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domingo, marzo 22, 2026

Gracias

Me gusta que me den las gracias cuando las merezco.

Llevo mal el que se actúe sin ese comportamiento mínimo de educación en nuestras relaciones personales. 

Mis baterías se cargan, en cualquier aspecto de la vida, cuando se me agradece, aunque sea con la mirada, el haber estado ahí.

No creo a quien dice hacer las cosas sin pensar en la reacción de los demás.

Yo no actúo para ser reconocido, pero sí necesito de la otra parte una sonrisa. Un gesto.

Porque yo siempre intento darlo. Porque no entiendo la vida sin afectos.

sábado, febrero 07, 2026

Irlandés

Dábamos un paseo por el centro de Sevilla cuando un extranjero rubio de unos cincuenta años se nos acercó con el móvil y nos mostró el nombre de un bar irlandés, hablándonos con sonidos onomatopéyicos, como si fuéramos monos.

Le indiqué, en inglés, que se encontraba cerca de allí, así que le acompañamos deshaciendo nuestro camino para mostrarle dónde.

Es ese edificio rojo de allí le señaló Fran.

El tipo se fue hacia allá sin dirigirnos la mirada.

You're welcome le dije.

Pero ni se coscó.

Así que grité todo lo fuerte que pude.

You are welcome!!!

Entonces sí, se giró, avergonzado, y subió el pulgar hacia arriba.

¿En qué hogar se han educado determinadas criaturas?

lunes, noviembre 24, 2025

Gracias

Soy malo.

Cuando le abro la puerta a alguien, le dejo pasar en la cola del súper o le explico cómo llegar a un sitio y no me lo agradece, les digo:

De nada.

Quien lo recibe reacciona con un gesto de mosqueo, pero me da igual. Me gusta provocar a la gente maleducada.


miércoles, agosto 06, 2025

Felicidad

Siempre me ha apasionado el concepto de la felicidad, tan disperso y tan concreto al mismo tiempo. Todos sabemos a qué nos referimos al nombrar la palabra pero cada uno daría una definición diferente.

Escuchaba una charla de un profesor de filosofía en la que explicaba los resultados de un estudio en el que se listaban las cualidades que debe poseer una persona para sacar el máximo jugo a la felicidad. Terminada la conferencia, las apunté en el móvil para no olvidarlas, porque en su exposición ese catedrático utilizaba argumentos rotundos que me convencían.

Así, un individuo tendrá más oportunidades de ser feliz si es una persona optimista, agradecida, resiliente, decidida, deportista y amigable.

Cuando terminé de anotarlo todo me dije, ¿cuánto de ello se puede trabajar?

miércoles, enero 22, 2025

Salsa

Cenábamos ayer en Valladolid tras una jornada maratoniana de trabajo y nos sorprendimos gratamente, en un local que al que suelo ir, con un plato riquísimo, una base semilíquida de aguacates, atún y mango con un toque picante.

Un compañero me comentó que, en ocasiones así, le explica a su mujer el plato y ella llega a descifrarlo, a través de sus explicaciones, hasta componer la misma receta.

Me decía que le había pasado varias veces.

—Me hace el plato exactamente igual.

Al instante, rectificó.

—Hace el plato exactamente igual.

Nadie prestó atención a la aclaración, pero yo se lo agradecí y él valoró mi agradecimiento.

viernes, noviembre 22, 2024

Elegancia

La elegancia es un don con el que se nace, pero que estoy seguro de que se puede aprender.

Para ello, hay que saber cómo de útil es, y para saberlo hay que ser sensible y disponer de un estante lleno de bondad.

Saber dar su sitio a la gente que lo merece, agradecer de corazón los favores recibidos, interesarte por aquellos que te hicieron bien, escuchar con atención a quien tiene una historia que le oprime el corazón, visibilizar al que otros transparentan, guiñar el ojo a aquel que ha pensado en ti.

La elegancia es saber estar y saber que estén.

lunes, junio 03, 2024

Barra Baja

En cuanto se abrieron las puertas de las casas tras la pandemia, Fran y yo salimos escopetados a brindar por ello.

El azar quiso que diésemos con un restaurante, el Barra Baja, recién abierto días antes de que apareciera el covid. Una pareja joven, catalana ella, sevillano él, se las veía y deseaba para mantener el negocio a flote.

Comimos tan bien, nos trataron ¡tan bien!, que volvíamos cada semana. A veces, éramos los únicos comensales en toda la noche. Pero apostamos por ellos, trajimos gente, hablamos maravillas de su cocina. Pusimos nuestro pequeño granito.

