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miércoles, septiembre 02, 2026

Ileana

Hace muchos años me dijo: eres de los pocos que escriben bien mi nombre.

Se llama Ileana.

Una vez estuvimos cerca. Nos quedamos en una casa rural asturiana al lado de Villaviciosa y ella me dijo: yo vivo aquí.

Recuerdo que cené en un bar con la tele poniendo un partido de fútbol a todo volumen, pero a Ileana no la vi.

Por los comentarios que deja la he ido conociendo. Arrastra dolor y es pura vida. Imagino lo que pudo hacerle dejar su tierra dominicana. Es una inmigrante de cuando a los inmigrantes no se les odiaba, aunque hay un poso de tristeza cuando saco el tema a relucir. No hace mucho descubrí que sufrió una grave enfermedad de la que quiero pensar que ya se recuperó. 

Sus frases son las de quien no se deja asustar, retazos que componen un puzle que sí me apetece completar.

A Ileana siempre le tengo reservado un corazón azul.

sábado, junio 10, 2023

Asturias

Tengo en Asturias tantos y tan fieles buenos lectores, que estoy seguro que me acogerían en sus pueblos como a un hermano si un día los visitase. 

No voy a hacerlo, porque soy muy de querer y muy poco de molestar, pero el hecho en sí de saberlo me provoca tremendo bienestar, que diría un cubano.

De entre los grandes regalos que nos han ofrecido las redes sociales está en un lugar privilegiado el de romper fronteras. Esa íntima sensación de tener tanta gente tan cerca, pese a los kilómetros de más. 

Hemos aprendido a romper prejuicios, a apreciar a gentes de otras tierras, a comprobar lo muy iguales que somos en lo esencial. 

Descubrirnos esa verdad tan evidente ya es motivo más que válido para dar un aprobado a esta nueva forma de comunicación. 

jueves, enero 05, 2023

Autosuficiente

Hace unos días estuvimos descansando en una preciosa casa rural asturiana en Villaviciosa, con árboles, horreo y chimenea.

La lleva una amiga a la que llevábamos tiempo sin ver, desde que se decidió a montar ese negocio en su tierra, a base de dejarse los ahorros y echarle mucha voluntad. Hoy lo regenta ella sola, tiene las mejores opiniones en internet, tal como merece, y se le ve la cara de felicidad al contarnos su día a día.

Admiro a la gente autosuficiente. En lo emocional y en lo práctico. Personas como ella que se desenvuelven con soltura sin necesidad de nadie, que organizan sus mochilas con la libertad de meter lo que les apetezca dentro, sin compromisos más allá de los ella considere interesantes para ella.

Yo sé que la recordaré mucho en los próximos meses, cuando ande hasta arriba de trabajo y me la imagine allí, en su guarida, recibiendo cliente y cargando leña. Seguramente ella estará más ocupada que yo, no descansará fines de semana, se agobiará cuando no le lleguen las reservas.

No le importa. Seguro. Ha creado un mundo del que solo ella es dueña.