x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Respeto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Respeto. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 05, 2025

Convencer

Estar dispuesto a dejarse convencer no solo es una señal de humildad, también lo es de inteligencia.

Tener la mollera cerrada a que el otro te pueda dar argumentos más sólidos que los tuyos es una de las razones que nos está llevando a este ambiente irrespirable de confrontación.

No puede darnos igual lo que diga quien no piensa como nosotros. Puede que, incluso, en muchas ocasiones, tenga razón.

Para alcanzar ese punto, hace falta silencio, paciencia y respeto. 

Somos maestros en relatar nuestras heridas, pero torpes exploradores de las almas vecinas.

lunes, febrero 17, 2025

Gilipollas

Una más de las desgraciadas consecuencias de la llegada al poder de Trump, es que se ha puesto de moda ser un cretino.

Se glorifica lo soez como comportamiento. Quien diga la barbaridad más grande se lleva el premio.

Ha salido en tropel toda una jauría de personal gritando contra los tiempos modernos, contra la diversidad, contra el respeto al diferente; a mofarse del débil, del pobre, del que no es blanco platino.

Están creciditos los matones de barrio.

No debemos caer en ese juego. Hoy, más que nunca, debemos reivindicar la empatía, la educación y el respeto a los demás.

Tenemos que demostrar, con nuestro ejemplo, que siempre gana la bondad.

viernes, diciembre 06, 2024

Respeto

Si analizo las escasísimas veces en las que Fran y yo nos hemos enfadado, seriamente, en más de veinte años, el uno con el otro, han tenido su origen siempre en la consideración de falta de respeto por parte de uno de los dos, sensación real que quizás no viniese, tal vez sí, de un acto de mala intención por parte del otro.

Es fundamental, para que una pareja funcione, que no se permitan trasvasar determinadas fronteras. Por mucho amor que exista, si esa barrera del absoluto respeto se atraviesa una vez y no hay reacción de la otra parte, volverá a cruzarse más veces y cada vez se llegará más lejos.

Si uno se siente ofendido, aunque el otro no lo vea ni lo entienda, debe escucharlo, porque ha tocado un punto de dolor al que no debe volver a recurrir.

El amor asienta sus bases en el respeto y la admiración.

sábado, agosto 03, 2024

Viaje a Turín

Desde que nació mi sobrino Iván, hace más de veinte años, Fran y yo nos lo hemos llevado a todos lados con nosotros.

¿Te vienes, Iván?

Sí.

No pregunta dónde, siempre dice sí. Desde que era un renacuajo.

Él sabe que tiene unos tíos Willy Fog y se apunta al carro.

Este verano, como todos desde hace muchos años, nos vamos una semana a conocer mundo. Esta vez toca Turín, donde acabamos de aterrizar, Lyon y Marsella. Su madre, él y nosotros formamos el cuarteto perfecto para perdernos, sin prisas, por calles de ciudades que descubrimos por vez primera.

En estos tiempos en los que tanto se critica, muchas veces con razón, el turismo descontrolado, yo reivindico el viaje instructivo, el de conocer otras culturas, el de expresarse en otros idiomas, el de comprobar en las propias carnes que el mundo es muy grande y tenemos mucho que aprender.

Con respeto, por encima de todo, al lugar que nos recibe y desde el convencimiento profundo de que se tiene que legislar para proteger las condiciones de vida de las ciudades que acogen al visitante.




miércoles, abril 03, 2024

Autoridad

Para madurar de forma sana es imprescindible hacerse respetar.

Lo difícil es encontrar el equilibrio en esa tarea de defender nuestro castillo. No debemos establecer murallas inaccesibles ni abrir todos los portones.

Creo que lo entendí desde bien pequeño, que mi vida me iba en ello, en asegurar que nadie se pasaba de la raya conmigo, incluso ya siendo un renacuajo. 

No me ha ido mal.

El problema empieza cuando se ven enemigos por todos lados y la susceptibilidad se convierte en tu compañera de viaje, pero peor es aún no reaccionar cuando alguien te hace sentirte diminuto.

Ése es el arte de vivir, el continuo aprendizaje para encontrar nuestro lugar en el mundo. 

Digno y amigable.

miércoles, marzo 06, 2024

feminista

Soy un hombre homosexual feminista. Dos características históricamente vapuleadas.

Tal vez por esa primera condición, la de mi sexualidad, soy especialmente combativo por la segunda, la igualdad entre hombres y mujeres.

Por mucho que quieran deformar el discurso los que abanderan las críticas contra ese movimiento, tachándolo de guerra soterrada contra el hombre, el fin último de la liberación de la mujer es vivir en una sociedad de iguales, donde todos, sea cual sea el sexo y la sexualidad, vivamos con dignidad.

No hay causa más justa que la feminista, porque nos involucra a todos por igual en el objetivo más noble, el respeto profundo a nuestros semejantes. 

martes, octubre 17, 2023

Intervenir

En los pocos meses que llevo en mi nueva responsabilidad laboral, participo en multitud de reuniones acordes con el puesto que estoy estrenando.

Son videoconferencias en las que participan decenas de personas de diferentes países.

Hay quien me insinúa que intervengo poco, quizás porque piensen que asociado al cargo viene el don de encontrar la palabra precisa con la que matizar, añadir o poner en cuestión los temas que se tratan.

Intervendré aclaro cuando tenga algo que aportar.

Soy muy medido con mis silencios, pero aun lo soy más con mis palabras. Mientras lo que yo vaya a decir no sea estrictamente necesario, mejor seguir aprendiendo de la sabiduría, y las meteduras de pata, de los demás.

Ya llegará mi tiempo y mis intervenciones tendrán su aquel.

domingo, septiembre 10, 2023

Silencios

Los silencios son una forma avanzada de comunicación.

Compartir una tarde de pocas palabras con personas a las que quieres es una experiencia sanísima, desde el momento en que se deja de lado todo convencionalismo para dar paso a la fluidez de darse espacios de libertad sin perder la compañía.

Debe ser un mutismo voluntario, deseado por cada uno, flexible a la palabra, abierto a la interrupción.

Saber que está ahí, a tu lado, en sus cosas, navegando por mundos que tú conoces, porque cuando mejor funcionan los silencios es en terrenos en los que uno sabe del otro lo suficiente como para no tener urgencias en decirle nada.

Reposar la palabra para llegar a la cena en la que se dejan móviles a un lado, se mira a los ojos y preguntas.

¿Qué tal la tarde? 

miércoles, julio 19, 2023

Mezquino

Todo se puede decir con buena educación.

Cuando aún tengo por enviar mi último gran informe del puesto que he ocupado hasta hace menos de un mes, sigo esperando resultados de una persona que no se digna a responderme.

Hoy se lo he dejado dicho, con claridad, por escrito.

'Lo que menos echaré de menos será trabajar con usted'.

No es que tarde en enviar los datos, que me son imprescindibles; no es solo que no me conteste cuando yo le saludo; es la capacidad que tienen determinadas personas para envenenar el ambiente, llámese laboral, familiar o social.

Mi nuevo jefe, una persona a la que admiro, lo repite constantemente. Quiero trabajar con gente que fluya.

No colaborar con un compañero no es dejadez, es falta de respeto. 

Así se lo he hecho saber, y me he quedado nuevo.

Sin los resultados aún, pero nuevo.

domingo, noviembre 27, 2022

Maldición

Aunque todos somos animales, hay quien nace con la maldición de un apetito sexual desbocado.

Tengo en mente un par de compañeros de bachillerato que no hablaban de otra cosa y me gustaría saber, a día de hoy, dónde están.

A todos nos gusta el sexo, pero cuando éste se pone por encima de cualquier cosa todo se desequilibra, a no ser que o bien encuentres a tu media naranja con la misma obsesión por estar todo el día copulando, o consigas llevar una vida equilibrada yendo de aquí para allá, saltando de flor en flor.

No envidio a quienes lo tienen como la primera de sus prioridades, por mucha fascinación que eso pueda provocar a mucha gente.

Saber retener, encontrar los momentos, respetar las apetencias de los otros son, a mi entender, cualidades de una persona serena con mucho más atractivo personal, consiguiendo que el sexo, sin dejar de ser animal, se haga más humano.

jueves, septiembre 09, 2021

Impacientes

Somos impacientes intuyendo la vida de los demás.

No nos coge el teléfono y ya pensamos que no quiere hablar con nosotros, está días sin llamarnos e imaginas que se ha olvidado de ti, lo ves tomando una caña a solas y deduces que le ha dejado la pareja, lo notas un poco más gordo y piensas que se están dejando ir.

Son muchas las veces en que la realidad de las cosas supera a la ficción, por lo que no conviene juzgar. Menos aún con la rapidez de un cowboy tirando a matar.

Es normal que anticipemos nuestras reacciones cuando alguien nos importa, tan sólo me digo que es bueno darse el tiempo para respirar la vida del otro, con unas prioridades que no son las mías, un corazón que bate a otro ritmo, una libertad para actuar a su modo sin que yo tenga derecho a recriminarla cada vez.

Que levante la mano quien no haya metido bien la pata por suponer, de más, acerca de la vida del otro.

Si nos agobia la gente que nos juzga en nuestras rutinas, no debemos permitirnos hacer igual con ellos.

No vale sólo con perdonarnos nuestras imperfecciones, los demás también tienen derecho.

lunes, agosto 16, 2021

Toalla

Es un reto tratar de definir el buen gusto, porque tiene que ver con la elegancia pero se puede confundir con la exclusividad.

Hay veces en que la mejor forma de explicar un término es recurrir a lo opuesto, que no es sino lo zafio en este caso.

Tener buen gusto no tiene que ver con el nivel social, sino que es una actitud de vida.

