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domingo, noviembre 02, 2025

Sucio

Para hacer deporte en el colegio nos cambiábamos en las gradas del polideportivo. Éramos pequeños e imberbes. Pero un día uno de los mayores, desagradable y cretino, se bajó los calzoncillos y nos mostró de forma burda los genitales. Recuerdo sus carcajadas al hacerlo.

Cuando nací a la sexualidad, sintiéndome diferente, busqué todas las herramientas que un crío inteligente puede encontrar para renegar de la propia naturaleza, por temor a defraudar, sobre todo, a los padres.

Así que, durante mucho tiempo, utilicé la imagen de ese gañán mostrando sus genitales para hacerme con la sensación de asco a lo masculino.

Era mi propia autoterapia de conversión. La más cruel, la que aún deja una estela, la que envenena los propios deseos.

Hay quienes votan a partidos que quieren instaurar esa tortura para jóvenes de familias bien, que ya sufren con terror el no ser como sus padres hubieran querido que fuesen.

martes, mayo 02, 2023

Asco

El asco es una sensación primitiva que se atenúa conforme cumplimos años.

Al menos así lo veo yo, que establezco teorías peregrinas acerca del ser humano a partir de lo que experimento, porque no voy a vivir otra vida donde pueda corroborar si mis elucubraciones son ciertas.

Quitando los años de la primera infancia, cuando te puedes comer una cucaracha si tus padres se descuidan, la adolescencia es una etapa en la que todo nos produce repeluco, ponemos mil pegas a las comidas, nos juramos que jamás probaremos esto o aquello.

Yo me prometí, siendo un chaval, que nunca tomaría café, ni bebería cerveza, ni comería espinacas. 

Quién me ha visto y quién me ve.

Cuando uno va teniendo una edad, los sentidos se relajan en su apreciación de las cosas y ya no cualquier tontería te provoca un rechazo extremo, ni te dan grima comidas, objetos o insectos que antes te hacían dar un grito de repulsión.

Total, de algo hay que morir.