Se empeña en hablarme de su vida privada, tal vez con la intención de que yo haga lo propio con la mía, pero no me apetece contarle a todo el mundo lo feliz que soy.
A base de repreguntas el otro día me sonsacó algo que ya sabía, pero quería oír de mis labios, tras insistirme en acompañarme a recoger mi coche al garaje.
—Ya tengo con quien ir —le dije.
Entones, ante sus ganas de saber más, le hablé de Fran.
—Yo soy muy tolerante con los homosexuales —me dijo, seguro que con su mejor intención.
—A mí, te lo digo con todo mi cariño, me da igual lo tolerante que seas. No tengo necesidad de la validación de nadie. ¿Quién es nadie para tolerarme o no?
—Cierto.
—Perdona mi brusquedad, pero no busco aprobaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario