x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Montevideo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montevideo. Mostrar todas las entradas

domingo, julio 13, 2025

Impunidad

Tras recibir su visita sorpresa en la presentación de mi última novela, tuve la ocasión de disfrutar un café con María Emilia días después.

Viviendo entre Montevideo y Estocolmo, donde viven su hija y su nieta, viniendo cada cierto tiempo a Sevilla, donde murió su hijo, nos estuvo poniendo al día tras mucho tiempo sin tenerla por aquí.

Durante nuestra charla sacó varias veces a colación el término 'impunidad' referido a su edad.

Estocolmo se ha vuelto una ciudad peligrosa, pero yo no siento miedo porque ¿quién va a querer hacer daño a una vieja?

Cuando le pregunté por cómo vivió la muerte de su querido Pepe Mújica volvió a utilizar el término para referirse a su libertad para defender las causas en las que cree:

A estas alturas, ¿qué me importa si a nadie le molesta que yo sea tan radical?

María Emilia y la impunidad.

domingo, marzo 09, 2025

Destratar

Salió del bar con su copa y con la mía.

—Me ha destratado, Salva.

Se refería a la camarera y a mí la frase se me quedó grabada. No hablaba de maltrato, sino de destrato, una palabra que no existe en la RAE pero que ejemplifica con sonoridad uno de las peores maneras de comportarse con alguien: el ninguneo.

Esa mujer que traía las copas era María Emilia, una uruguaya que se llevó un trozo de mi corazón cuando se fue a vivir a Montevideo.

Cada vez que paso por ese lugar donde nos conocimos, ese bar donde la destrataron, me acuerdo de sus pelos rojos y su manera divertidísima de relatar lo mundano de nuestras vidas.

miércoles, noviembre 09, 2022

María Emilia

María Emilia se fue ayer de Sevilla.

Tras pasar sus días propios de duelo, compartir con nosotros unas tapas y muchas risas, María Emilia se volvió a Estocolmo.

Exiliada en Suecia de la desaparecida y terrible dictadura uruguaya, tras un período de cárcel en su país, consiguió formar una familia en tierras escandinavas, donde ha pasado más de media vida.

A su hija pequeña le dio en su juventud por estudiar danza, empezó por bailes tribales hasta que se topó con el flamenco. Se vino a vivir a Sevilla para formarse y arrastró, en su periplo, a su hermano. Los dos únicos hijos de María Emilia.

Sofía, la niña, volvió a Suecia y ahora es una afamada bailarina de flamenco y danza contemporánea. Felipe, el mayor, se quedó en Sevilla. Apasionado de la música, participaba en programas de radio y montó un pequeño estudio en su apartamento. Se hizo querer.

Lo doloroso es que Felipe nació con un problema cardíaco. Ya en Sevilla, la cosa se fue complicando. Su madre lo acompañaba a los hospitales, cuidaba de él. Hace unos años, con treinta y tantos, el corazón de Felipe no pudo más.

María Emilia pasó una temporada dolorosa, sola, en el apartamento vacío de su hijo. Fue por esa época en que la conocí. Vital, ilustrada, divertida, trabajadora, ella nos abdujo, a mí y a muchos, con su tremenda sensibilidad.

Ahora, a sus 71 años, vive entre Montevideo y Estocolmo. De vez en cuando, aparece por sorpresa en Sevilla. Se la pasea recordando los lugares en los que su hijo Felipe fue feliz.

Qué potencia de mujer, cuánta bondad, qué fortaleza. Si el mundo estuviera lleno de personas como María Emilia otro gallo nos cantaría.

Ayer se nos volvió a ir.

Luego me preguntan de dónde saco personajes tan interesantes para mis novelas.

Me los regala la vida.