Su buen hacer hizo el resto. Cuando hay calidad y al cliente se le trata bien, la recompensa suele venir.

Años después, una noche, tras cenar y cuando ya salíamos, nos dijeron.

¡Esperad un momento!

Yo agarré a Fran y le dije que nos llamaban. Pensé que nos invitarían a un chupito.

Entonces aparecieron, desde la trastienda, con mi novela 'Nunca sabrás quién fui'.

¿Nos la firmas?

Amor con amor se paga.


miércoles, febrero 28, 2024

Carrefour

Recién llegados a Conil, nos fuimos a un supermercado para rellenar la nevera con los básicos.

Ya en la cola para pagar, mientras hablaba por el móvil, vi cómo Fran ayudaba a una cría que colocaba la compra en la cinta, cómo le acercaba el carro de cestas para que depositara la suya.

La niña, de unos diez años, siguió para delante sin mirar a los ojos a Fran. 

La madre, a su bola, se enzarzaba en una conversación con la cajera.

Dejé el teléfono y lamenté.

No se educa en dar las gracias.

A lo que Fran respondió con un 'qué pena'.

sábado, febrero 10, 2024

Agradecido

Soy tan de decir gracias, que incluso las digo cuando me las tienen que dar a mí.

Interpreto que ese hábito lo tomé de mi período vital en París, cuatro años residiendo en un país donde el 'merci' está en la boca de todos, aunque no esté acompañado por el gesto.

Yo lo tomo como una ganancia, que, a veces, incluso llega a incomodar. No hay plato que me cambien en un restaurante, respuesta que me den en una tienda, comentario que me hagan en el trabajo que no vaya seguido de un agradecimiento por mi parte.

De ahí que, en ocasiones, me aparte para dejarle el paso a alguien en cualquier espacio público y, además, le dé las gracias, instintivamente, por llenar el silencio que no merecen las situaciones de cortesía.

Prefiero el exceso.

martes, diciembre 05, 2023

Gracias

Llevo más de la mitad de mi vida trabajando y me siento afortunado por ello.

Afortunado, también, por mis condiciones laborales y por el compromiso social de mi empresa, podría hacer un tratado de cómo sí y cómo no se deberían hacer las cosas para conseguir que un colectivo se sienta comprometido con su compañía.

Todo el tratado se podría resumir en una palabra: Reconocimiento.

¡Cuesta tanto!

¡Cuántos directivos piensan que poner pegas a todo es ser un buen jefe! Que buscar las cosquillas es demostrar jerarquía, que pedir siempre más es la única vía para tener bien atado al personal.

No se dan cuenta, la gran mayoría, de la importancia que tiene dar las gracias por cada trabajo realizado. Así de simple. Con el agradecimiento puede venir el reproche por esto o por aquello, el consejo acerca de cómo hacerlo en el futuro, la explicación de lo que se espera del otro.

Agradecer el esfuerzo, siempre, es la mejor de las técnicas para conseguir objetivos.

Colocar al hombre en el centro es la clave del éxito de cualquier empresa. 

sábado, noviembre 18, 2023

Refunfuñar

Cenábamos en Valladolid y se lo dije.

—Siempre refunfuñas cuando te encargan algo.

Mi compañero de trabajo me miró, sorprendido.

—Al final acabas resolviendo, pero pones la queja por delante.

—¿Así me ves?

Asentí.

Al día siguiente, yendo en taxi al trabajo, fue él quien me sorprendió.

—Salva, gracias por las palabras de ayer. Me hacen crecer.

jueves, abril 21, 2022

Telefonillo

Tras una jornada movida de trabajo, ayer tarde salí para Correos. Ir a enviar unos ejemplares dedicados era la mejor excusa para estirar las piernas.

Perdone, caballero.

Una señora de muy avanzada edad, con bastón, se agarraba sin resuello al portal de su edificio.

¿Puede ayudarme a abrirla? Hacía movimientos sin apenas fuerza. No puedo con mi alma.

No lo decía con angustia, sino con la sonrisa propia de quien asume sus circunstancias con dignidad.

Claro, señora. Empujé como si me fuera la vida en ello. Esto está cerrado. La mujer hizo por acercarse al telefonillo. Déjeme a mí. ¿Qué piso es?

Ése de ahí intuí que era analfabeta. El botón que está más hacia abajo.

Desde arriba le echaron una bronca y ella se rio, con una disculpa hacia mí en su mirada.

Es usted muy amable.

