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lunes, abril 21, 2025

Dejadez

Quizás sea el más inocuo de los mal llamados pecados capitales, lo que no impide que sea uno de los que más me fastidia: la dejadez, la pereza, el apalancamiento.

No nací para estar parado, de ahí que me rechinen los días en los que no puedo tirar de mi cuerpo. No tanto por el cuerpo en sí, sino por esa desgana que me impide incluso ordenar los pensamientos.

Sí. Ya sé. Claro. Hay que permitirse días así. Es sano no hacer nada. Una tumbada eterna de sofá, un día entero con pijama en casa, un fregadero con platos acumulados. Una tele sin parar de sonar.

Lo sé.

Lo que ocurre es que a mí esas horas tontas de no tener fuerzas para buscar el mando a distancia me provocan más ansiedad que descanso.

Me da pereza la pereza.


miércoles, agosto 02, 2023

Asaltos

Hay momentos en el día en los que me ataca un profundo sentimiento de desasosiego, otras veces de tristeza, de desgana, de hastío, de desilusión.

Aprendí a llevarlo mejor desde que admití que son normales esos bajones de espíritu.

Nuestra cabeza trabaja sin cesar durante toda su vida, como el corazón al latir. Es lógico que, aunque sea durante milésimas de segundo, haya instantes en que confluyan en sus circuitos tres o cuatro señales uqe nos lleven al desaliento.

Son punzadas, duran poco, hacen daño.

El riesgo es que cronifiquen, que al mirar para otro lado, por aparentar que no existen, vuelvan una y otra vez. 

Yo creo que hay que mirar a la aguja que nos pincha y entender dónde nos hace sangre, porque admitir que hay pensamientos que nos dañan es la mejor forma de saber canalizarnos hacia nuestro propio bien.

Cuando llegue el pinchazo, súdalo. Es parte de nuestra naturaleza, no hay que magnificar nuestras debilidades. Forman parte íntima de ti.

viernes, marzo 31, 2023

Iniciativa

Es difícil de admitir sin provocar rechazo, pero hay gente que nace sin iniciativa para las relaciones humanas.

Yo les ponía la cruz, tras darle varias oportunidades. Lo tomaba como un feo hacia mí.

Con el tiempo he aprendido que no es necesariamente así. Tienen esa naturaleza.

Hay personas que desaparecerían de mi vida si no fuese porque las llamo de vez en cuando, porque las invitamos a cenar a casa, porque las animamos a venirse de excursión.

Casi siempre dicen que sí.

Sin embargo, nunca llaman.

Yo he aprendido a aceptar que dejan la responsabilidad en mí. La prueba de que me quieren es que siempre dicen que sí.

Nacieron con poca gasolina en el depósito, qué se le va a hacer.

jueves, enero 27, 2022

Ataques

Hay tardes invernales de luces apagadas en las que me envuelve un escalofrío de pensar que todo se repite.

Te coge a traición esa sensación de haberlo vivido ya todo que dura apenas un instante, pero que se queda agarrada en las tripas para preguntarte ¿cómo se frena esto?

Hay amaneceres a oscuras, de edredón y sueño profundo, en los que la alarma del despertador te grita que hay que trabajar un día más. Otro más. El cuerpo se une a tu mente, cómplices los dos, para protestar en silencio y yo, que soy generoso, les concedo unos minutos para que se desenreden de la desmotivación que, puñetera, ataca cuando menos te lo esperas.

Son instantes preciosos de intimidad en los que tu yo más profundo se pregunta el por qué de las cosas, con dolor, con pereza, con desconfianza, para que busques en ti ese café con tu amigo, ese beso al despertar, esa novela en la mesilla de noche, ese fin de semana en familia que te demuestra que sí, que te apetece seguir.

Las sonrisas que se trabajan son las que más nos reconfortan.