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viernes, enero 13, 2023

Brillantez

Tengo la íntima sensación de que la única forma de triunfar en cualquier terreno es a partir de la brillantez.

Así me lo aplico.

Hace muchos años acompañé a comer a un compañero de trabajo, y amigo, que se retorcía por dentro por un ascenso que no le habían concedido. Se quiso enfrentar a la dirección, puso su puesto a disposición de la empresa y acabó mal.

Antes de montar ese pollo, durante esa comida, compartí con él mi teoría.

―La única forma de ascender es ser brillante ―le dije―. Puede que no sea suficiente, pero es indispensable. Tienes que ser impecable y ya todo vendrá. Medrar solo sirve a corto plazo.

Cuando uno trabaja interiormente la búsqueda de la excelencia, se encuentran resultados sólidos. Aunque solo sea a nivel personal, de autosatisfacción, que es sin duda el mayor de los éxitos.

A mí la vida profesional no me ha tratado mal porque siempre he mantenido esa filosofía. No soy un gran ingeniero, ni me muero por los coches, ni conozco todos los entresijos de mi empresa, pero lucho por hacerlo bien.

No soy un escritor reconocido, pero no hay día en el que no saque tiempo para escribir, ni dejo de anotar aquellas ideas de los grandes autores que admiro, ni me vengo abajo cuando no recibo un aplauso de mis lectores. Persevero, pese a todo, en busca de la brillantez, en lograr la excelencia. No me valen los enchufes, ni los contactos, ni la promoción, ni los halagos si no consigo conmover el alma con mis escritos.

Luchar por ser muy bueno en aquello a lo que te dedicas es el mejor regalo que te puedes hacer, porque nunca conocerás el fracaso.

Si no luchas por tus sueños, nadie lo va a hacer por ti.

miércoles, octubre 05, 2022

Alienación

La alienación laboral conviene descubrirla joven, para no llevarte el chasco en la jubilación de que no eras imprescindible.

Yo tuve la suerte de verlo claro desde el principio, tal vez por trabajar en un sector excesivamente técnico o por no hacerlo de forma vocacional. Entendí, ya desde los primeros días, que tenía un compromiso serio con mi empresa, que tenía que luchar por los objetivos que me marcaban y que no debía defraudarles.

Punto.

Llevarse los problemas del trabajo a casa, hablar repetidamente de ellos con los amigos, perder horas de sueño pensando en cómo resolver un tema es una forma insana de entender nuestro vínculo con quien nos contrata.

De todos los años que llevo en mi empresa, muchos, lo mejor que me ha pasado, sin duda, es encontrarme con personas que me han hecho mucho bien. Mi emoción viene con ellos, no con gráficos de colores que apuntan hacia el cielo.

Hablaba hace unos días con una de esos compañeros de los que tanto aprendí, ya jubilado, y confesaba haber sido muy fatiga en el trabajo. Me razonaba, a toro pasado, que la realidad de las cosas la entendió después.

Yo lo vi claro el primer día, cuando entré en ese enorme fábrica de cajas de cambio sevillana. Quería hacerlo bien, quería ser brillante, pero tenía, y tengo, muchas otros proyectos a los que atender y mucha vida al otro lado de esos muros. 

Tenerlo claro es estabilidad emocional, presente y futura.

sábado, marzo 05, 2022

Ambición

En este mundo hay gente para todo. Gente brillante en cualquier dominio. Siempre alguien que lo hará mejor que tú en cada una de las facetas que puedas imaginar. Y esto, que puede suponer un freno para quien decide emprender una tarea, se soluciona con ambición.

No debemos bloquearnos por no ser estrictamente brillantes, sino proponernos el mejorar un poco cada día para llegar a darnos alegría a nuestras ganas de hacerlo bien.

Soy un convencido de la constancia y un gran admirador de quien ha llegado lejos a base de ella. Me conmueve más quien triunfa desde el esfuerzo que quien lo hace desde un don.

Esas personas con las ideas tan claras que no hay quien les detenga.