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sábado, julio 20, 2024

Frugalidad

Tener tallas similares, y ser hombres los dos, hace que compartamos la ropa y el armario.

Cuando salta la discusión de quién gestiona mejor el vestuario, siempre pensamos que uno tiene la razón, así que el otro día se puso manos a la obra Fran y me hizo enrojecer.

Tengo el doble de pantalones y el triple de camisas que él.

Así que aproveché una semana que él pasó con sus padres en la playa para preparar un gran bolsón con ropa para donar.

Ahora he pasado al otro extremo y mi lado del ropero se ha vuelto raquítico.

Definitivamente, prefiero la frugalidad. 

martes, julio 16, 2024

Manchas

En una cocina reluciente, limpias una mancha en cuanto se derrama algo. 

Cuando la cocina es un desastre, no corres a por un trapo cuando salta el aceite de la sartén.

Las manchas siempre van a caer, es ley de vida, el problema es cuando está todo tan sucio que da igual un borrón más o menos.

Es por eso que soy partidario de la frugalidad, porque cuantos menos trastos tienes por medio más fácil es mantener en buen estado tu entorno. Pocas cosas, limpias y en su sitio para no dejarte llevar por el caos.

Se está mucho más en sintonía cuando no hay cachivaches de por medio.

Quien habla de cocina, habla de la vida.

viernes, noviembre 10, 2023

Ayuno

No creo que haya habido época en la historia del ser humano en la que sepamos más de nutrición. De cuántas proteínas tiene un huevo, de los beneficios del omega 3 y de los efectos nocivos de los refrescos. Lo que, en sí, está bien. Todo lo que sea ganar en calidad alimenticia supone un beneficio para nuestra salud, elemento clave de nuestro bienestar.

De entre todas las técnicas y consejos hay uno que me llama especialmente la atención: el ayuno.

Intermitente, puntual o rutinario, ese ejercicio lo relaciono en cierto punto con la espiritualidad. Una práctica que implica renuncia y que, una vez superada, produce un placer extraño, el de la frugalidad, lo liviano, el sentirse de algún modo limpio.

Es curiosa la relación humana con la alimentación, hasta qué punto nos recuerda nuestra naturaleza animal, pero también la social, la disfrutona, la moral...

Reconozco que, de vez en cuando, me gusta provocar en mí la necesidad de hacerle un corte de mangas a la comida y acostarme vacío, sin un entrecot pululando por mi estómago que le quite protagonismo a mis queridos fantasmas.