domingo, abril 10, 2022
Obsceno
lunes, julio 26, 2021
Vacunas
martes, julio 20, 2021
Nada
jueves, mayo 20, 2021
Principios
miércoles, abril 21, 2021
Phoskitos
domingo, abril 11, 2021
Pandemia
Dentro de nada las llegadas corriendo a casa tras la cena para evitar un control policial serán un mal recuerdo.
El tiempo lo borra todo sin piedad. Lo malo y lo bueno. Como un rodillo.
El otro día paseábamos la calle Sierpes con un guía turístico y nos hablaba de la Sevilla de hace cuatro siglos, esa época en que llegaban los galeones cargados de oro americano y la ciudad estaba repleta de mercaderes, maleantes, aristócratas, mendigos, marineros que pululaban por esa calle estrecha de una ciudad que era uno de los centros del mundo.
Yo veía el cielo azul e imaginaba con nitidez la escena. El mismo sol, la misma ciudad, pero no ponía caras, ni historias reales de personas ni aventuras que han sido borradas por el tiempo.
¿Qué queda de esos ciudadanos? ¿Qué quedará de nosotros?
Me escribo esto para el yo anciano que seré dentro de unos años, si tengo la suerte de estar aquí y ganas de leerlo.
Entonces comprobaré si es verdad que esta pandemia quedó en poco más que una pesadilla olvidada.
miércoles, diciembre 30, 2020
Crisis
martes, noviembre 03, 2020
Decisiones
La gestión de la pandemia está siendo dura.
Encontramos dirigentes a todos los niveles que no estaban, ni están, preparados para afrontarla con garantías.
Quiero, sin embargo, hacer una reflexión.
Hagan lo que hagan, van a hacerlo mal. Sea cual sea la decisión que tomen, será mala. Porque en los próximos meses va a seguir muriendo mucha gente, se haga lo que se haga.
Nunca sabremos qué habría sido de no haber decidido esto, sino lo contrario. De haber restringido más o menos, antes o después.
Salvo excepciones, no veo maldad en los dirigentes políticos. Están, simplemente, descolocados.
Escuchamos las dudas de los expertos, que basculan entre teorías contrapuestas respecto a la capacidad de contagio, tiempo de incubación, tratamientos de choque, plazos para la vacuna... ¡Con toda la comunidad científica involucrada al máximo!
Debemos, pienso, ser lo más razonables posible y contribuir a facilitar y respetar la aplicación de todas las medidas que se nos soliciten.
Es fácil decir que toda decisión es mala.
domingo, septiembre 27, 2020
Línea
—¡Detrás de la línea!
No ha sido una, ni dos, sino varias veces las que he sido recibido en un café, una agencia de turismo o un restaurante con un grito zafio de ese estilo.
Lo entendería, faltaría más, en profesionales desbordados por avalanchas de clientes. Pero da la casualidad que en todos los casos ha ocurrido en lugares medio vacíos, donde yo era prácticamente el único visitante.
No vale todo en nombre de la pandemia.
Si llego a una cafetería recién abierta para desayunar con mi periódico y mi mascarilla, habiéndome lavado las manos con el gel hidroalcohólico de la puerta, con apenas otro cliente a dos metros delante de mí, no tengo por qué aguantar gritos militares para que me coloque detrás de no sé qué línea que apenas se ve. Estoy capacitado para entender las explicaciones con respeto.
Ante los gritos yo respondo con un:
—Buenos días.
Y me voy.
sábado, mayo 02, 2020
Vecino
Tan sólo en dos ocasiones estuvimos algún tiempo al caer la tarde con el vecino del bajo. Él es el último en salir y se pega paseos kilométricos. Es viudo, enorme y orgulloso de su pasado.
Me da miedo las personas que, teniendo alto concepto de sí mismas, miden a los demás con su propio rasero de autoexigencia.
Desde que yo vine a vivir aquí, hace casi veinticinco años, él ya habitaba con su familia en el bajo. Nunca crucé una palabra con ellos, más allá de los saludos cotidianos. Tuvo hijas. Todas iguales. No sé cuántas. Todas parecidas a una madre también grandona que un día de hace algunos años, no sé cuándo, murió.
Su soledad y haber coincidido en la azotea nos hizo hablar, a buena distancia, en esos primeros días de confinamiento. Que yo fuera ingeniero para él suponía muchos puntos positivos, como si la valía de una persona estuviera en el número de títulos académicos. Él bien se ocupó de describirme su recorrido profesional y sus orígenes humildes.
Me da miedo, también, la gente que se hace a sí misma y no lo vive con humildad.
Ayer se nos pasó aplaudir a las ocho y subimos algo más tarde. Volvimos a coincidir con él. Estaba lanzado. 'Tenemos un país de rateros'. 'Aquí nadie quiere trabajar'. 'En los tiempos de "Paquito" la gente se esforzaba más'. 'Al Coleta hay que echarlo'. 'Necesitamos gente como Trump'.
Yo no tengo término medio. Soy una persona muy amable hasta que atravieso, afortunadamente escasísimas veces, la frontera de la indignación. Entonces, como dice Fran, saco del bolsillo mi tablao portátil y me pongo en plan Farruquito.
Ayer estuve a punto.
Uno sube a la azotea de su casa y tiene que recibir, ultrajado, un chaparrón de improperios hacia mi propia sociedad de un vecino con el que no tengo, ni quiero tener, la menor confianza.