Le abrí la puerta, le despejé el camino hacia el ascensor y ella no dejaba de agradecerme.

—El agradecido soy yo, señora. Este momentito es lo más bonito que me ha pasado en todo el día le dije.

Y me sonrió.

viernes, abril 09, 2021

Agradecimiento

Un agradecimiento de corazón es mucho más valioso cuando es inesperado.

Es sencillo decir gracias como reacción a un acto de amistad, lo valeroso es darlas porque sí. 

Es tanto lo que me aportas que quiero darte una muestra de afecto ahora, sin venir a cuento, Recordé ese día que te pedí dinero y, ahora, tomándome este café contigo, te lo digo.

Nunca son las relaciones lo suficientemente consolidadas para que se desprecie una muestra de afecto espontánea en homenaje a todo lo que esa otra persona hizo por ti.

Rompí con mi pareja y me fui a tu casa a dormir, y me diste un valium, y te quedaste toda la noche sentado a mi lado, tomando mi mano cada cierto tiempo.

Hoy me acuerdo de esa escena y te mando un corazón.

Sé, que cuando mi padre moría, me llamabas a diario. Por eso te doy las gracias cinco años después.

No olvido que cuando me cambiaron de puesto y no entendía nada, tú me explicaste con paciencia cada duda que me surgía.

Hoy se me vino a la cabeza tu imagen y quiero decirte que agradezco por siempre que hayas estado ahí.

jueves, febrero 11, 2021

Buda

Me había tratado con tanto cariño cuando trabajé en Corea que. cuando Hojin Lee me devolvió la visita, yo me entregué como el mejor anfitrión posible.

Desde que salíamos de la fábrica lo llevaba a conocer la Sevilla más hermosa. Cenábamos en terrazas al aire libre, paseábamos junto al río y le presentaba a amigos con los que disfrutar de conversaciones siempre pasionales acerca de nuestras dos culturas.

La última noche él, emocionado y agradecido, me habló de su mujer y de sus hijos. 

Con la timidez propia de los orientales me fue sacando fotos de su cartera para explicarme quien era cada cual, los proyectos que se traían entre manos o, incluso, la situación económica familiar. 

Bebíamos un gintónic en la terraza del hotel Eme, con la Giralda, inmensa, acompañando sus confidencias.

Tanto se aproximó a mí que, por momentos, dudé si no habría querido darme un beso.

Salía al día siguiente temprano hacia su país, así que nos despedimos en esa azotea tras una semana intensa. Fue entonces cuando sacó un paquete:

-Esto es para ti -me ofreció, nervioso.

Por su emoción supe que aquello era algo importante para él.

-Es un regalo que me hizo mi madre -me explicó-. Es un pelo de acero que, milagrosamente, le salió al Buda de su pueblo -yo quería morirme-. Lo conservaba desde pequeña.

Le dije que no permitiría que me hiciese un regalo así, mientras veía a través de un dado de cristal el pelo reverenciado de su dios.

-No lo puedes rechazar -insistió. Yo, torpe, abrí las dos manos para aceptarlo con una inclinación de cabeza.

De vez en cuando, en casa, cada vez que me acuerdo del pelo de Buda, pego un respingo. 

¿Dónde diantres lo metí?

domingo, enero 17, 2021

Emoción

No hay trabajo bonito sin emoción.

Son muchos años de vida laboral y reconozco que las épocas en las que he sido más válido para mi empresa han coincidido con aquéllas en que conseguí meterle corazón al empeño.

Es más complicado con los empleos fríos. 

Aquéllos que no tienen que ver con la sanidad, la docencia o el arte, donde lo humano y sensitivo está presente aunque no se quiera.

Tiene más mérito conseguir involucrar a equipos que se dedican a producir, por ejemplo, cajas de cambio para un coche. 

No todo va en el sueldo, ni es a base de gráficas que vas a meter en una dinámica de compromiso a aquél que llega a las siete de la mañana a trabajar.

Hay que encontrar en el empleado la parte brillante que hay en él. Estimularla. Valorarla. Darle iniciativa. Delegar decisiones. Ponerlo en su sitio. Agradecer. Reconocerlo siempre cuando cumpla los objetivos. Hablar con él cuando no los alcance.

La teoría es sencilla, sí. La realidad es más compleja.

No hay empleo que no se pueda incentivar con una buena terapia profesional.

Yo necesito buscar en mí la emoción para encontrar el sentido a tantas horas de trabajo, porque si no la encuentro me convierto en mi primer enemigo.