jueves, diciembre 25, 2025
Adiós
miércoles, septiembre 27, 2023
Asceta
martes, junio 20, 2023
Pena
jueves, noviembre 10, 2022
Pena
Hay gente que se mueve por la pena.
Yo era así.
A mí, de jovencillo, se me presentaba cualquier amigo con un drama y a mí me volvía loco. Era un atractivo más, así de chungo era yo. En mi subconsciente tenía establecido que una persona que había sufrido mucho era, de por sí, más interesante. Cada muerto puntuaba, cada enfermedad, cada ruina familiar que me contaban me hacían más excitante el relato. Yo era un necrófilo que se regodeaba en enamorarse del desgraciado.
Quizás fuera porque yo había sufrido mucho de adolescente, tal vez era por sentirme un bicho raro, pero era una persona necrófila.
El paso de los años me fue abriendo los ojos hasta conseguir pasar del negro al blanco luminoso.
Me sigue conmoviendo el dolor ajeno, mucho, pero ya no constituye una cualidad que convierta a esa persona en alguien por quien necesariamente apostar. Encontré el antídoto contra ese enganche.
He necesitado media vida para darme cuenta de que no se puede utilizar la pena como reclamo.
martes, febrero 02, 2021
Presumir
viernes, enero 15, 2021
triste
miércoles, septiembre 16, 2020
Llamadas
Pocas cuestiones cotidianas me hacen sentir peor que contestar a una llamada anónima de alguien que trabaja como teleoperador.
Mal porque invade mi intimidad sin derecho a hacerlo, mal porque no encuentro el tono para rechazarlo, mal porque esa pobre persona maldita las ganas que tiene de ofrecerte una venta a plazos, un contrato telefónico o un seguro de vida.
Son parapetos humanos colocados por empresas que buscan el pasadizo para meterse en tu esfera personal. Pero son ellos los que dan la cara, ellos y ellas los que tienen que aguantar los improperios mientras siguen recitando su oferta para hacer un cliente más.
-Perdón, no me interesa.
Me fuerzo a buscar la frase amable, pero los forman para atacar cualquier punto débil. Y la educación suena a debilidad.
-Simplemente, no quiero que me llaméis a mi teléfono personal.
Te aseguran que lo que te ofrecen es único.
-¿Cómo lo puede rechazar sin escucharme?
-Porque le aseguro que soy feliz tal como estoy.
Pero se agarran a ti, te piden un minuto, dos segundos, una frase.
Les imagino volviendo a casa, soltando los zapatos, buscando en la nevera algo que picar, mientras en sus cabezas resuenan reproches, insultos y malos modos de gente anónima que no sabe lo que es la ruina, o tragarse los sapos, o detestar ser carne de trueque por un puñado de euros.
Me hacen sentir mal, porque encima minusvaloro la posibilidad de que puedan ser razonablemente felices.
domingo, diciembre 27, 2015
Pena
Cuanto más cerca tuya está el otro más fácil es que las palabras desanuden esos terrores internos que impiden respirar a pleno pulmón. De ahí que uno, pienso, deba estar atento a los signos, sutiles la mayoría de las veces, que denotan que alguien querido, o cercano, se reconcome por dentro.
Eso no me impide, sin embargo, huir de los profesionales de la pena, de aquéllos que no han querido trabajar en su vida su parte sana y llevan todo el día puestas las gafas de ver nubes negras. Los del 'no' por respuesta y la excusa por bandera, que venden su sonrisa a precio de oro sin tú siquiera querer comprarla.
Suelen ser, estos profesionales del drama, los que justifican tu buen humor en malas prácticas, tus ganas de vivir en falta de principios o excesiva ingenuidad, y que se regodean anunciando los males que vendrán en cuando te descuides. Los del 'ya te lo dije', que disfrutan con los batacazos ajenos.
Gente que no se entera de que no son centro del mundo y que pasan por la vida haciendo menos fácil la vida de los demás, vendiendo banderas negras.