Rehúyo de la gente malhablada, escandalosa, desastrada, de los chistes escatológicos, de los vasos de plástico, de quienes visitan la catedral de León en bañador, de los que se hurgan las orejas mientras te hablan, de quien se pasea con calcetines y chanclas, de quienes hablan a voz en grito por teléfono en el tren, de los que no saludan al recibirte en su establecimiento, de los que tosen y tosen en el teatro, de quienes necesitan dos carpas, cuatro mesas y dos equipos de radio para ir a primera línea de playa, de los que hablan con un palillo en la boca, de quienes no te miran a los ojos al hablar.

Recuerdo una visita a la bellísima ciudad japonesa de Nara. Todo era armonioso. Su gran templo de madera, los jardines de arena, el gran parque central, incluso los ciervos correteando en busca de comida.

Justo al entrar en el inmenso Todai-Ji, donde un Buda gigante te recibe entre fuertes olores a sándalo, me adelanta un turista americano, cámara en ristre y con una inmensa toalla por debajo el sombrero, quizás para contener el sudor de su cabeza de chorlito. No imagino imagen más ridícula.

Vas a visitar uno de los lugares más hermosos del mundo sin entender nada. Como tomarse una ostra metiendo las manazas en la concha y comiéndosela a bocados. 

Tanto me impresionó esa falta de respeto, ese mal gusto, que se me ensucia el recuerdo de ese día maravilloso con ese turista mamarracho.

martes, agosto 28, 2018

Respeto

A la muy manida frase de que viajar abre la mente es fácil darle sustancia cuando tienes la suerte de visitar Japón.

Convivir durante varios días con los habitantes de este país y recorrerte sus calles es una lección de vida sobre el margen de progresión que tenemos los occidentales en terrenos tan fundamentales como el respeto al prójimo.

Puede sonar a ciencia ficción, pero en diez días ni una sola persona, ya fuera hotelero, camarero, empleado de metro o ciudadano de a pie nos puso mala cara. No sólo eso, sino que todos se dirigen a ti con una sonrisa. Se respetan las colas de forma ordenada, se cede el paso a los mayores, no se arroja nada al suelo, no se escucha una sola conversación telefónica en el metro o en el tren, bien conectados a la red en todo momento, ¡no suena un móvil en los espacios públicos! Los baños están limpios, en los bares no se grita, se ofrecen a ayudarte en cuanto te ven dudar, no te cobran el billete si has cogido el trayecto equivocado en un autobús, se desviven si les preguntas algo.

Sí vimos a un chaval borracho tirar una lata al suelo, sí a una chica intentar robar un libro en una tienda de manga... No hay mundos perfectos mientras los habite el hombre, pero sí es posible organizarse en sociedad privilegiando el bienestar común.

Puedo sentir, a partir de anécdotas concretas, que son menos maduros en lo emocional o que tienen más limitadas sus capacidades para improvisar.

También a ellos, seguro, les viene muy bien viajar para encontrar otras maneras de entender este mundo inentendible.

Mi duda es si, cuando visitamos otros lugares, sabemos retener e integrar lo mejor de ellos. Si sabemos hacerlo con las defensas bajadas, abiertos a aprender, dispuestos a empatizar, animados por un espíritu de crecimiento personal.

Yo lo intento, y disfruto como un enano olvidándome de mí y de dónde vengo, sin temor a perder, aún, mis ganas infinitas de aprender.

miércoles, enero 10, 2018

Respeto

Como nací pequeño, delgado y con bizquera, perfecto candidato a fuente de escarnios en el colegio, mi lema supremo, trabajado desde la autodefensa, era 'hazte respetar'.


Eso me llevaba a tener que equilibrar mis fuerzas para no volverme un ser aislado, porque mi obsesión por no sufrir mofas me hacía necesariamente distante a bromas propias de los niños de mi edad. No sé cómo lo hacía, pero mi técnica funcionaba. Siempre estaba en el bando de los fuertes, protegido por mis propios compañeros. Había algo en mí que irradiaba una cierta luz de seguridad que me convertía en un chaval atractivo.


Todo lo que funciona se protege, se potencia, te estimula.


Me operaron la bizquera, me obsesioné con el deporte para abandonar al niño enclenque y crecí convencido de que en la fortaleza estaba la clave de mi vida equilibrada.


Dejé por el camino confidencias que me hubieran hecho más humano, pero lo daba por bueno para guardar mi torreón. Abandonar el castillo, la coraza y el escudo era escapar de esa figura que era yo para convertirme en alguien irreconocible. Uno no podia defraudar.


Afortunadamente los años me hicieron comprobar que había ganado mi sitio entre personas que me querían; cuando fui consciente de ello comencé a convencerme de que había mucha gente valiosa a mi lado a quienes les debía un relato construido de mis silencios de entonces.


Nunca, sin embargo, abandoné mi lema. Hazte respetar. Porque en el respeto a la persona, trabajoso de mantener, está la clave de mi existencia.


Puede llegar a ser jodido, pero no puedo ser yo sin ser fuerte. Mi felicidad va en ello.