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miércoles, enero 10, 2024

12 tapas

Hay días duros de trabajo en que le digo a Fran, en cuanto llega a casa:

¡Sácame a la calle!

Tenemos el inmenso centro de Sevilla a pie de calle para pateárnoslo sin rumbo, aunque hay días en los que cogemos el coche para perdernos en cualquier pueblecito a las afueras.

¿Qué tal el 12 tapas? propuse.

Así que tiramos hacia Castilleja de la Cuesta para deleitarnos con ese coqueto restaurante que aparece en las guías Michelín. 

Estaba vacío.

¿Tienen reserva?

No dijimos, pensando que le hacíamos un favor a un negocio que no tenía ningún comensal.

La cena, con un tartare de atún con tomate frito y huevo de codorniz como plato principal, fue una delicia. Cuando nos dimos cuenta, en el restaurante no cabía ni un alma. ¡Con suerte habíamos encontrado una mesa un martes noche de puro frío y humedad!

Hay que contar hasta diez antes de perdonarle la vida a nadie.

domingo, noviembre 21, 2021

Regañás

Que llamara a la puerta el panadero era la antesala del festín.

Esos veranos eternos en la casa de mi abuela donde aprovechábamos un pilón como si fuera una piscina olímpica y desde el que nos asomábamos a la cocina para ver a las madres cocinar.

Tortillas de patatas, ensaladillas, filetes empanados, gazpacho. Manjares para unos niños que vivíamos en bañador de la mañana a la noche.

A mí me gustaba atravesar la casa para ir a pagar al panadero y elegir cuántas 'regañás' le íbamos a comprar.

Llenas el ojo antes que la barriga me decía mi madre, mientras nos peleábamos por ver quién se comía los picos de los bollos.

Es mi magdalena de Proust particular. Cuando, de higos a brevas, en alguna taberna perdida de Andalucía, me ofrecen una de esas enormes tostas finas de pan, yo me lanzo a por ellas, para romperlas y saborearlas, con el ruido infantil de los gritos en el pilón en la cabeza.