Él buscaba en mi mirada la aprobación, pero yo no hacía más que pensar si valía la pena sacar el tablao y decirle lo muy indignante que era dar por supuesto que en mi cabeza corría tanto odio como por la suya.
domingo, abril 19, 2020
Conmoción
No ha sido una catástrofe natural en el sentido apoteósico del término, en cuanto a que las infraestructuras y el tejido productivo están plenamente a salvo. Todo está en su sitio para el día después; la clave es llegar enteros a ese momento. De ahí la importancia de que nuestros gobiernos, los de esos países que se dicen civilizados y prósperos, consigan mantener las constantes vitales de sus pueblos durante este tiempo.
Porque, a fin de cuentas, todo será dinero. El dinero que se inyecta para poder hibernar mientras no encontremos el antídoto, la vacuna.
Y el dinero es ficticio, no más que un invento del ser humano. Un invento en manos de los bancos centrales de los grandes países. Los países ricos se endeudarán con sus propios bancos centrales. Llegará un momento en que todos mirarán para otro lado y harán desaparecer esa deuda.
La clave es que es un problema genérico y de ricos.
Nadie está a salvo y ésa es nuestra salvación.
martes, abril 14, 2020
Maldad
Cualquiera que se pasee por la prensa de medio mundo, y no hay nada más fácil en los tiempos que corren, comprobará que en todos los países ocurren situaciones similares. Nadie estaba preparado suficientemente para este virus. No hay más que mirar el desbordamiento de los hospitales en Francia, la falta de respiradores en Estados Unidos, las palabras tragadas por Boris Johnson o el indigno de Bolsonaro.
Se acusa a nuestros gobernantes de improvisar. ¡Menos mal que improvisan! ¿O es que algún partido político tenía en su programa electoral la lucha contra pandemias de virus desconocidos? No queda más que ir improvisando medidas en base a las recomendaciones de los científicos, que no dudo que ofrecen lo mejor de ellos estos días para acertar en el diagnóstico. Ahora toca vigilar que lo decidido es coherente y se aplica de la mejor manera. Ya vendrá el tiempo de rendir cuentas. Siempre ocurre en democracia.
Ayer, sin embargo, apareció una señora de Vox de apellido Olano para acusar al Gobierno de estar ejerciendo una eutanasia masiva, por la vía de los hechos, a nuestros ancianos.
A esta mujer no habría que denunciarla por delito de odio, sino por delito de maldad. Y si no existe, hay que cambiar el código penal.
domingo, abril 05, 2020
Estado
Al hombre hay que dejarle libre en su individualidad. Que emprenda, que produzca, que cree, que invente... El Estado es la carga que todo lo quiere vampirizar, el que cercena y quita los recursos, la piedra que cualquier persona brillante tiene en los zapatos, la roca con la que todo currante tiene que cargar.
¡Cuántos liberales no han soñado con un país libre de Estado! Donde cada uno se pague su seguro sanitario privado, donde los impuestos se reduzcan al mínimo; un país sin subsidios ni ayudas. Ni 'paguitas'. Un país sólo de banderas. Que cada uno se curre su propio camino. ¡Que se mueran los feos!
Ahora viene un bicho diminuto y todos andan corriendo, empujando al de al lado, al grito de '¡a mí el Estado!', como cuando de pequeños venía la ola gigantesca en la playa y salíamos aterrorizados vociferando '¡Mamá!'
domingo, marzo 29, 2020
Enterados
Son ellos los enterados, los que sabían todo lo que iba a pasar, los que acusan, los delatores. Son, están entre nosotros, los que critican una acción y la contraria, aquéllos que vieron en sus bolas mágicas mascarse la tragedia, pero se lo callaron. Los que escupen sin preguntar, los que amenazan sin interesarse por nada que no sea su propia verdad, construida de prepotencia y asco.
Cuando los que no podemos hacer mucho más que quedarnos en casa observamos la bravura con que todos los que tratan de salvar vidas se comportan, no veo mejor actitud que la de alabar los esfuerzos y aplaudir cada noche. No se nos pide más. No es momento de disparar a las pantorrillas de quienes tienen la responsabilidad de sacarnos de ésta.
Tenemos la suerte de vivir en un estado democrático donde, cuando las aguas vuelvan a su cauce, cada cual tendrá la oportunidad de ser juzgado.
miércoles, marzo 25, 2020
Vacío
Todo va a pasar, es el lema recurrente en los luminosos. Todos los neones señalan claramente la dirección de salida. Esto es pasajero. Pero la puerta de salida no es la misma por la que el niño entró. No le pueden engañar. Todo es calma alrededor. Hay comida, hay risas, hay cariño. Sólo de vez en cuando se atraviesan imágenes de terror. 'Son desconocidos'.
¿Qué habrá tras esa puerta de salida? ¿Qué luz hará? ¿Cómo habremos digerido este espectáculo de feria? ¿Seremos más desconfiados o realmente mantendremos ese espíritu de risas? ¿Habrá un remolino de viento que nos engulla tras la calma? ¿Estará más despejado el horizonte?
Da miedo lo desconocido. Miro para atrás y ya no existe la puerta por la que entramos. Allí ya no hay nada. El juego es macabro y estamos dentro. Todo pasará, nos dicen. Vemos la puerta de salida. ¿Saldrá cara o cruz?