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lunes, marzo 03, 2025

Borracho

Hay palabras que me llevan a la infancia y muchas tienen que ver con la merienda.

La merienda en sí, ¿hay algo más infantil?

Hasta el mismo nombre es de dibujitos animados, de mesa camilla en invierno y mantel de hule bajo el sol en verano. Su soniquete es el de barriga llena, de azúcar cuando no era veneno, de risas y cara de siesta, de tele sin apenas volumen.

Son bocatas de Nocilla, galletas mojadas en leche, bollos de chocolate, Panteras Rosas. Es la voz de alguien que ya no está.

El otro día nos ofrecieron un pastel al terminar una cena y pregunté qué era.

Un borracho me explicaron.

¿Un borracho?, me dije, ¡cuántos siglos sin escucharlo! Una palabra que, como un túnel del tiempo, me llevó al sofá de la casa de mi abuela Salud.

sábado, abril 30, 2022

Condensada

Yo sólo usé ese abrelatas para la leche condensada. Hacía un agujero en cada extremo, para que por uno pasara el aire y desde el otro chupara como un biberón esa masa empalagosa de leche espesa que era el culmen de las meriendas infantiles. La felicidad más primitiva, asociada al sentido del gusto. Un derroche de dopamina que daba sentido a todo. Tanto como el placer de bajar, en el descanso tonto de cada tarde, mientras hacíamos los deberes, para comprar una palmera de chocolate, con todo el protocolo de subir con ella, desenvolverla delante de la tele y darme el gustazo de disfrutarla como si no hubiera un mañana.

Sigo siendo de dulce, como hay quien es de salado.

Ayer tomé un salmonete a la brasa que estaba de escándalo.

Está dulce le comentaba a Fran.

No hay mejor definición del placer de una comida, para mí, que decir que está dulce. Esa dulzura que me lleva a los tiempos en los que uno podía sorber de la lata de leche condensada sin remordimiento, cuando te rechupeteabas los dedos con el chocolate de la palmera.

Los años, la ciencia y el querer vivir bien hacen contemplar como una quimera aquellos tiempos que no volverán, ahora hay otras felicidades, más sutiles, menos sensoriales, más maduras, pero que a veces me llevan al cosquilleo que me producía amamantarme de leche condensada bien fresquita.