque el sistema les impide existir.

lunes, octubre 31, 2022

Pedir perdón

Tanto creo en la capacidad de perdonar como en la virtud de pedir perdón, algo tan sencillo esto último que sorprende que haya personas con la reputación por los suelos que no se digne a hacerlo. No tienen más que ganar si se deciden a confesar que cometieron errores, que se les fue la cabeza, que les pudo la avaricia, que dejaron de lado sus obligaciones, que se enrocaron en su desidia.

Hubo un tiempo en el que tuvimos un rey que hizo monárquicos a republicanos. Campechano, sonriente, conciliador, parecía un buen representante de nuestro pueblo, daba una imagen amable del país, se mojaba por nosotros.

Qué gran chasco nos llevamos.

Próximo a recorrer sus últimos días, podría conceder una entrevista, explicarnos qué ocurrió, decir cómo fue equivocándose, qué le hizo defraudar a nuestra Hacienda, aceptar regalos de dictaduras, mantener un matrimonio roto, enriquecer a su amante, gastar a expuertas en un país que sufría un empobrecimiento galopante.

No lo perdonaríamos, no. Pero siempre es una virtud pedir perdón. Hacerlo a pleno pulmón, lamentar haberlo estropeado todo, decirnos que no todo fue mentira.

Se le acaban las oportunidades de ofrecer su corazón y, luego, será demasiado tarde para siempre.

viernes, mayo 20, 2022

Credibilidad

Qué mal es hacer las cosas mal.

Y faltar a tu palabra.

—Me he equivocado, y no volverá a ocurrir —nos dijo.

En plena crisis económica, con más de cinco millones de parados, se fue a cazar elefantes a Botswana, insensible a los padecimientos del pueblo al que le dimos la oportunidad de representar.

—No sé si soy monárquica, pero soy juancarlista —le escuché a mi madre, cuando yo era un enano.

La avaricia arrasa con todo, cuando no se tienen principios. Esa necesidad de acumular fortuna, con una máquina de contar billetes en la Zarzuela, comprando el amor de la amante a base de millones de euros obtenidos como comisionista.

¿Se puede hacer peor?

Ahora vemos a un pobre hombre, viejo, perdido, consciente de haber dilapidado el capital humano que ganó cuando apostó por un estado democrático para nuestra querida España. Se acostará con elefantes en la cabeza, con fajos de billetes saltando como ovejas para coger el sueño, con la condena adelantada de saber que un día se le quiso de corazón y que esos tiempos no volverán, ya maldito para siempre.

domingo, abril 10, 2022

Obsceno

Pocas cosas más obscenas que el desprecio.

El desprecio a tu sociedad, a tu país, a los principios básicos de humanidad. Apoltronado en tu burbuja de cristal, indolente, ajeno al sufrimiento de aquéllos con quienes, de vez en cuando, te cruzas por la calle.

Produce un tremendo estupor que dos tipos sin principios se hayan querido forrar a costa del dolor ajeno. 

—Yo me limité a hacer una llamada —se atreve a decir, sin que se le caiga la cara de vergüenza.

Una llamada, a cambio de un millón de euros por unas mascarillas infladas de precio, que rápidamente se gasta en un yate en Gibraltar, mientras los muertos empezaban a contarse por miles en los hospitales. Quien tenía la suerte de llegar al hospital, porque los mismos que autorizaban la compra de ese material emitían comunicados internos para decir que no se admitiera a los octogenarios en las UCI's.

¿Cuánta gente se llevará toda una vida trabajando sin llegar a ganar un millón de euros?

No todo se puede permitir. Hacerte valer de tu nombre para medrar es indecente. Un nombre, además, que no te has ganado tú, sino que has heredado de tus padres.

Para rematar la faena, se permite decir que está perseguido, porque 'los fiscales, ya se sabe, son todos de izquierdas'.

Pues menudo favor le has hecho a la derecha, chaval. ¿Qué pretendes decir, que la derecha mira a otro lado cuando se trata de trincar el dinero de todos?

Que investiguen hasta el final, las firmas falsas, los contratos inexistentes, las llamadas telefónicas, la falta de humanidad.

Imploramos justicia.

viernes, octubre 08, 2021

Offshore

Cada vez que explotan escándalos de multimillonarios que esconden sus fortunas en paraísos fiscales creo un poco menos en el ser humano.

Personas que tienen su vida más que resuelta y, sin embargo, quieren guardar sus tesoros bajo tierra, sin el mínimo sentido empático hacia la sociedad en la que viven.

No es cuestión de pedirles caridad, sino un mínimo sentido ético de la existencia. Por mucho avión privado en el que vayan y urbanizaciones privadas en las que residan, no son ninguna raza inmune al devenir del resto de los mortales. Usan aeropuertos y autopistas que no son suyos, viven en países que no les pertenecen, conviven con una sociedad que les es ajena. 

Porque no pagan nada, no tienen derecho a nada.

Son los apestados de nuestro tiempo, los avariciosos compulsivos, los que se jactan de vivir en el lujo sin aportar nada al sistema del que disfrutan.

Son ricos a reventar y escoria humana. Indignos de admiración.

viernes, julio 23, 2021

Tokio

No hubo decisión más acertada en mi juventud que apuntarme a hacer remo.

Tendría 13 años, muy buenas notas y una vida social que se limitaba al paseo de ida y vuelta a clase.

Fue, a esa edad, cuando comprendí la grandeza del deporte, no sólo por lo que implicaba de esfuerzo, disciplina y solidaridad, sino porque me permitió salir de mi caparazón, encontrar ilusiones fuera de mi círculo cerrado, conocer otros círculos sociales y empezar a valorar mi cuerpo.

El deporte es un reflejo aumentado de la vida. Forjar un proyecto, luchar por él, trabajar en equipo, disfrutar de cada paso ganado, comprender cuáles son tus límites, abandonar cuando no puedes más. Como la vida misma. 

Como la vida, también, tiene su parte negra, allí donde entra la corrupción, el dopaje, la trampa.

Disfrutar de un partido de tenis o de un campeonato de natación es un puro disfrute. Cuando sientes que lo entregan todo en pos de la victoria.

Hoy empiezan los Juegos Olímpicos, una vez más, marcando nuestros períodos vitales. Qué época de juventud más hermosa cuando tuve la posibilidad de estar en Barcelona durante las Olimpíadas. 

Sidney, Atenas, Seúl, Atlanta, Londres, Pekín... ciudades que han quedado grabadas en nuestra memoria personal gracias a la grandeza del ser humano, que un día se organizó para ver quién era el más fuerte, el más rápido, el más alto.

El deporte como símbolo de la Vida, porque todos vamos detrás de un sueño.